Premios Óscar: “Amélie y los secretos de la lluvia” (2025), descubriendo el mundo


¿Qué pasaría si pudiésemos escuchar y entender los pensamientos de una niña de dos años y medio? ¿Qué pasaría si pudiésemos recordar cómo percibimos y descubrimos el mundo y sus habitantes a esa edad? Esas son algunas de las preguntas que la bellísima Amélie y los secretos de la lluvia (Amélie et la métaphysique des tubes, 2025) termina por responder, entregándonos una historia centrada en una pequeña niña belga en Japón que, poco a poco, lo va descubriendo todo sobre la familia, el amor, la amistad y la muerte. El resultado es una cinta que merece figurar entre las nominadas al Óscar a mejor película animada de este año, por más que esté pasando un poco desapercibida.

Al comenzar el film, somos testigos de lo que inicialmente creemos que es el inicio del mundo y la primera aparición de Dios. Pero rápidamente nos damos cuenta de que, en realidad, estamos viendo el nacimiento y los primeros años de vida de Amélie (voz de Loïse Charpentier), una niña de familia belga que vive junto a su padre, el diplomático Patrick (Marc Arnaud), su madre, la pianista Danièle (Laetitia Coryn), y sus hermanos, Juliette (Haylee Issembourg) y André (Isaac Schoumsky), en un pueblo japonés cerca de las montañas en los años sesenta.

Durante sus primeros dos años y medio, Amélie vive en estado vegetativo, para un día despertar de inmediato y comenzar a llorar como si no hubiese un mañana. La niña recién se calma cuando su abuela, Claude (Cathy Cerda), llega a casa y le da un chocolate blanco de Bélgica. Es así que Amélie rápidamente comienza a caminar y hablar, entablando vínculos fuertes con su familia (aunque su antipático hermano André no le termina de agradar). Pero no hay relación más fuerte que la de Amélie con Nishio-san (Victoria Grosbois), la empleada japonesa de la casa, que se convierte en una suerte de nueva figura materna para la primera, así como en su mejor amiga. Pero cuando la casera, Kashima-san (Yumi Fujimori), se entera de lo que está pasando, dicha amistad comienza a correr peligro.

Si Amélie y los secretos de la lluvia funciona tan bien, es porque de verdad logra ponernos en los zapatos de una niña de poco más de dos años que recién descubre el mundo. Lo que la cinta parece postular, de hecho, es que tenemos más conciencia de la que uno se imaginaría a esa edad, y que tanto nuestros cuerpos (para movernos) como nuestras bocas (para hablar) son los que se demoran en alcanzar el mismo nivel que lo que sucede en nuestros cerebros. Es así que la narración en off de Amélie (sorprendentemente buena) se siente más adulta que las acciones o los diálogos de la misma, dando a entender que estamos escuchando sus pensamientos maduros, perceptivos e interesantes.

Adicionalmente, el filme adopta un tono esperanzador y tranquilo, donde se enfatizan todas las nuevas experiencias que Amélie va teniendo a lo largo de la historia. Su primera caminata; su primera interacción con una máquina que no entiende del todo (una aspiradora); su primera excursión a un jardín y su primera primavera; la sensación que tiene en los pies al pisar pasto o arena; incluso, el visitar el mar por primera vez (lo cual trae consigo terribles consecuencias, lamentablemente). Amélie es alguien que todavía no siente cinismo alguno y encuentra la belleza en todo, sorprendiéndose constantemente y maravillándose ante lo que encuentra.

Ahora, a nivel narrativo, la película encuentra el drama en la dulce amistad entre la chica y Nishio-san. La segunda es una superviviente de la Segunda Guerra Mundial que perdió a su familia entera en un bombardeo y, por lo tanto, se infiere que encuentra en Amélie un vínculo que no había sentido en casi treinta años, tratándola como una mezcla entre hija y amiga. Y en esta última, Amélie encuentra a alguien fascinante, que la trata no como una niña simplona, y que parece entenderla, abriendo su perspectiva a nuevas experiencias y una visión más rica del mundo. Es una relación muy bien desarrollada, que además se trata con respeto y resulta en momentos verdaderamente emotivos una vez que atraviesa obstáculos terribles.

Si han visto los tráilers se habrán dado cuenta, pero igual vale la pena enfatizar que esta es una película visualmente hermosa. El estilo de animación parece estar en 2D, pero usa varios elementos en 3D, así como colores pastel para la mayoría de los personajes y ambientes, y locaciones que parecen pinturas en movimiento. Destacan escenas como la inicial, en la que Amélie es comparada con Dios, así como un momento en el que siente que parte el mar en dos (al más puro estilo de Moisés), o aquel en el que reflexiona sobre los recuerdos de su cortísima vida en Japón. Amélie y los secretos de la lluvia luce espectacular, sin parecerse a ninguna otra cinta animada que haya visto recientemente, alejándose del mainstream sin parecer demasiado distinta.

Esta película postula que todo ser humano está cerca de Dios cuando nace y cuando muere, y que todos somos divinos por naturaleza (y al parecer, que sabemos todo esto al inicio de nuestras vidas). Es un concepto hermoso, que es apoyado, además, por la emotiva relación central entre Amélie y Nishio-san y, por supuesto, por la hermosísima animación y diseños vistosos de personajes y locaciones. Amélie y los secretos de la lluvia es una película corta, sencilla (pero jamás simplona), que mucho nos dice sobre el poder de la amistad pero también sobre los recuerdos, y que debería calar tanto en niños como en adultos, haciendo que estos últimos, además, suelten un par de lágrimas. Si quieren sentirse como chicos otra vez, denle una oportunidad a esta cinta; dudo mucho que se vayan a arrepentir.


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