Premios Óscar 2026: Conociendo a los nominados a mejor película y film internacional


Tras mantener durante décadas el número fijo de cinco candidaturas a mejor película, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EE UU amplió a diez nominaciones para este rubro en el año 2009, con la intención de reflejar mejor la diversidad de la producción cinematográfica en el mundo.

La modificación se basó en los mismos principios utilizados en las premiaciones de los más importantes festivales de cine en el planeta, como Cannes, Berlín, Venecia, San Sebastián, Toronto, entre otros. Estos eventos, al igual que el Oscar (y otros premios como los Globos de Oro, los BAFTA, etc.) se han convertido en las principales vitrinas de exhibición de películas a ser distribuidas en todo el orbe, a la vez que de reconocimiento a veteranos como jóvenes cineastas.

A lo largo de la historia, ha habido ocasiones en que cintas nominadas a mejor film internacional (o extranjero, o en lengua no inglesa) han recibido también postulaciones al rubro de mejor película en los Premios Óscar. Son los casos de La gran ilusión (1938), Z (1969), El cartero (1995), Amour (2012), Roma (2018), Drive my Car (2021), Aún estoy aquí (2024), entre tantas otras. La única película en obtener ambas estatuillas ha sido la surcoreana Parasite (2019).

En la gala de este año, hay dos películas que compiten también en ambas categorías: la brasileña El agente secreto y la noruega Valor sentimental. Las otras nominadas en el rubro de mejor film internacional son la iraní Un simple accidente de Jafar Panahi, la española Sirat de Oliver Laxe, y la tunecina La voz de Hind Rajab de Khaouter Ben Hania.

El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, también guionista del film, explora temas como la resistencia política, la memoria colectiva, el trauma generacional, como aristas de la historia de un padre de familia, perseguido político durante una dictadura, que viaja a otro estado brasileño para estar con su hijo pequeño, al cuidado de sus abuelos paternos, mientras es acosado por sicarios enviados por un poderoso empresario, que desea matarlo. Buen trabajo actor de Wagner Moura. La cinta es, además, el epitafio fílmico, del actor de culto alemán Udo Kier.

Por su parte, Valor sentimental de Joachim Trier, cuenta de forma intimista, con guiños al cine de Ingmar Bergman, las difíciles relaciones de un padre, cineasta, con sus dos hijas, una de ellas actriz, a la que busca para que sea protagonista de su último film, basado en una complicada historia familiar que los involucra. Excelentes interpretaciones de Stellan Skarsgård, Renate Reinsve y Ella Fanning.

Las otras candidatas al Oscar a mejor película son todas estadounidenses. La favorita es Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, que narra las peripecias de un ex revolucionario, oculto con su hija adolescente, que es perseguido por un autoritario coronel, que busca eliminarlo, al igual que a la joven, para ocultar un pasado que lo avergüenza. Con notables actuaciones de Leonardo DiCaprio y Sean Penn, sólidamente respaldados por Teyana Taylor, Benicio del Toro y la joven promesa que es Chase Infiniti.

También Hamnet, de Chloé Zhao, que muestra detalles ficticios de la relación entre William Shakespeare con su esposa Agnes Hathaway, una campesina herbolaria, con quien tiene hijos, uno de los cuales muere en trágica forma, dándole pie al escritor para crear su famosa obra Hamlet. Espectacular la performance de Jessie Buckley, como una esposa comprensiva, y a la vez una madre desgarrada, que encuentra finalmente la paz al ver en la obra de su marido un homenaje a su pequeño vástago fallecido.

Asimismo, Marty Supremo, de Josh Safdie, que gracias a una monumental actuación de Timothée Chalamet, se convierte en un excelente biopic sobre un manipulador y obseso joven vendedor que desea convertirse en campeón mundial de tenis de mesa. Parece un thriller dramático, pero es una eficaz comedia burlona con mucho ritmo, y un movimiento de cámaras trepidante y emotivo. Chalamet se echa al hombro de la película, bien acompañado por Gwyneth Paltrow y una vibrante Odessa A’zion.

Pecadores, de Ryan Coogler, es una película extraña, que pasa de ser una historia de gangsters que buscan redención, a una sangrienta carnicería vampírica. Ha logrado la histórica cifra de 16 nominaciones a los premios de la Academia, superando así el récord que tenían Titanic, Eva al desnudo y La La Land. Podría romper otro, pues hace 34 años que hay una racha de sequía para cintas de terror, siendo la última en obtener la estatuilla El silencio de los inocentes, de Jonathan Demme. El reparto coral, que incluye un doble papel del protagonista Michael B. Jordan, es impresionante.

Bugonia, de Yorgos Lanthimos, apela (como Coogler con Michael B. Jordan) a un intérprete fetiche del director. En este caso se trata de Emma Stone, acompañada nuevamente de Jesse Plemons como en su anterior trabajo, Tipos de gentileza. En este film nada es lo que parece. Un duelo entre una ejecutiva poderosa secuestrada por dos conspiranoicos que creen que es una alienígena, disecciona las informaciones fakes de las redes sociales, y nos muestra las diferentes caras de la soledad y la manipulación. Si bien el final es caricaturesco, como conjunto, es una obra interesante.

Frankenstein de Guillermo del Toro, es un espectáculo portentoso, como todas las cintas del realizador, obsesionado con buscar lo humano aun en la monstruosidad. Es posiblemente la mejor adaptación de la clásica novela de Mary Shelley, llevada varias veces a la pantalla, y sus puntos fuertes son el diseño de producción, los decorados y vestuarios góticos, así como giros del guion que hacen reflexionar al espectador sobre quien es el verdadero monstruo, el científico encarnado por Oscar Isaac, o la Criatura a la que da vida Jacob Elordi.

Sueños de trenes, de Clint Bentley, es una experiencia meditativa, sensible, delicada, sobre un periodo de la historia del Oeste norteamericano a comienzos del siglo XX. La cinta sigue (usando la narración en off del actor Will Patton) a un leñador que trabaja como jornalero para las empresas que lanzan ferrocarriles por toda la nación, en una apresurada carrera expansiva. El carácter emocional del protagonista (Joel Edgerton) es, sin embargo, melancólico, taciturno, casi antisocial, excepto con la gente que ama (su esposa y su hija, inmersas en una tragedia), un compañero de labor, viejo y filosófico, y una amiga en los últimos años de su vida, que lo comprende. La fotografía del brasileño Adolpho Veloso, es sencillamente magistral.

Finalmente, F1, de Joseph Kosinski, es un espectáculo audiovisual extraordinario, con las mejores escenas de carreras de autos jamás filmadas. Brad Pitt es una vieja gloria que regresa tras 30 años a las pistas de Fórmula 1, y debe lidiar con un joven piloto dispuesto a quitarle el sitial que tuvo. Kosinski está acostumbrado a ese tipo de historias (dirigió a un ya veterano Tom Cruise en Top Gun: Maverick), y las fricciones generacionales para redención de los protagonistas suelen ser notable material para películas de todo tipo. Esta cinta es auténtica, rodada con amor por el deporte de los fierros, y posee un ritmo frenético y emotivo.


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