El guionista y realizador audiovisual Fabricio Rebatta se lamenta, en su blog Sierpe Grana, de la desaparición del cine Brasil. Y van…

Demolieron el cine Brasil, el que quedaba en las últimas cuadras de la avenida del mismo nombre. Hace mucho que estaba abandonado y cayéndose a pedacitos, pero al ver los restos de la alta pared que sostenía el ecran, no pude reprimir los recuerdos que cruzaron por mis anteojos. No era de mis cines favoritos, es más, creo que solo fui una vez. Para los que no lo saben, en los años setenta la cartelera se dividía en cines de estreno y cines de barrio, y este pertenecía a la segunda clasificación. A finales de los setenta, 78 creo, yo rodeaba los 13 o 14 años, y con mis amigos llegamos muy tarde para ver “King Kong” (el de Laurentis y Guillermín, claro) en no recuerdo qué cine, entonces nos fuimos al Brasil que tenía el “segundo turno”, también llegamos algo tarde y solo habían entradas para “el galinero” o sea la platea, que en los cines de barrio estaba en el segundo piso y era más barata. Entendimos la razón del precio y también por que le llamaban “el gallinero”, eran bancas de madera largas donde la gente entraba como sea y olía a todo lo imaginable, y así nos acomodamos, renegando. Hasta que apareció Jessica Lange y nos olvidamos de los olores, los gritos, y hasta del gorila; todo se convirtió en el paraíso. Los restos de la alta pared cayeron y para que no caiga Jessica con ella, escribí este recuerdo.