[Festival de Sundance] Eileen – Infinity Pool

Eileen 2023

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Eileen (EE. UU., 2023)

Dirigida por William Oldroyd

Escrita por Luke Goebel y Ottessa Moshfegh

Protagonizada por Thomasin McKenzie y Anne Hathaway

Eileen” cuenta con uno de los mejores giros narrativos que haya visto en una película en mucho tiempo —siempre y claro, me imagino, que no hayan leído el libro de Ottessa Moshfegh en el que se basa. Evidentemente no lo voy a mencionar acá, así que solo diré que no lo vi venir, y que ayuda a que la película concluya de manera particularmente satisfactoria, complementando muy bien a todo lo que vino antes. Pero incluso si no se toma en cuenta dicho giro, “Eileen” termina siendo un thriller intrigante, protagonizado por una Thomasin McKenzie con la que no resulta difícil empatizar, y una Anne Hathaway hipnotizante.

“Eileen” se lleva a cabo en los años 80, y tiene como protagonista a la chica del título (McKenzie), una joven de veinticuatro años que trabaja en las oficinas de una cárcel. Su vida se siente estancada, monótona, lo cual no es ayudado por su padre (Shea Whigham), un ex policía alcohólico y agresivo con el que todavía vive. Pero las cosas cambian cuando el psicólogo de la prisión se retira y es reemplazado por la Doctora Rebecca Saint John (Hathaway), una mujer misteriosa y liberal, que parece querer intentar comenzar algún tipo de relación con Eileen. Pero lo que inicialmente no parece ser más que un simple e inocente flirteo, comienza a convertirse en algo un poco más siniestro.

Lo que al principio parece ser una suerte de “Carol” un poco más crudo, rápidamente se torna en algo distinto —para beneficio de la narrativa, de los personajes, y por supuesto, del espectador. La revelación final en torno a Rebecca es repentina y satisfactoria, y más importante, es la reacción de Eileen lo que termina por adentrarnos en este mundo. McKenzie convence con una combinación de inocencia y hartazgo (aunque su acento sonaba un poco raro para estos oídos poco experimentados); Hathaway convierte lo que podría haber sido una figura estereotípica en algo más humano, y Whigham interpreta al padre de Eileen como alguien patético, muy cerca de la muerte. No quiero dar a entender que “Eileen” funciona solo gracias a su giro final, pero a final de cuentas, eso es lo que ayudó a que la historia termine de cuajar, y se quede grabada en mi mente.

Infinity Pool (Canadá, 2023)

Dirigida y escrita por Brandon Cronenberg

Protagonizada por Alexander Skarsgård, Mia Goth y Cleopatra Coleman

“Infinity Pool” terminó siendo más o menos lo que esperaba de una nueva película de Brandon Cronenberg (“Possessor”). Utilizando fluidos corporales, sangre, sexo e imágenes de ensueño, lo que hace el joven cineasta es desarrollar una historia sobre el privilegio, la moral, la muerte y la ley de manera impactante. Claramente no es una película para todo el mundo, y trata de ser tan distinta que no siempre funciona, pero al menos se siente como algo propio de Cronenberg Hijo. Asqueroso, violento y hasta gratuito, sí, pero con algo para decir.

Alexander Skarsgård interpreta a James Foster, un autor que viaja a un resort en una isla ficticia con su millonaria esposa, Em (Cleopatra Coleman) para tratar de inspirarse y escribir un segundo libro. Es ahí donde conoce a Gabi (Mia Goth), quien lo seduce diciéndole que es una gran fanática de su primera novela. Engatusado, es convencido por ella y su esposo, Alban (Jalil Lesperto) de alquilar un auto y escaparse del resort, yéndose a un playa aparentemente paradisíaca en medio de un país pobre y peligroso. Y es en el viaje de regreso que James atropella a alguien por accidente, siendo arrestado poco después por la policía local. Pero el comandante Thresh (Thomas Kretschmann) le revela algo: si tiene suficiente dinero, puede mandar a construir un clon suyo, para que sea ejecutado en vez de él por sus crímenes.

Es esto último lo que desata a James y sus nuevos amigos: si pueden cometer todo tipo de crímenes sin mayores consecuencias, entonces no hay nada ni nadie que pueda detenerlos. Se trata, claramente, de un comentario sobre cómo los multimillonarios pueden vivir sin enfrentar las consecuencias de sus actos, resolviéndolo todo con dinero. Pero “Infinity Pool” también se torna surreal, involucrando gente con máscaras deformes, drogas que hacen alucinar a nuestros personajes, y escenas de sexo que mezclan lo erótico con lo desagradable. Fuera de un pequeño desvío durante el segundo acto —que parece abandonar la narrativa principal casi por completo—, este desagradable cóctel de imagen y sonido funciona, anclado en las notables actuaciones de Skarsgård, y especialmente Goth. El final los dejará con algunas preguntas, pero felizmente no tantas como para causar frustración.



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