Dirigida por Ugo Bienvenu y Gilles Cazaux, la nominada al Óscar a mejor película animada, Arco, es una experiencia sencilla pero emotiva, que desarrolla una narrativa de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo, robots y amistad de forma directa y creativa. No se trata, pues, de una película de sutilezas, sino más bien de una aventura apta para toda la familia que, sin temor a ser exagerada, intenta transmitir mensajes sobre la importancia de la amistad, la comunicación, la familia y la naturaleza, y, por supuesto, los peligros del cambio climático. El filme hace bastante, y aunque no todo lo toca de forma profunda, en general es una experiencia entretenida y bien realizada.
Arco tiene como protagonistas al niño del título (voz de Juliano Krue Valdi en inglés), que vive en un futuro lejano posapocalíptico pero esperanzador, y a Iris (Romy Fay), una niña que vive en el 2075, en un mundo lleno de robots, automatización y padres ausentes. Cuando el primero decide agarrar la capa de arcoíris y el diamante de su hermana y vuela sin permiso de su familia, termina viajando al pasado y llegando al mundo de Iris, quien primero no entiende por qué en el futuro ya no hay ni robots ni ningún tipo de tecnología aparente. Pero esto a Arco no le importa; él solo quiere regresar a casa.

Lamentablemente, cumplir dicha tarea termina siendo más difícil de lo esperado. No solo porque Arco pierde el diamante que le permite, junto a la capa, realizar viajes en el tiempo, sino también porque ambos chicos comienzan a ser perseguidos por tres chiflados (Will Ferrell, Andy Samberg y Flea) que años atrás fueron testigos de la llegada de un niño similar a nuestro protagonista. Y bueno, también está el hecho de que los bosques que rodean al pueblo de Iris están a punto de incendiarse como consecuencia del cambio climático que, según Arco, en unos años inundará el planeta. No obstante, los chicos unen fuerzas para regresar a Arco a su hogar, haciendo que una fuerte amistad se vaya desarrollando entre ambos.
Es así que Arco se lleva a cabo como una dulce historia de amistad entre dos chicos de épocas diferentes que, sin embargo, encuentran muchos puntos en común y se van dando cuenta de que siempre habían estado destinados a encontrarse. El filme nos dice mucho sobre la importancia de la amistad, pero, más importante, sobre el deseo inherente del ser humano de no estar solo. Algo que, claramente, no puede ser reemplazado, por ejemplo, por robots, que en el mundo de Iris hacen las veces de niñeras, profesores, policías y demás. Iris quiere mucho a su robot, Mikki (una mezcla de las voces de sus padres, interpretados por Mark Ruffalo y Natalie Portman), pero a la vez, no entiende por qué su papá y mamá nunca están en casa.
Por su parte, Arco es alguien que crece en un ambiente totalmente distinto. Sus padres y hermana están siempre presentes y son buenos con él, pero como suele suceder con muchos púberes, el chico está harto de que estén siempre detrás de él y no le permitan hacer las cosas que él quiere hacer. Arco e Iris, entonces, son dos niños con “problemas” completamente distintos, pero que al encontrarse se dan cuenta del valor y el cariño que tienen a sus respectivas familias. Pero también encuentran el uno en la otra un nuevo miembro para las mismas —un alma similar pero de otra época.

Arco utiliza, además, y con frecuencia, la imagen del ave como metáfora. Iris siempre ha querido ser un ave, capaz de volar y ser libre, para que así pueda conocer el mundo y dejar de estar sola en casa con su robot. Por su parte, Arco sí puede volar (con ayuda de la capa y el diamante) y se puede comunicar con las aves, e igual se siente atrapado por sus padres. Este último representa la importancia de la comunicación y el aprecio por la naturaleza, mientras que la última representa el deseo del ser humano por obtener dicha comunicación y aprecio en una sociedad diseñada, más bien, alrededor de la tecnología, la inteligencia artificial y todo lo sintético.
En ese último sentido, Arco se puede interpretar, también, como un cuento que nos advierte de un futuro que cada vez se hace más posible. Lo que tenemos acá es una película hecha a mano por artistas franceses muy talentosos y que, a pesar de incluir personajes sintéticos que sí son buenos y hasta terminan en ocasiones rescatando a nuestros protagonistas, también nos muestra la posibilidad de un mundo empecinado en reemplazar todo lo natural por lo digital. Destacan, por ejemplo, aquellas escenas en el pueblo de Iris donde todos los adultos utilizan lentes tipo VR sin interactuar de verdad con sus alrededores u otros personajes. O el hecho, por supuesto, de que los padres de Iris nunca estén en casa en persona, apareciendo, más bien, como hologramas enviados desde sus respectivas oficinas de trabajo.

Nuevamente: Arco no es una película sutil (el que los protagonistas se llamen Arco + Iris = Arcoíris debería dejarlo más que claro), y de hecho, transmite sus temas y advertencias sobre la tecnología más en el texto que en el subtexto, como para que cualquier miembro del público los entienda. Pero la verdad es que a veces es bueno no ser sutiles, y a veces da gusto ver una película animada gentil, colorida y expertamente diseñada (la animación en 2D de Arco es simplemente hermosa) por seres humanos, que sin llegar a ser una obra maestra, se termina sintiendo como una experiencia refrescante. Por fin entiendo por qué Arco ha sido nominada para el Óscar 2026; lo más probable es que no gane el premio, pero el simple hecho de que haya llegado tan lejos debería contar como una victoria.
Nota: Vi este film gracias a un screener cortesía de NEON.

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