12 Years a Slave

12 Years a Slave es una buena película, pero que tiene un problema narrativo central que desmorona su conflicto central: sabemos que el protagonista sobrevive (si no, no hubiese escrito el libro, etc.). Entonces, se genera una situación de espera, la audiencia sabe que lo pasará mal y todo, pero se sabe que sobrevivirá. La película, para mí al menos, fue una larga espera de 12 años, comprimidos en 133 minutos, para que todo se solucionara. No cabe duda que la factura, la puesta en escena y las actuaciones son de una alta calidad. Pero eso no es suficiente para tener una gran película. Y la ganadora del Óscar a mejor película de este año tiene un grave problema narrativo.

La clave de 12 años de esclavitud, del realizador Steve McQueen es el mundo escindido: íntimo y colectivo, personal y nacional, dependiente de buenas o malas intenciones y documentos reales, trucados o eliminados, que incluso alcanza a un terrateniente algo compasivo como William Ford, distante de la crueldad de Edwin Epps pero finalmente preso de las torcidas convenciones de su sociedad y del rol que ocupa en ella.

El guión ubica a Northup como un personaje de involuntaria doble identidad, que proviene, en terrible comparación, de un origen privilegiado perdido súbitamente, en un país de jerarquías deshumanizantes, que debe ocultar o minimizar sus virtudes para pasar desapercibido.

La cinta Gravity obtuvo la mayor cantidad de estatuillas doradas, siete: Dirección, Dirección de Fotografía, Edición, Mezcla de Sonido, Edición de Sonido, Efectos Visuales y Música Original. Pero el Oscar 2014 a la Mejor Película se lo llevó 12 años de esclavitud, que además ganó las categorías de Actriz de Reparto y Guión Adaptado.

A su vez, Dallas Buyers Club recibió tres premios, por Actor Principal, Actor de Reparto y Maquillaje, mientras que El gran Gatsby conquistó dos, en Diseño de Producción y Diseño de Vestuario. Y Her y Blue Jasmine ganaron uno cada uno, por Guión Original y Actriz, respectivamente.

La temporada de premios ya está muy presente, sobre todo una vez anunciadas las nominaciones de la Academia. En enero se estrenaron 20 títulos en la cartelera chilena, un número abultado, que contiene algunas «puestas al día», de películas que llevaban un tiempo dando vuelta y que decidieron finalmente exhibir, junto a otros filmes muy en boga y recién estrenados mundialmente.

El lobo de Wall Street de Scorsese podría dar por cerrado el año inmediatamente. La biografía autorizada, al estar basada en el libro autobiográfico de Jordan Belfort, inversionista–estafador (no son lo mismo), que vendiendo acciones de empresas inexistentes se hizo multi–millonario durante los años 90. Esta fábula de excesos ha sido criticada por «simplemente» exhibir las múltiples y exageradas formas de gastar dinero que existen, y por no criticar moralmente lo errado de las acciones de este joven vende humo.

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