Black Swan

Midnight in Paris

Once son, como el 2011 que se va. Pudieron ser más, pero nos hemos concentrado en los estrenos comerciales que más impacto me generaron en este tiempo.

Ahí les va.

Estos fueron los ganadores del Oscar 2011:

Mejor película: El discurso del rey.

Mejor director: Tom Hooper por El discurso del rey.

Mejor actor: Colin Firth por El discurso del rey.

Mejor actriz: Natalie Portman por El cisne negro.

Mejor actor secundario: Christan Bale por The Fighter.
Mejor actriz secundaria: Melissa Leo por The Fighter.

Desde el punto de vista dramático, El cisne negro, de Darren Aranofsky, avanza a punta de la superación de obstáculos –externos e internos, pero sobre todo estos últimos– por la protagonista, en pos de ser escogida para el doble papel en la puesta en escena del famoso ballet.

De un lado, sufre la presión del coreógrafo Leroy y de su suplente Lily para que se abra a la sensualidad tanto artística como física y emocional; de otro lado, también soportará (y se rebelará contra) la represión de su madre, quien limita su libertad (sobre todo la sexual), mientras que oculta la real y profunda motivación que explica su restrictiva actitud.

Atenazada por ambas presiones, Nina transitará entre situaciones reales e imaginarias; estas últimas caracterizadas por punzantes y dolorosos toques gore (especialmente en las uñas de manos y pies), así como por desbocados deseos criminales (que bordean el cine de terror).

black swan

El cisne negro de Darren Arnofosky, plantea una idea básica, la preparación del personaje principal de una obra emblemática que todas las bailarinas jóvenes pretenden, un proceso escénico, físico, emocional, íntimo, que se mimetiza con los demonios de Nina y se nutre de ellos, la territorialidad materna, el despertar sexual, la inseguridad profesional, el estallido de la malicia, los zarpazos de la esquizofrenia.

Esa premisa de fricción del bien y el mal es alimentada sistemáticamente en un trayecto de boyas y faros que anuncian, sin mayor sorpresa, la inevitable autodestrucción. Portman se convierte en un animal poseído, su cuerpo hace las veces de un mapa de mutilaciones, reales y soñadas, que al final resultan lo mismo.

La protagonista realiza sus propios duelos actorales, frente a la envejecida Ryder, y la poderosa presencia de Kunis, que derrocha tanta o más fuerza y sensualidad que Portman.

El cisne negro

En este Black Swan encontramos las obsesiones usuales en Aronofsky. La búsqueda de la perfección, la belleza última, la fórmula mágica que explique toda creación, el elixir de la vida eterna. Una búsqueda dolorosa, enfermiza, que dejará muertos y heridos, pero una búsqueda necesaria al fin.

Así lo exige una vida monótona y cuadriculada que necesita esa dosis de drogas y sexo para despabilarse, sin medir consecuencias. Los excesos llegarán siempre y ahí estará la madre sobreprotectora para hacértelo notar. La que te corta las uñas, las alas, para no dejarte volar del nido. La que secretamente te envidia y extraña su juventud. La que quiere volver a vivir, a sentir, esta vez a través de sus hijos.

Lo mejor: Los primeros momentos, de presentación, donde conocemos al personaje y su mundo. Es The Wrestler en tutu.

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