Chaikovski

Desde el punto de vista dramático, El cisne negro, de Darren Aranofsky, avanza a punta de la superación de obstáculos –externos e internos, pero sobre todo estos últimos– por la protagonista, en pos de ser escogida para el doble papel en la puesta en escena del famoso ballet.

De un lado, sufre la presión del coreógrafo Leroy y de su suplente Lily para que se abra a la sensualidad tanto artística como física y emocional; de otro lado, también soportará (y se rebelará contra) la represión de su madre, quien limita su libertad (sobre todo la sexual), mientras que oculta la real y profunda motivación que explica su restrictiva actitud.

Atenazada por ambas presiones, Nina transitará entre situaciones reales e imaginarias; estas últimas caracterizadas por punzantes y dolorosos toques gore (especialmente en las uñas de manos y pies), así como por desbocados deseos criminales (que bordean el cine de terror).

El gran concierto

Arte, política y Chaikovski. Estas tres palabras definen esta divertida comedia del director rumano Radu Mihaileanu, que en realidad es una sátira devastadora de las consecuencias del socialismo real sobre la esfera de la música en el contexto de la transición rusa al capitalismo.

Un otrora famoso director de orquesta del Teatro Bolshoi de Moscú ha sido rebajado al cargo de jefe de limpieza al oponerse la represión antisemita durante la era de Brezhnev

El director, Andrei Filipov (interpretado por Alexei Guskov), buscará vengarse aprovechando una invitación para presentarse en París, suplantando a la orquesta con otra que él reunirá con los viejos músicos expulsados tres décadas atrás.

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