Chloë Grace Moretz

Hace unos años se estrenó «Crepúsculo», una película basada en la novela homónima de Stephenie Meyer que narraba las aventuras y el amor imposible entre un vampiro y una chica …

El terror –u horror– por mucho tiempo ha sido mi género menos favorito. La idea de pasarlo mal (y no solo en el cine) nunca me ha atraído mucho. Pero notar lo exitoso y atractivo que son este tipo de cintas no puede no llamar la atención. ¿Qué le ven, qué tiene, qué hace que a sus fanáticos les guste tanto? Pero para poder criticar, hay que experimentar al menos. Es cosa de elegir de una oferta que tiende a ser amplia, con permanentes dos o tres títulos en cartelera.

Kick-Ass

¡Atención! Todos aquellos que no gusten de ver películas de cómics, que arruguen la nariz con mohín cansino de los Superman, Spiderman, o irritantes Iron Man degustarán con fruición, estupefacción, y todos lo -ión que se les ocurra, la polémica de esta temporada, la estimulante, sarcástica, hilarante, vengativa, sorprendente, brillante, estimulante, anárquica y novedosa, si bien de clasicista estética (internautera) de Kick-Ass, última adaptación de superhéroes del británico Matthew Vaughn, autor entre otras de “Stardust», 2007, socio de la pandilla de los Guy Ritchie, pero más sobresaliente que éste.

Llegar con ideas preconcebidas a ver Kick-Ass es perderse en una laguna de prejuicios. Por ello quizás convenga exponerse a ella con la mente abierta, la madíbula floja y la risa preparada, porque todo el teatro montado por el realizador, fiel, pero de carácter independiente, adaptado al cómic de Mark Millar y John Romita Jr.

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