Derek Jacobi | Cinencuentro

Derek Jacobi

El discurso del rey, tercer largo de Tom Hooper, dispone de un asunto histórico que, a setenta años de distancia, es poco recordado y funciona como premisa desde el inicio, cuando George, aún como duque de York, se traba frente al micrófono en un acto público en Wembley.

La impotencia sentida, el combate físico que emprende con su discapacidad, el timing que transcurre entre su tirante primer plano y el relincho del caballo que se filtra en el murmullo contraído de los presentes, define el tono y la mirada de la cinta.

Vincula el trastorno físico y psicológico de un personaje llamado a ser líder, con el destino de una colectividad que, dentro de sus predios nacionales, depende en buena parte de él, pero que en realidad no conoce límites, porque precisamente la coyuntura es el riesgo de que las fronteras se borronearan y volvieran a dibujarse en un mapa dominado por la esvástica.

The King's Speech

Buena parte del éxito de esta cinta descansa en el trabajo de Colin Firth (como el rey Jorge VI) y de Geoffrey Rush (como Logue), acompañados por otros distinguidos colegas que se lucen en papeles secundarios como Helena Bonham Carter (como la reina Isabel), Michael Gambon (como el rey Jorge V), Guy Pearce (como su hijo y renunciante al trono Eduardo VIII), entre otros.

Es un verdadero disfrute ver el trabajo de los dos protagonistas principales, quienes sin embargo no enfrentan papeles muy exigentes, lo que les permite aplicar sus talentos para dar la caracterización justa de ambos personajes durante el inteligente desarrollo de la trama. Ambos roles relativamente sencillos para dos monstruos de la actuación como Firth y Rush; secundados por una encantadora Bonham-Carter.

El realizador británico Tom Hooper, que proviene de la TV, ha conseguido entrar directamente en las preferencias de los Globos de Oro, con una película brillante, El discurso del rey, tratando un tema, la monarquía, que siempre resulta rentable de cara a premios y prestigios.

Aclaremos que la cinta es, antes que una postal sobre la monarquía británica y sus dislates, una pequeña historia sobre la importancia y al mismo tiempo la tortura de hablar en público, un tratado sobre la voz, su modulación y lo que provoca en los demás, una oda a la amistad y a la igualdad.

Con ciertos toques irónicos, muy sutilmente distribuidos dentro de unos diálogos y unas ductilidades actorales exquisitas, el guionista David Deidler y Hooper hablan de la autoestima y la falta de cariño, y como éste afecta a la personalidad, y para ello no falta el efectismo visual, a base de movimientos de cámara o el uso del color.

Más allá de la vida (Hereafter) es una película correcta, pero sentimos que Clint Eastwood no se mueve a sus anchas en el mundo sobrenatural, de habilidades extrasensoriales y experiencias en el límite de la existencia.

Tres personajes lejanos entre sí acabarán reuniéndose: George Lonegan, ex reconocido psíquico que intenta ganarse la vida de otra manera, abrumado por los pesares de sus atribulados clientes; Marie LeLay, reconocida periodista francesa que sobrevive al cataclismo del Océano Índico de diciembre de 2004 y afecta su labor; y Marcus, un niño de doce años que se obsesiona con la muerte de su hermano gemelo y no cuenta con su alcohólica madre para procesar el dolor.

El problema empieza en el guión del prestigioso Peter Morgan (La reina, El último rey de Escocia, La otra reina, Frost/Nixon), un autor que domina los entresijos y las tensiones del poder, pero que esta vez nunca logra el tono preciso entre las situaciones melodramáticas y los atisbos paranormales.

Back

Estrenos Peruanos