White Dog

En el hotel pensé: ¿qué pasó con el cine? Sigo más que defraudado con el premio a White Dog, aquel filme del que me había ido en la tarde, preocupado. Una obra con recursos tan maniqueos para magnificar su posición política, con la que hasta se puede llegar a estar de acuerdo, no conforma una película notable per se, tosca y burda se vuelve solo el largo y chillón decorado de un panfleto.

Y luego recordé quién había sido el presidente de ese jurado, un hombre que sabe muy bien lo que es fabricar pataletas, máxime a ello su absoluta falta de escrúpulos cuando las formas de sus textos son las más abyectas bajezas morales sobre aquellos «panoramas olvidados de las pobres clases bajas de Latinoamérica».

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