Editorial (El Refugio Nº 1)

El Refugio nace de la necesidad de expresar y comunicar lo que pensamos y sentimos con relación al cine. Creemos que la experiencia cinematográfica es una forma de conocimiento, conocimiento de nosotros mismos y de los demás, del lugar y del tiempo que nos toca vivir; y deseamos que aquellos a quienes nos dirigimos encuentren en el cine lo que nosotros diariamente encontramos en él.
Pero además creemos en la necesidad de impulsar un debate, una confrontación de ideas, respecto del fenómeno cinematográfico tal como se da actualmente en el Perú y el mundo. Este debate -pensamos- es una exigencia generacional y debe abarcar tanto a la crítica como a la realización. La mayoría de nosotros -y del público al cual nos dirigimos- pertenecemos a una generación diferente a la que se inició en la realización con la ley 19327. Hemos crecido con la publicidad, el video-clip y la crisis. Consumimos productos audiovisuales distintos a los que han consumido los miembros de las generaciones anteriores; esos productos influyen en nuestros gustos y en nuestras preocupaciones estéticas. Nos son familiares temas como el posmodernismo en las artes visuales, la influencia del clip en filmes de los últimos años, la espectacularización de la violencia en los medios masivos, y la vuelta a ciertos cánones clásicos de narrativa cinematográfica (paradójicamente unida a un cada vez mayor rebuscamiento formal de la imagen fílmica). Sin embargo, nos preocupa que estos temas no reciban la atención debida, de parte de quienes por sus posibilidades de información y su larga experiencia en la critica cinematográfica podrían haber llevado la iniciativa en el tratamiento y debate de los mismos.

Nos preocupa que la apatía de nuestros mejores críticos parezca extenderse hacia las variantes existentes y posibles dentro del cine peruano. Los cortometrajes son casi absolutamente ignorados y las nuevas técnicas -como el video- no son consideradas siquiera dignas de mención.

Creemos que hay en tal apatía, una actitud generacional en la que se mezclan cierto cansancio evidenciado luego de varios años de ejercicio crítico (cada vez menos intenso), y algún desprecio por productos “nuevos” cuya frivolidad se da por descontada sin previo análisis. En vista de ello, nosotros queremos desde El Refugio cumplir una función informativa respecto de temas ‘actuales’ como los citados y motivar una actitud critica hacia los productos ‘nuevos’ que consumimos.
De otro lado, nos preocupa que la apatía de nuestros mejores críticos parezca extenderse hacia las variantes existentes y posibles dentro del cine peruano. Los cortometrajes son casi absolutamente ignorados (no existe crítica a ellos) y las nuevas técnicas -como el video- no son consideradas siquiera dignas de mención (ni a favor ni en contra) en un espacio de cine. Nosotros creemos que la información y el debate sobre el cine peruano y sus posibilidades debe ser permanente, más aún considerando que la mayoría de las películas que se hacen en el Perú no expresan lo que vivimos y sentimos hoy, como sí lo hacen, por ejemplo, las artes plásticas, la música y la poesía.
Habitamos en un país cada vez más pobre y violento, esta condición influye en nuestras actitudes ante al vida y tiñe nuestras relaciones interpersonales; sin embargo nada de esto vemos representado en los filmes peruanos, y ello al margen de premios internacionales concedidos por gente que no vive aquí.
Creemos que los cineastas peruanos carecen de audacia y se han limitado a realizar productos ‘correctos’ que tengan éxito asegurado de público y en festivales extranjeros. Ese cálculo (pragmatismo, comodidad, timidez o ”realismo”) nos molesta, pero nos incomoda también la falta de debate serio al respecto. El Refugio quiere ser un espacio de discusión tangible. Pensamos que la falta de una publicación especializada en los últimos años ha ocasionado en partes que las discusiones en torno al cine nuestro y de afuera no hayan alcanzado la rigurosidad ni el desarrollo requeridos para arribar a posiciones claras que a su vez nos permitan afrontar la crítica y la realización de una manera más audaz y creativa. El Refugio busca pues informar, ampliar la afición al cine, ejercer la crítica, y crear un espacio de discusión, esto es: motivar debate, expresar y confrontar puntos de vista.

(Publicado en 1991)

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