Conociendo a Julia (2004)

Being JuliaBeing Julia
Dir: István Szabó | 195 min. | EE.UU – Reino Unido – Hungría

Intérpretes:
Annette Bening (Julia Lambert)
Jeremy Irons (Michael Gosselyn)
Michael Gambon (Jimmie Langton)
Shaun Evans (Tom Fennel)

Estreno en Perú: 28 de abril del 2005

En 1938 Julia Lambert (Annette Bening), famosa actriz londinense, tiene un matrimonio de conveniencia, aunque bien llevado, con el empresario Michael Gosselyn (Jeremy Irons). En medio de una aburrida crisis propia la mediana edad, Julia conoce a Tom Fennel (Shaun Evans) un joven admirador, quien resolverá sus necesidades sexuales pero no vitales. Enredada en esa aventura se verá sometida a un dilema: la dependencia emocional a costa de su crecimiento profesional.

Being Julia

La principal cualidad de esa película es el equilibrio exacto entre todos sus componentes; nada sobra y nada falta en la estructura de este encantador divertimento, donde hay dosis justas de humor y melancolía, sabiamente mezcladas y organizadas por el veterano director húngaro István Szabó.

El papel protagónico del filme recuerda a un famoso rol operático, el de la Mariscala, en “El Caballero de la Rosa” de Richard Strauss, que muestra a una bella mujer que empieza a envejecer y es traicionada por su amante adolescente, lo que ella había previsto y que asume con dignidad, condescendencia y supremo abandono. El papel de la actriz Julia Lambert podría haber sido una secuela posterior del memorable libreto operático de Hugo von Hoffmansthal (después de todo, la heroína de este filme está más mayorcita), salvo que el argumento de Conociendo a Julia tiene un giro muy distinto ya que está basada en la adaptación teatral de un relato del escritor británico William Somerset Maugham.

Lo primero que atrapa al espectador es la frescura que la música imprime a la reconstrucción histórica del ambiente teatral londinense en 1938. Banda musical que incluye además una serie de oportunas canciones de la época, cuyos textos van desde la bobería hasta la (auto)ironía y que puntean las circunstancias del argumento. Este impetuoso aunque ligero soundtrack arropa un trabajo de ambientación, iluminación y vestuario que dan un toque (pero sólo un toque) nostálgico, aunque casi siempre cálido.

Being JuliaUn segundo aspecto es que los personajes del filme giran alrededor de Julia, pero lo más fascinante es cómo se ha graduado su intervención en función tanto del guión como de la construcción de la protagonista. Graduación que va desde la caricatura hasta el mediatizado dramatismo de los personajes más cercanos a Julia. Así, son caricaturescos los Dexter, la pareja que la aborda en el restaurante (Sheila McCarthy y Leigh Lawson) y de allí, en degradé, tenemos a Walter Gibbs (Maury Chaykin), el borracho y exacto autor teatral, el morbo disimulado de Dolly de Vries (Miriam Margolyes) la socia del marido de Julia, su eficaz asistenta Evie (Juliet Stevenson), su madre (Rosemary Harris) y su tía (Rita Tushingham) de la isla Jersey y Avice Crichton (Lucy Punch) la joven actriz rival; estos últimos con intervenciones cada vez más justificadas dramáticamente.

Luego, tenemos al esposo de Julia, su hijo Roger (Tom Sturridge), su amigo gay (Lord Charles, interpretado por Bruce Greenwood), el joven amante y, “de costado”, al fantasma de Jimmie Laughton su maestro y mentor artístico (interpretado por Michael Gambon). El comedimiento del esposo, el apasionamiento del fantasma, el apoyo de su asistenta, la joie de vivre del amigo gay, la creciente madurez del hijo, todos ellos van creando temperamentos, atmósferas y sensaciones, iluminando uno u otro aspecto ya sea de la personalidad de Julia como del relato. Todos ellos “ajustan” la acción creando la ilusión de un argumento aparentemente más complejo de lo que realmente es (en verdad, la acción es simple y hasta predecible) y, en interacciones puntuales, muestran la evolución del personaje principal, enriqueciendo al filme como conjunto.

Being Juliainalmente, tenemos la tan alabada caracterización que hace Annette Bening de la protagonista. Realmente un tour de force por la cantidad y variedad de matices que componen su personaje y que la acompañan en su transformación. Ahora bien, este no es un papel de tipo trágico o shakesperiano, en el sentido de un “gran papel”. Se trata más bien de un papel “ligero”, propio de una comedia (ésta sí) de alto vuelo, por lo que todo el esfuerzo actoral ha estado centrado en no excederse y, al mismo tiempo, adecuar la interpretación a ese difícil equilibrio de aspectos irónicos y “serios”; estos últimos se pueden rastrear en diálogos decisivos con su amigo gay (premonitorio), su esposo (complaciente), su propio hijo (esclarecedor) y lógicamente el desenlace con el joven amante.

No se puede ser muy exigente con estos personajes, ya que ellos se adecuan a ese tono aparentemente menor de la película y a la estructura que exige un equipo de comprimarios que rodeen a una protagonista central; algunos de ellos (como el hijo) sugieren una transformación sutil, mientras que otros tienen escasa entidad (el marido). Además, hay quienes opinan que la joven actriz competidora resulta un personaje poco desarrollado aunque funcional, que termina injustamente maltratado por Julia; pero ello justifica precisamente la dosis exacta de divismo que completa el personaje de nuestra heroína.

Being Juliaa síntesis de estos componentes en el argumento acompaña el surgimiento de un segundo gran tema: la relación entre el teatro y la vida. Hay una reflexión sobre si la vida privada de una actriz debe mezclarse con la realidad de las tablas y, en todo caso, cómo debe hacerlo; lo cual es alentado por las continuas apariciones del fantasma, el verdadero alter ego de la protagonista (y que, en otra película, podría haber representado al director). Pero este tema, nuevamente, es tocado puntualmente y con el mismo sentido de la oportunidad que los elementos anteriores, para acabar coronando la acción del filme. Remate en el que Julia refuta justamente el consejo de su mentor imaginario, es decir, que no debe inmiscuirse la vida del actor en la “realidad” de lo que se recrea en las tablas. De esta manera, este debate queda ubicado también en el plano poco profundo de la improvisación y el dominio de escena, técnicas puestas al servicio del lucimiento de la protagonista.

Juan José Beteta

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1 comentario

  1. […] medianas pero no menores ni mucho menos mediocres; que me recuerda –estilísticamente– a Conociendo a Julia del húngaro István Szabó. Se trata de una cinta donde todos sus elementos están adecuadamente […]

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