Antes que se acabe este 4 de julio, no quería dejar pasar la oportunidad para homenajear como se debe al país de las barras y las estrellistas. Que mejor que hacerlo a través de un film, uno que resume en toda su extensión el sentir de una nación… Un placer culposo, que le dicen. Independence Day (1996) es el tipo de películas que son tan, pero tan ridículas, superándose a sí misma con cada nueva escena, que uno termina pegado a ella de principio a fin, sin poder quitar la mirada. Tiene casi un efecto hipnótico y algo de masoquista, pero bueno Uds. lo deben saber muy bien, de seguro han visto la película más de una vez. No se hagan. Aquí les dejo una imagen que desearían ver los opositores al TLC:

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