Up

Todavía recuerdo el entusiasmo que mostraba cada vez que mi mamá ofrecía llevarme al cine para ver lo último que había creado la fábrica Disney. Si no hubiese sido por su natural cuidado maternal, yo habría soltado su mano para cruzar la pista corriendo y llegar pronto a la boletería. Me parece estar viéndome llegar, empinándome para pedir las entradas y pagar. La misma escena repitiéndose una y otra vez con películas distintas. A medida que iba creciendo empezaba a darme cuenta que a cierta edad los niños (o hijos) desaparecían de las salas. No había padres con muchachos más grandes, y mi gran complicación era que no quería crecer para poder seguir viendo películas con dibujos de magia y aventuras.

Parece que todo lo anterior también lo sintió la gente de Pixar desde el momento que decidieron crear su primer filme, pero a diferencia de Toy Story, Bichos, Monsters Inc. y otros, esta vez los animadores más queridos llegan con una historia directamente al corazón de un adulto y al espíritu de los niños. Ya con Buscando a Nemo nos mostraron esa línea de un trabajo para grandes que pueden ver los niños y no como los filmes que mi mamá tenía que soportar, a veces, con tal de ver mi sonrisota o mi llanto.

Up inicia mostrándonos las primeras aventuras de nuestro protagonista, un entonces niño señor Fredricksen, cuando las ilusiones y sueños de todos pueden ser tan reales como las sonrisas entre amigos y las tardes de correteos por el parque. Pero como sucede en la vida tenemos que crecer, generalmente sobre esos parámetros clásicos de lo que significa volverse un adulto. En el camino van quedando las aventuras y la idea de poder conquistar lugares inhóspitos, tal vez para muchos es así, pero para nuestro ya anciano Sr. Fredricksen no.

El amor y una promesa lo llevó a desprender su casa, el símbolo de sus metas, inflar los globos con esperanza y partir tras aquello que una vez se sentía tan real de cumplir.

A la aventura, y de manera casual, se une Russell, una especie de antítesis de lo que Fredricksen fue de niño, pero no por ello menos iluso. Los deseos serán distintos pero la añoranza la misma. Es acá que empiezo a recordar lo primero que escribí, ya no soy una niña que jugaba con mi hermano a darle formas a las nubes del cielo de Ica, a rodar por las dunas de la Huacachina o en las colinas de Sucre, ese pueblito escondido de Cajamarca. Ahora mis padres tímidamente me invitan al cine, tal vez pensando que así podrán ver de nuevo a la pequeña niña que tenían antes, y es con todo eso en la cabeza que veo al Sr. Fredricksen jalando su casa, a Russell correr para salvar a Kevin y a un hilarante Dug, el perro que busca el reconocimiento de un amo.

Up es una película sensacional, emotiva y divertida que nos lleva a ese rinconcito latente de nuestra chiquititud. Realmente toda una aventura por el aire que nos conecta de nuevo con nuestros sueños de infancia.