Déjame entrar | Criatura de la noche (2008)

I never wanted to kill.
I am not naturally evil.
Such things I do Just to make myself
More attractive to you. Have I failed?

(Morrissey, “Last of the Famous International Playboys”)

Let the right one in

Tengo que confesar algo: desde que vi Déjame entrar, no he dejado de pensar.

Aquél es un pensamiento cíclico, obsesivo, perturbador.

Son preguntas: ¿Qué pasa cuando las noches parecen eternamente frías y allí, afuera, en el pueblo donde habitas, un feroz depredador ha ganado notoriedad desapareciendo inocentes, asesinando sin piedad y sin aparente razón? ¿Qué pasa si aquella constatación de la brutalidad no te atemoriza, al contrario? ¿Qué pasa si a lo que en verdad le temes es al mismo gélido silencio que rodea tus cotidianas actividades? ¿Qué pasa si la soledad es un estado natural que te produce insatisfacción? ¿Qué pasa si, repentinamente, la vida decreta, con su puta ironía característica, que tu educación sentimental no será como la de cualquier mortal de tu edad?

En fin ¿Qué pasa si te enamoras platónicamente de alguien a quien tu mamá nunca invitaría a tomar el lonche? ¿Qué pasa si estás dispuesto a entregar el alma – y el cuello – por preservar aquel momento?

En la anémica y vergonzosa cartelera comercial peruana (donde aún esperamos ver 500 Days of Summer o Where the Wild Things Are) pocas veces se presentan películas que te motivan a tomar una posición clara. Como si, de pronto, no decir nada o decirlo tibiamente te hace sospechoso y fan declarado de Cinescape.

Hay que subrayarlo con todas sus letras: el más reciente trabajo del cineasta sueco Thomas Alfredson (estrenado en Lima con el anodino título Criatura de la noche) es un suceso extraordinario en nuestro circuito fílmico.

Casi tanto como ver en persona a un vampiro.

Desde hace mucho tiempo sigo la trayectoria del novelista John Ajvide Lindqvist. Es uno de los más interesantes escritores europeos de terror contemporáneos, gran admirador de la música de The Smiths y particularmente de su vocalista, el incombustible Morrissey. Sus libros Descansa en paz (una jauría de zombis aterrando Estocolmo) y Paredes de papel (colección de cuentos de terror) son altamente recomendables para los amantes del género. Aunque no había leído su primera novela, que es justamente la que da origen al guión de esta película, no había duda que su presencia no pasaría desapercibida. Luego de haberla leído, corroboro dicha afirmación.

El film (titulado en sueco Låt den rätte komma in) narra la historia de Oskar, un niño introvertido que vive con su madre en las afueras de Estocolmo a principios de los ochentas, en un barrio obrero donde el invierno es crudo y no suele pasar nada. Oskar es aterrorizado por una pandilla de pequeños villanos de clase y sueña con deshacerse de ellos blandiendo un puñal. Paulatinamente, vemos la historia de Eli, una misteriosa niña que habita con un hombre que parece ser su padre (después se descubrirá que es una especie de vasallo que acepta todas sus órdenes a cambio de misteriosas prebendas). Ambos habitan en departamentos contiguos del mismo edificio, pero sus vidas parecen diametralmente opuestas. Aún así, empiezan a desarrollar una extraña relación, donde prima la atracción pero también se empiezan a evidenciar los signos de lealtad, compañerismo e, incluso, dependencia. Poco a poco Oskar descubrirá que Elí no es una niña “normal” y que necesita de saciar su sed de sangre para seguir viviendo (todavía).

Ajvide Lindqvist escribe el guión, extrayendo del material original las historias personales de los niños (pródigos en detalles perversos y sórdidos, los cuales son fascinantes en sí, pero hubieran dado otro tono al material fílmico) y potencia en el film aquella que tiene que ver con la relación entre ambos. Lo que finalmente queda es una suerte de cuento de hadas sombrío, una desesperada historia de amor que se desarrolla entre la nieve y la sangre, una aventura que tiene de aprendizaje como de apuesta por la incertidumbre.

Narrado con temple, con suave dominio del pulso, pero al mismo tiempo con tripas y con sentido de la identificación, a uno casi le dan ganas de preguntarle a Sthepanie Meyers (la millonaria autora de moda) por qué no es más comprometida con sus personajes, por qué no se la juega cuando escribe sobre la saga Twilight. Estoy seguro que la bazofia en que convirtieron los productores hollywoodenses a sus creaciones no hubiera sido posible si la Meyers hubiera pensado más en la emoción que en la plata. Al final, las películas Crepúsculo y Luna nueva terminaron por sepultar la escasa decencia y dignidad que le quedaban a la Meyers (y a su futuro como creadora respetable).

Claro, comparar los emo-vampiras-historias antes mencionadas con Déjame entrar no sólo es inútil y ocioso, sino también injusto, porque equivaldría a considerar cierto nivel de igualdad y competencia entre ambas. Seríamos demasiado infames si acometemos dichas comparaciones. En principio, porque lo que a Crepúsculo le falta, Déjame entrar tiene de sobra: realismo, nobleza, sobriedad, ternura, pasión, oscuridad, crueldad y un par doble de cojones que se agazapan detrás de dos manos que escriben y otras dos que filman (¡y vaya lo que son capaces de filmar!)

Algo es evidente: si bien el guionista Ajvide Lindqvist aporta magistralmente el concepto y la historia, el director Thomas Alfredson aplica soberbiamente la técnica y el pulso para hacer de ésta una cinta entrañable. Esto de por sí ya es notable: que un cineasta independiente de un país que no importa ingentes cantidades de material fílmico se convierta en un objeto de culto inmediato. Aunque Alfredson ha tenido una carrera más o menos notoria en el campo de la televisión en su país, así como dos filmes anteriores con moderada crítica favorable, su nombre recién empezó a sonar a partir de los reconocimientos internacionales que recibió Déjame entrar desde su estreno en el 2008 (más de 50, aproximadamente).

Let the right one in

No hay duda esta película de 114 minutos de duración ha reformulado el mito visual del vampirismo, no sólo por su enorme carga dramática, sino también por mantener el espíritu del género, pero añadir nuevos elementos. Alfredson aporta un planteamiento seco, pero emotivo, que no descarta la sensibilidad, pero también se contagia del paisaje. El aspecto de tranquilidad y molicie con que nos reporta el frío nórdico se opone a la metódica brutalidad con que actúan tanto Elí con su vasallo, mientras alrededor de ambos panoramas se contrapone el despertar emocional y sexual de Oskar. Sin la acertada dirección de actores (todos se lucen, desde los secundarios hasta los jóvenes y magistrales protagonistas Kare Heldebrandt y Lina Leandersson); sin el tono marcadamente emotivo, que apela a los sentimientos antes que a los efectismos digitalizados en post-producción; sin esos contrapuntos que maneja y muestran, más allá del horror y la vesania, una historia de amor ingenua y lacónica; no se hubiera logrado esa conexión directa entre el espectador y la película. Todo ello es mérito de Alfredson, además de un equipo compacto de producción técnica, en el que destaco una magnífica banda sonora (con partitura original de Johan Söderqvist y canciones bien bacanes de gente como los Secret Service y Per Gessle, que al fin parece darse cuenta que puede existir vida más allá del nunca bien ponderado dúo Roxette)

Con el tiempo, uno constata que los finales felices no existen en la vida real. Pero para eso está la ficción. Los diálogos de la película son magníficos, algunos francamente desgarradores (“Tengo 12 años, pero los tengo hace mucho tiempo”, le dice Eli a Oskar), pero también se transmite mucho a través de sentimientos y acciones. Los gestos, las miradas, los silencios, cuando dan realce a una escena o revelan un hecho desconocido, valen oro. Incluso aquella forma de comunicación secreta que descubren los núbiles amantes a través del lenguaje Morse potencia la sensación de nostalgia y melancolía. Uno se pregunta – y se desespera al no obtener una respuesta inobjetable – si la licántropa con aspecto infantil tendrá que sacrificar su extraño objeto de deseo para domeñar su naturaleza. Aún así, uno también se emociona, se le nubla la visión, se le anuda la garganta cuando ve a Eli – monstruosa, pero sensible al fin y al cabo – desgarrarse por dentro para defender, atraer y dejar entrar por completo en su vida a Oskar, para estar a su lado en los momentos más tensos y peligrosos (chequen si no la maravillosa y alucinada escena climática en la piscina temperada y me darán completamente la razón). No sólo hablamos de espacios que se comparten. Hablamos de amor; de esa masa viscosa y gelatinosa que muy pocos, pero muy pocos llegan a asir completa y definitivamente.

No tengo dudas que Déjame entrar / Criatura de la noche es una de las películas románticas más conmovedoras que he visto en bastante tiempo. También una de las cintas “fantásticas” más elegantes, elaboradas y sobrias de la década. Ni que hablar de ser el mejor estreno comercial en lo que va de este 2010. Su categoría de filme de culto ha crecido astronómicamente (no son masas desbordantes las que van a los cines a verla, pero los que van siempre la recomiendan furiosamente, con adjetivos calificativos superlativos), así como el interés de Hollywood (que ya prepara el remake, a cargo de Matt Reeves, el de Cloverfield). Pero al mismo tiempo es como una bocanada de aire fresco y un recordatorio que nunca es demasiado tarde para seguir contando historias que no sólo te hagan pensar, sino perpetúen dentro de cada uno de nosotros el fuego fatuo de aquellos que aún creen que se puede vivir al límite, con pasión, con nobleza, con justicia, con eternos resplandores de tiempos mejores, de tiempos soñados (sean como anhelos o pesadillas) tanto en el cerebro como en el corazón.

Como diría la última línea de la novela de Ajvide Lindqvist que da vida a esta excepcional obra de arte: “todo es diferente cuando se es joven”.

Dejame entrarDir. Tomas Alfredson | 114 min. | Suecia

Intérpretes: Kåre Hedebrant (Oskar), Lina Leandersson (Eli), Per Ragnar (Håkan), Henrik Dahl (Erik), Karin Bergquist (Yvonne), Peter Carlberg (Lacke), Ika Nord (Virginia), Mikael Rahm (Jocke), Anders T. Peedu (Morgan), Pale Olofsson (Larry).

Guión: John Ajvide Lindqvist; basado en su novela.
Música: Johan Söderqvist.

Estreno en Suecia: 24 de octubre de 2008.
Estreno en España: 17 de abril de 2009.
Estreno en Perú: 1 de abril de 2010.

Luciana León
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15 comentarios

  1. […] NE: Visto primero en Cinencuentro […]

  2. Alberto
    8 de abril de 2010 at 23:11 — Responder

    Buena critica, la pelicula tambien me dejo emocionado e impactado luego de verla. (hay escenas memorables como el de la piscina que es tan sangrienta y conmovedora a la vez o el de la cama en llamas.)

    Con respecto al nombre ”Criatura de la Noche”, creo que fue una desicion acertada de los distribuidores, ya que vendiendola como una pelicula de terror convencional puede llegar a mas salas, pero si la traian como ” Dejame Entrar”.No olvides que algo parecido paso con Funny Games US de Haneke que vino con el nombre de ”Juegos Macabros” y con eso se estreno en varias salas.

  3. […] pueden llegar películas sorprendentes, que ha logrado poner de acuerdo a todos los críticos, como Criatura de la Noche y acá en provincias tengamos que conformarnos con estrenos como este Legión de ángeles, cinta […]

  4. juniper
    10 de abril de 2010 at 0:20 — Responder

    excelente pelicula

  5. 11 de abril de 2010 at 13:13 — Responder

    Fui a ver la película con mi hija Andrea de 15 años y aún me es difícil expresar de qué manera me ha conmovido, el film es espectacular, ambas salimos con un nudo en la garganta, empecé a buscar información acerca del Soundtrack y encontré esta página, soy una gran fanática de Morrissey, pienso que los temas y la música en general en este film son geniales y ni qué decir de la actuación de los niños, voy a comprar el DVD original espero que tenga subtítulos en inglés y los libros del autor de esta novela.

  6. Luis Vélez
    15 de abril de 2010 at 2:44 — Responder

    Buen artículo Francisco, la vi antes de ayer, con temor a que la quiten de cartelera. Ya me pueden contar entre los fanáticos de esta película, tan oscura y tierna a la vez que la hacen entrañable. Este fin de semana fugo al pasaje 18 para ver si la tienen, volverla a ver y mostrársela a mis patas.

    Es locazo también que la copia que han traído sí viene con la traducción más acertada del título original “Déjame Entrar”, así que lo de “Criatura de la Noche” es de la boletería para afuera. Incluso hubo gente que se palteó al comienzo pensando haber entrado a ver otra película. Los que han visto la película ya sabrán el porqué del “Déjame Entrar”, que adicionalmente se refiere a una canción de Morrissey y al hecho de que, según la mitología sobre vampiros, si un vampiro quiere ingresar a tu casa, tienes que invitarlo a entrar.

    Leí que algún crítico escribió: “si hablamos de preadolescentes interpretando a vampiros eternos, Kirsten Dunst era el mejor ejemplo, pero en Lina Leandersson tenemos a una nueva campeona”. Totalmente de acuerdo.

    Los gringos, para variar, estrenarán su remake, dirigida por el director de Cloverfield, y con Chloë Moretz, la chibola hermana de Joseph Gordon-Levitt en “500 Days of Summer”, en el rol de Eli, pero con nombre cambiado. Yo no atraco.

    Y ya que hablas de poder ver “500 Days of Summer” en la cartelera peruana, mejor esperamos sentados, mi hermano.

    Un abrazo,

    Luis.

  7. […] que mata. Así como la sueca Déjame entrar (Låt den rätte komma in), de Tomas Alfredson, recientemente llegó a la cartelera peruana otra valiosa película, también […]

  8. Gladys
    5 de mayo de 2010 at 23:39 — Responder

    ni que decir, personalmente la pelicula tanto como la obra son muy buenas (aunque la obra mas profunda) me dejó asi de lela es increible como combina lo terrorifico con lo romantico en un mismo ser, y los actores lo maximo enserio!

  9. […] que al parecer viene para quedarse, pues estelariza también el remake del notable filme sueco Déjame entrar, Let Me In, que se acaba de estrenar comercialmente hace unas semanas. Ellos transitan lo que […]

  10. […] Déjame entrar/Criatura de la Noche (Låt den rätte komma in / Let the Right One In) No tengo dudas que Déjame entrar es una de las […]

  11. […] Criatura de la noche (Let the Right One In), de Tomas Alfredson 2. Los amantes (Two Lovers), de James Gray 3. Un hombre […]

  12. Hernando Harb
    25 de febrero de 2011 at 11:33 — Responder

    El filme sueco de Thomas Alfredson es una maravillosa obra que utiliza el tema del vampirismo como pretexto para introducir varias interpretaciones. Lo demuestra la ambigüedad sexual de Eli, acosado por sus rudimentarios compañeros; la desatención materna (es fundamental la escena muda que le enseña a limpiarse los dientes); la nieve y la aparición de su única amiga, vecina del departamente contiguo, Eli (una interpretación magnífica de Lina Leandersson) que cohabita con un hombre mayor. Sólo se ve de noche. El sol, la luz, es un enemigo. La insinuación de vampirismo es una maravillosa intriga para el espectador. Las muertes nocturnas son un aporte a esa especie de antropofagia que la noche protege. El amor entre los adolescentes será imposible. Los separa la naturaleza (ojo, no sólo la de ella) y el abandone (por supuesto en la oscuridad, con el misterioso hombre) provoca una opresión (“No soy una chica”, le dice Eli abrazándolo por detrás al confundido adolescente sin afecto). La silenciosa despedida es un remate admirable que el director y adaptador de la novela de Ajvide Lidsquivst filma desde la óptica dominante de Oskar. El elixir de la sangre, la ayuda de Eli ante los acosos del único habitante nocturno que le da amistad y las miradas tiernas que la luz lunar hace inquietantes son hallazgos de esta película sueca que padeció un remake en 2010, con un guión que atrevió a convertir en una seguidilla de ataques sanguinolentos y un final ridículo acorde con estos tiempos de explicitudes insensatas para espectadores que comen pochoclos y beben gaseosas en salas reducidas.
    Estas “Criaturas de la noche” sueca invita a entrar al mundo de los diferentes, de aquellos que no pueden concretar relaciones apacibles por sus oscuras condiciones.

  13. 26 de abril de 2011 at 6:03 — Responder

    […] la maquinaria hollywoodense a partir de un molde fresco de procedencia nórdica, en este caso la notable película sueca de Tomas Alfredson que se estrenó en el Perú el 2010. Como ya se ha indicado, es el método que […]

  14. […] director de fotografía sueco Hoyte van Hoytema (Déjame entrar, Her, El topo, The Fighter), con quien Nolan trabaja por primera vez, dibuja sólidas imágenes que […]

  15. […] de la escuela indie, quien ha sabido conjugar su experiencia al haber visto cintas como Halloween o Déjame Entrar, y construir un relato donde no hay sustos fáciles como cualquier película slasher o de alguna […]

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