Biutiful (2010)

Biutiful

Crónica sentimental en negro

Así como a ciertos cineastas les gusta rebozarse en merengue y el convencionalismo sentimental del happy ending, otros se embadurnan de todas las miserias humanas habidas y por haber, y si cabe, se las inventan. Este segundo podría ser, a grandes rasgos, el twist del estilo creativo de Alejandro González Iñárritu, que desde su primer largo importante (en colaboración con Guillermo Arriaga), Amores perros, 2000, no ha dejado de mostrar los demonios que rodean y se agarran al individuo. Llega a la pantalla grande, Biutiful, la tan esperada producción de G. Iñárritu después de la candidata a los Oscar que se quedó a dos velas, Babel, y su divorcio de Arriaga.

Biutiful es un producto pensado para demostrar una impecable perfección interpretativa del personaje central alrededor del que giran secundarios de lujo. Javier Bardem es el elegido. Según palabras del propio cineasta, escribió el guión asimilando la presencia de este actor en estado de gracia a su protagonista. Bardem es el epicentro, acotado por una banda sonora soberbia firmada por Gustavo Santaolalla, es el todo de Biutiful, más que un argumento y más que la ciudad, una Barcelona que podría ser cualquier gran urbe con su correspondientes barrios de mala muerte. Pero la Barcelona de G. Iñárritu aparece filtrada por la subjetividad del director mexicano, con marcada inspiración del género negro, literario o cinéfilo.

A diferencia de la ciutat canallesca pero simpática de, pongamos por caso, Francisco González Ledesma, la del mexicano es despiadada, dura, globalizada de miseria y corrupción. Si Woody Allen mostró una ciudad artificial y falta de alma, la de los turistas de paquete, con otro Bardem, el exultante y sexy, G. Iñárritu arranca de las sombras la ciudad escondida, negra y apagada; la de los vu comprà con su mantas llenas de género en copia y heroína; la de los chinos explotando a sus colegas para vender más copias falsas; y la de los traficantes de personas, como Uxbal/Bardem, un desgraciado delincuente, muy sensible espiritualmente, cuya vida se apaga por la enfermedad, envuelto en la desesperación de no saber que va a ser de sus dos hijos cuando muera, pues ni la madre es una solución, una mujer bipolar, dependiente de medicamentos, incontrolable y dañina para sus hijos, sorprendente interpretación de Maricel Álvarez.

Biutiful

Sin embargo, esa Barcelona negra apenas si se intuye en ciertos pequeños ángulos urbanos y escasos recorridos de Uxbal, porque todo el viaje del espectador es a través del paisaje augusto del rostro de Bardem. Si bien la cinta pasó sin pena ni gloria por el Festival de Cannes 2010, su protagonista se llevó, (ex aequo) el premio como Mejor Actor, ahí podemos estar orgullosos de este gran actor.

Recomendable e interesante como opción de taquilla, bien cabe apuntar que González Iñárritu ha volcado sus esteriotipos recurrentes, su formula de éxito y de buenrollismo sin concesiones a una posible belleza que apunta el título. Si bien esta vez en lugar de dividirse en subnarraciones, el argumento transcurre lineal y centrado en un solo foco (perdiendo con ello la oportunidad de haber desarrollado las vidas paralelas de jugosos secundarios, como el policía, los inmigrantes subsaharianos y los chinos, y su propio hermano), Biutiful conserva la dura mirada de Amores perros, la desesperación moribunda y redención moral de 21 gramos y el mundo global encerrado en una urna asfixiante de Babel.

El cineasta ha exagerado los tintes realistas y ha espectacularizado la desgracia, algo que le gusta en demasía. Todo el conjunto tiene una pincelada teatral excesivamente dramática, y firmas indudables del autor, la iluminación, el sonido, en ocasiones muy débil, casi en susurro, unido a una poética de la malaventura que al comentario de las señoras de bien que olían a Dior cerca de mi butaca no habían captado. Si Guillermo Arriaga estrenaba en 2008 The Burning Plain, dirigiendo él mismo su guión al uso de diferentes tramas que acaban unidas en un punto, llega ahora el potente trabajo visual de su ex colega, al que no le hubiera venido mal una mano del guionista mexicano especialista en comunicación.

BiutifulDir. Alejandro González-Iñárritu | 148 min. | México, España
Intérpretes: Javier Bardem (Uxbal), Maricel Álvarez (Marambra), Eduard Fernández (Tito), Diaryatou Daff (Igé), Cheng Tai Shen (Hai), Luo Jin (Liwei), Rubén Ochandiano (Zanc), Hanaa Bouchaib (Ana), Guillermo Estrella (Mateo), Cheick Ndiaye (Ekweme), Karra Elejalde (Mendoza).
Guión: Alejandro G. Iñárritu, Armando Bo y Nicolás Giacobone; basado en un argumento de Alejandro G. Iñárritu.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía: Rodrigo Prieto.

Estreno en México: 22 de octubre de 2010.
Estreno en España: 3 de diciembre de 2010.

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3 comentarios

  1. Pícara P.
    7 de diciembre de 2010 at 10:35 — Responder

    Lo cierto es que, en mi opinión, Iñárritu va desprendiéndose poco a poco de su pretenciosidad y con Biutiful casi casi lo consigue, aunque a costa de una película sin esperanza ni rumbo, en todos los sentidos. La interpretación de Bardem no puede salvar esta cinta sin sustancia.

  2. […] Biutiful: Alejandro González Iñárritu arranca de las sombras la Barcelona escondida, negra y apagada. […]

  3. […] como demuestran sus películas “Amores perros”, “21 gramos”, Babel y Biutiful. Cuando parecía que con Birdman le daba un bienvenido giro a su carrera, en El renacido (The […]

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