Al otro lado del corazón | Rabbit Hole (2010)

Rabbit Hole

El asunto de esta bella e interesante película es el duelo de una joven pareja de padres, tras la muerte de su hijo pequeño en un accidente fortuito. Anécdota que en manos de Lars von Trier nos conduce a Anticristo, una extravagante y algo descontrolada obra maestra; pero que en el caso del director estadounidense John Cameron Mitchell resulta en una cinta intimista, con un manejo exacto de los recursos audiovisuales para evitar excesos y donde los pocos (y justificados) desbordes emocionales están muy bien ubicados y acotados en el curso narrativo.

Al otro lado del corazón demuestra la importancia de la estructura audiovisual para dar sentido a una obra artística. El filme se inicia ocho meses después de traumático hecho; es decir, que no se centra alrededor del hecho traumático, sino que empieza cuando supuestamente “lo peor ha pasado”. Pero justamente es entonces cuando la sensación de carencia empieza a corroer a la pareja protagonista. Y conforma avanza la acción, comprendemos que el filme gira en torno al dolor. No el dolor inmediato e impactante de los penosos momentos iniciales; sino el dolor rutinario, asentado y que se expande -invadiéndolo todo– en la cotidianeidad.

Ambos miembros de la pareja tienen una manera distinta de enfrentarlo y ello marca un abismo emocional que está omnipresente de comienzo a fin de la obra. Este conflicto se va manifestando gradualmente ante distintas circunstancias de la vida en común; y su desarrollo se apoya en lo que ambos se ocultan mutuamente. El repliegue sobre la intimidad del duelo –la inacción de uno con respecto al otro– es lo que acumula sutilmente a tensión y hace más llevadera la acción. Adicionalmente, cada miembro de la pareja –Becca y Howie– se desahoga de manera distinta: ella enfrentándose con su madre y hermana, y él, buscando apoyo en una amiga que padece el mismo problema y cuya relación parecería prefigurar el destino de su propia relación. En las distintas situaciones que se presentan en ambos casos, la imprevisibilidad de las reacciones de los protagonistas logran sorprender al público, siempre dentro de ese tratamiento discreto en que se desenvuelve la obra.

El avance de la acción se articula en torno a la relación entre Becca y un personaje que le permite mirar hacia el pasado y tratar de entender lo ocurrido, mediante flashbacks insertados de manera muy puntual. Paralelamente, hay otros insertos –a manera de flashforwards– que más bien nos adelantan, construyen y revelan, más que un dato clave, una metáfora de esta carencia que separa a todos los involucrados en el hecho traumático; esto es lo que podríamos llamar el tema de la película. Estos procedimientos narrativos permiten que se mantenga el interés del público, al mismo tiempo que el tratamiento (también sutil) de estas líneas de vuelta e ida, hacen que el estilo comedido y reticente resulte dramáticamente eficaz; es decir, verosímil y convincente.

Parte importante de este logro tiene que ver con el trabajo actoral, el cual se caracteriza también por un estilo sobrio y muchas veces contenido que caracteriza este filme. Lo interesante es que, al construir a sus personajes, el director huye de los estereotipos. Así, Nicole Kidman personifica a una mujer fuerte, que quiere superar el duelo por sí misma, sin apoyos y –de paso– exorcizando sus demonios con su madre y hermana. Aaron Eckart, por su parte, también es fuerte y masculino; sin embargo, él sí siente la necesidad de apoyo externo y deberá más bien superar la tentación (o, para él, falsa alternativa) de la separación (hacia la que lo empuja su esposa). El resto de personajes vive su propio drama a menor escala o, como el caso de la madre de Becca (interpretada por Diane Wiest), aceptándolo gracias al paso del tiempo. Demás está decir que la actuación es sobresaliente, dentro de los parámetros estilísticos arriba descritos; mientras que la música apoya el tono pausado de muchos momentos de esta hermosa cinta.

Todos estos componentes conducen justamente a la aceptación. Aunque, como señalé al inicio, hay algunos desfogues emocionales, se impone el tono general de la película y esos estallidos terminan acotados y subsumidos en un relato que transcurre en forma de arco. Y aunque tenemos un desenlace abierto, la película nos deja la sensación de que se ha cerrado un ciclo en la vida de esta pareja. La gran cualidad de Al otro lado del corazón es la exacta dosificación de todos los componentes narrativos y audiovisuales para obtener un resultado “redondo”; el cual es una exploración emocional del duelo, el dolor y la senda de superación, dentro de una nueva etapa de la vida, marcada por la muerte prematura de un ser querido. Película altamente recomendable.

Rabbit HoleRabbit Hole.
Dir.: John Cameron Mitchell | 91 min. | EE.UU.

Intérpretes: Nicole Kidman (Becca Corbett), Aaron Eckhart (Howie Corbett), Dianne Wiest (Nat), Tammy Blanchard (Izzy), Sandra Oh (Gaby), Miles Teller (Jason), Giancarlo Esposito (Auggie), Jon Tenney (Rick).

Estreno en el Perú: 18 de agosto de 2011


Desde el sonido, de Rosa Maria Oliart
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