Desaparecer no es solamente la mejor película en la filmografía de Dorian Fernández-Moris (Cementerio General, Secreto Matusita), si no también una producción de una ambición pocas veces vista en la (cuasi)industria peruana.

A primera vista puede parecer un thriller, y hasta cierto punto lo es, pero la cinta también podría considerarse como un drama, y como una historia que advierte a su público sobre la corrupción y la depredación en la selva peruana. “Desaparecer” intenta de hacer muchas cosas, y aunque no realiza todas a la perfección, se nota desde la primera escena la gran pasión puesta por parte de sus realizadores, logrando una cinta técnicamente impecable y entretenida.

Ismael La Rosa y Oscar Carrillo en 'Desaparecer'.

Ismael La Rosa y Oscar Carrillo en ‘Desaparecer’.

El filme nos cuenta la historia de Giovanni (Ismael La Rosa), un limeño que viaja a la selva de Iquitos para buscar a su desaparecida novia, Milena (Virna Flores). Cuando llega, se da con la sorpresa de que la desaparición de Milena es la más reciente de varias otras que han estado ocurriendo en el pueblo donde trabajaba educando a los niños, por lo que, con la ayuda del Capitán Ganoza (Óscar Carrillo), se pondrá a investigar, y eventualmente se verá envuelto en una conspiración que involucra a la lideresa del pueblo (Teddy Guzmán) y a un poblador con influencia (Fernando Bacilio).

Felizmente, Giovanni también contará con la ayuda de Rubén (Eduardo Ramos), un amigo de su novia, quien lo contactará con el periodista de radio más influyente de Iquitos, interpretado por el gran Reynaldo Arenas. Pero el camino a la verdad traerá más problemas de los que Giovanni esperaba…

Definitivamente lo más impresionante de “Desaparecer” es su apartado técnico. La dirección de fotografía, junto con la colorización, es excelente, resaltando los verdes y marrones de la selva y los celestes del cielo, logrando darle una cualidad visual muy interesante a la película. El sonido es también de muy buena calidad; no hay falla alguna en el registro de los diálogos, y los sonidos de la selva están muy presentes, logrando crear una palpable atmósfera salvaje, lo cual ayuda a aumentar la tensión y hacer que la selva se vuelva un personaje más de la película. Además, los efectos visuales casi no se notan, lo cual es el mayor cumplido que puede hacérsele a dicho aspecto de una producción; son suficientemente realistas y le quitan la atención a otros aspectos de la película.

El hecho de que todo lo técnico de Desaparecer sea digno de admirar es muy interesante, ya que los dos previos largometrajes de Fernández-Moris, al ser películas de terror estilo found footage, no nos presentaban con una estética fílmica tradicional. Desaparecer es su primera película grabada “a la antigua”, y considerando eso, no puedo decir que haya hecho un mal trabajo. Los planos áreos grabados con drones están implementados a la perfección (le dan una muy buena sensación de escala a las escenas más emocionantes), y la selección de planos es por lo general acertada, aunque un par de escenas se sentían algo claustrofóbicas, o también abusaban de la cámara en mano. Las persecuciones y las secuencias de investigación están filmadas con estilo, y generan la suficiente tensión como para mantenernos interesados en la trama. Además, la cinta tiene buen ritmo; nunca se me hizo aburrida o tediosa.

Virna Flores Ismael La Rosa, DesaparecerLos actores hacen un buen trabajo aunque, al tener un reparto algo grande, algunos resaltan más que otros. Ismael La Rosa está correcto; no tiene mucho diálogo, por lo que muchos de los sentimientos de su personaje se expresan a través de expresiones faciales o acciones. Quizás tiene algunos problemas con algunos diálogos poco naturales, pero en general no se puede decir que haya interpretado a Giovanni de mala manera; de hecho, es particularmente efectivo en una escena de llanto. Como Milena, Virna Flores tiene poco qué hacer; aparece por mucho menos tiempo que La Rosa, y muchas de sus acciones ocurren fuera de pantalla. Sin embargo, resulta creíble como una buena chica que quiere hacer una diferencia en el mundo (comenzando por la selva peruana).

Como la lideresa del pueblo en donde ocurren todas las desapariciones, Teddy Guzmán es creíble. Le da suficiente fuerza y autoridad a su personaje, y aunque tiende a sobreactuar, no fue algo que me molestase demasiado. Por otra parte, la actuación de Óscar Carrillo como el capitán de policía es sutil y verosímil, y contrasta bastante con la interpretación más vistosa de Guzmán.

El resto de actores tiene papeles más pequeños; Mónica Sánchez aparece en una sola escena, al igual que Reynaldo Arenas (quien, como siempre, es excelente interpretando a un intenso conductor de programa de radio), y Fernando Bacilio logra convencer en un rol un poco más siniestro de lo mostrado en la multipremiada “El mudo”. El hecho de que Fernández-Moris haya elegido únicamente a actores profesionales y de buena talla para actuar en su película, en vez de modelos o cantantes (cosa que ocurre con demasiada frecuencia en producciones nacionales, lamentablemente) definitivamente es un acierto.

Ahora bien, muy a pesar de que la cinta resalte por el lado técnico, y que nos presente con actuaciones sólidas, se debe mencionar que el guión, escrito por Fernandez-Moris y Francisco Bardales (quien también es productor de la película) es inconsistente. Hay escenas realmente brillantes, como el descubrimiento de una poza llena de cadáveres, pero a la vez muchos de los diálogos se sienten forzados y poco naturales. Curiosamente, varios de estos se sentían como inglés traducido (lo que uno encontraría en un programa doblado en canales de cable, por ejemplo), o simplemente no eran coherentes con el personaje que los decía. Por ejemplo, un policía de río debería hablar de manera algo coloquial, y no como si estuviese leyendo de un libreto. No fue algo que me malograse la película, pero creo que sí pudo mejorarse.

Por otra parte, a pesar de que Desaparecer maneja temas importantes relacionados a la corrupción en la selva peruana y la depredación de la misma (temas en los cuales no puedo ahondar mucho sin malograrles la trama), debo admitir que el guión me resultó, por momentos, predecible. Ahora, esto se puede deber a que la película maneja un código bastante estadounidense de hacer cine, combinando géneros como el thriller y el drama criminal con el subgénero de “hombre de la ciudad va a misterioso pueblo lejano” (a falta de un mejor nombre) para presentarnos una historia no muy localizada.

Desaparecer es una mezcla de la historia personal (es una película que Fernández-Moris, de madre selvática, ha querido contar por años) con lo claramente comercial, y es precisamente a sus aspiraciones comerciales que no podía ser demasiado obtusa. Como película de género, de un ejercicio de tensión y misterio, funciona muy bien, pero tampoco se puede decir que sea particularmente original.

Sin embargo, el mayor acierto de este guión por momentos predecible y con diálogos forzados es el final. Si se puede decir que Desaparecer revela la naturaleza de su historia aproximadamente durante su segundo acto, haciéndonos creer que ya no tiene sorpresas bajo la manga, entonces su desenlace demuestra lo equivocados que estábamos. No quiero revelar detalles del final; basta con decir que uno esperaría que “Desaparecer” acabe de manera optimista y feliz, con un final bien empaquetadito y con lacito. Bueno, eso es precisamente lo que no sucede; la última escena de la película me dejó gratamente sorprendido y hasta en shock, cosa que puedo decir de muy pocas películas nacionales.

Pero si es que Desaparecer funciona muy a pesar de cualquier falla de guión o de actuación que pueda tener, es porque se nota que fue realizada con pasión y con esfuerzo, especialmente por parte de Fernández-Moris en su cargo de director. Existen película fallidas que no terminan de gustar simplemente porque se nota que fueron hechas en piloto automático, porque fueron concebidas únicamente para ganar plata de manera cínica y sin importarles la calidad del producto final. Este, sin dudas, no es ese caso.

Después de haber visto tantos filmes nacionales que parten con una premisa relativamente atractiva y hacen muy poco con ella, ciertamente es refrescante ver una historia que maneja tantas variables y que, a pesar de no desarrollar todas al 100%, igual resulta ser estimulante.

Con sus sólidas actuaciones, apartado visual y sonoro envidiable, valiente interpretación de la realidad en la selva peruana, Desaparecer es una película imperfecta, pero intrigante. Y por favor, cuando la vean, préstenle especial atención al final. Se trata de un desenlace inesperado y crudo, el cual eleva el resultado final de la película.