El estreno de una película de Star Wars siempre va a ser uno de los eventos más esperados del año. Luego de la divertida pero algo previsible “El despertar de la Fuerza”, las expectativas hacia “Star Wars: Episodio VIII – Los Últimos Jedi” no podían ser más altas, especialmente considerando que Rian Johnson (talentoso director de “Looper”, y de algunos de los mejores episodios de “Breaking Bad”) se ha encargado del guion y de la dirección. No importa qué fuese a pasar, no todos los fanáticos estarán contentos con el resultado final.

Está claro que Johnson ha tomado algunos riesgos. Mientras que la cinta anterior era, en muchos aspectos, demasiado parecida a la primera entrega de la franquicia, “Los Últimos Jedi” es extremadamente diferente a lo que se ha visto anteriormente. De hecho, rompe con varios esquemas ya establecidos de la saga, e incluso juega un poco con diferentes conceptos relacionados a la Fuerza, razón por la que muchos fanáticos ya la están declarando como una decepción total. La recepción por parte de la crítica ha sido, en general, positiva, pero la opinión de los seguidores más acérrimos está muy dividida.

Pues a este crítico le gustan los riesgos, y aunque “Los Últimos Jedi” se trata de una película algo estirada y, por momentos, un poco disparatada, se trata de una gran entrega de la venerable saga, un filme que se dedica ha introducir giro tras giro, sorpresa tras sorpresa, para subvertir las expectativas de los fanáticos, y desarrollar una historia en la que pasan muchísimas cosas importantes, tanto a nivel macro, como en relación a las películas anteriores. Como le contaba a unos amigos al salir de la sala de cine, siento que he visto tres películas en una.

Es imposible escribir sobre la película sin revelar muchos detalles, pero haré lo humanamente posible por no incluir spoilers.

“Los Últimos Jedi” comienza pocos minutos luego del final de “El Despertar de la Fuerza”. La Resistencia, liderada por la General Leia (Carrie Fisher) y el comandante Poe Dameron (Oscar Isaac) está evacuando su base en D’Qar, pero han sido interceptados por la flota de la Primera Orden, liderada por el General Hux (Domhnall Gleeson). Mientras tanto, Finn despierta de su coma preocupado por su amiga Rey, y decide ir a buscarla. En el proceso conoce a Rose Tico (Kelly Marie Tran), una mecánica de la Resistencia. Con su ayuda, visitará el casino de Canto Bight, en donde tendrán que encontrar la manera de ayudar a la flota de la Resistencia a escapar de la Primera Orden.

¿Y Rey (Daisy Ridley)? Pues está en la isla del Primer Templo Jedi de Ach-To, en donde el maestro Luke Skywalker (Mark Hamill) se niega a entrenarla; tiene miedo de su potencial, luego de haber fallado con su último alumno, Ben Solo, alias Kylo Ren (Adam Driver). Sin embargo, poco a poco nuestra protagonista logrará convencerlo de que le enseñe las tradiciones de los Jedi; después de todo, necesitará su ayuda para poder regresar donde la Resistencia y por fin vencer a Ren, y a su misterioso maestro, el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis).

Luke no estaba bromeando en el trailer cuando lo escuchamos decir que “las cosas no saldrán como creen”. Si hay algo que diferencia a “Los Últimos Jedi” de las entregas anteriores de la saga, es que se dedica a desarmar las expectativas que uno podría tener sobre la dirección que tomará la historia. Por ende, algunos personajes que uno consideraba importantes resultan ser menos relevantes, y otros, tanto nuevos como antiguos, cobran un rol más participativo en la trama.

Las escenas entre Rey y Luke son lo mejor que tiene la película por ofrecer, y logran introducir nuevos conceptos relacionados a la Fuerza que Skywalker aprendió luego de ser traicionado por su más talentoso alumno. Este Luke no es el mismo chico esperanzado y alegre de la trilogía original; aquí tenemos a un Maestro lleno de arrepentimientos, harto de los conflictos de la galaxia, y decepcionado por los Jedi que tanto admiraba. Trata de demostrarle todo esto a Rey, pero como podrán imaginarse, ella trata de convencerlo de que no le fallará, de que la Galaxia sí necesita de su ayuda para poder sobrevivir.

“Los Últimos Jedi” se enfoca mucho en las aventuras de nuestros protagonistas, y no tanto en los problemas de la galaxia en general; podría decirse que esto hace la película se sienta más pequeña, y hasta cierto punto es cierto —hasta ahora no revelan mucho del contexto en el que surgió la Primera Orden de las cenizas del Imperio, al menos no fuera de las novelas y los cómics—, pero a la vez, hace que “Los Últimos Jedi” se sienta más como una historia de personajes. En ese sentido, se parece bastante a “El Imperio Contraataca”; está llena de acción y grandes efectos visuales, pero se concentra en las relaciones y problemas entre los personajes principales —especialmente Rey y Luke, y Rey y Kylo Ren— y no tanto en el contexto social y político de la Galaxia, Muy, Muy Lejana (como lo hicieron las precuelas).

Hamill da su mejor actuación como Luke Skywalker; realmente compensa la participación tan pequeña (literalmente de un par de minutos) que tuvo en “El despertar de la Fuerza”. Daisy Ridley sigue desarrollando a Rey como una protagonista llena de conflictos internos, siempre mirando al futuro y al pasado, pensando en su destino y en los padres que nunca conoció, con ganas de convertirse en una Jedi y a ayudar a la Resistencia. Adam Driver convierte a Kylo Ren en una figura trágica; continúa su tendencia a hacer berrinches, pero se sienten menos absurdos que en la película anterior. Oscar Isaac sigue siendo muy divertido como Poe, y el General Hux de Domhnall Gleeson se ha convertido en una suerte de figura cómica; ya no es tan intimidante como en “El despertar de la Fuerza” (a pesar de que sigue sobreactuando de lo lindo).

¿Y qué hay del Líder Supremo Snoke de Andy Serkis? Pues dicho personaje es tratado de maneras que no me esperaba. Obviamente no les malograré las sorpresas que la película tiene reservadas para su público; solo diré que los misterios relacionados a Snoke, así como la identidad de los padres de Rey, y otras interrogantes con las que nos dejó “El despertar de la Fuerza”, han sido manejadas de manera bastante inesperadas, chocantes, y estoy seguro que para algunos, anticlimáticas. Como mencioné líneas arriba; Johnson decidió tomar riesgos sin importarle lo que algunos fanáticos puedan pensar.

El estilo de Rian Johnson es muy distinto al de J.J. Abrams o George Lucas; su cámara es dinámica sin ser hiperactiva, y la dirección de fotografía hace un buen uso de los rojos, los blancos y los grises para mostrarnos una Galaxia inundada en la oscuridad, con una pizca de luz en el horizonte. Los efectos visuales son espectaculares; a pesar de ser totalmente digitales, Snoke se ve convincente, y tanto las batallas espaciales como los conflictos en Tierra, superan a todo lo que se ha visto antes en la franquicia. Estilísticamente, Johnson se aleja de lo que Lucas y Abrams hicieron antes; “Los Últimos Jedi” no tiene miedo de cambiar un poco las cosas, tanto así que ciertas escenas no se sienten tan “de Star Wars”.

Lo cual no quiere decir que todo en la película funcione. El segundo acto está demasiado estirado, por ejemplo; toda la sección en Canto Bight, aunque visualmente impresionante, tiene poco o nada que ver con la trama central. Además, por momentos ni siquiera se siente como “Star Wars”, especialmente cuando Johnson decide transmitir lecciones “ecológicas” que no se han visto antes en la franquicia.

Por otro lado, a pesar de ser bastante intensa por momentos, y de manejar una historia en la que nuestros héroes fallan continuamente —de hecho, el fracaso es uno de los temas principales de la película, tanto así que uno de los personajes lo menciona textualmente—, “Los Últimos Jedi” es sorprendentemente graciosa. La mayoría de los diálogos cursis y los gags funcionan, pero sí hubo uno que otro momento que me recordó a las películas de Marvel, donde insertan chistes innecesarios en escenas que deberían tomarse mucho más en serio. Los Porgs no me molestaron para nada. Sí, claramente han sido incluidos para vender más merchandising, pero son tan adorables, y sus interacciones con el gran Chewbacca (Joonas Suotamo) son hilarantes.

Es imposible escribir sobre “Star Wars” sin mencionar la música del legendario John Williams. Luego de sus composiciones cumplidoras pero decepcionantes para “El despertar de la Fuerza”, en este filme el Maestro ha regresado a lo que mejor sabe hacer: logra mantener un excelente balance entre los temas clásicos de la saga y las composiciones nuevas, muchas de las cuales fueron introducidas de manera muy superficial en el filme anterior, pero que son utilizadas para un mayor efecto en esta nueva cinta.

“Star Wars: Episodio VIII – Los Últimos Jedi” no es necesariamente la obra maestra que muchos fanáticos esperaban, pero funciona gracias a que Johnson se atreve a hacer algo distinto, sorprendente. A diferencia del Episodio VII, no se siente como “Star Wars vintage”; logra desarrollar el conflicto entre la Luz y la Oscuridad de manera ambigua, y manda a nuestros personajes a lugares inesperados (especialmente al trío de Rey, Kylo y Luke). Es una montaña rusa que nos lleva de la tristeza, a la felicidad, y por supuesto, a la sorpresa. Está llena de easter eggs y cameos para los fanáticos, pero debería funcionar también para aquellos que no estén obsesionados con la franquicia.

Esta es una película de Rian Johnson al 100%, y esa es precisamente la razón por la que se siente como un respiro de aire fresco, pero por la que también ya está comenzando a dividir a los fanáticos. Nada será lo mismo después de este episodio; habrá que esperar a ver lo que J.J. Abrams y Chris Terrio logran hacer con lo que Johnson les ha dejado para el Episodio 9.

Como cierre, les comparto mi ranking de las películas de “Star Wars” hasta el momento (sí, ha cambiado un poco desde la última vez):

1. El Imperio Contraataca
2. Una Nueva Esperanza
3. La Venganza de los Sith
4. Los Últimos Jedi
5. Rogue One
6. El Despertar de la Fuerza
7. El Retorno del Jedi
8. El Ataque de los Clones
9. La Amenaza Fantasma