La relación entre dos madres se tensiona posterior a una tragedia. Desde el principio, Instinto maternal (2018) nos retrae a un drama psicológico. Una mujer está poseída por la sobreprotección hacia su pequeño hijo incluso mucho antes de que tuviera “las razones” para hacerlo.

El director Olivier Masset-Depasse subraya y nos antecede ese lado perturbado de una de sus protagonistas con el fin de poner en tela de juicio la salud mental de esta. Alice (Veerle Baetens) será el motor del drama, el cual será estimulado por la presencia de Céline (Anne Coesens), la vecina que pasó de íntima amiga a enemigo.

Es una historia en donde la presencia femenina toma las riendas, mientras que los roles masculinos no hacen más que complementar las pulsiones de las mujeres; eso sí, casi siempre predecibles. Instinto maternal se esfuerza por fabricar falsas sospechas, sin embargo, luce tan familiar por momentos.