Luego del relativo fracaso de “Godzilla: el Rey de los Monstruos”, tanto en la taquilla como con la crítica especializada, algunas personas tenían miedo de que EL crossover del MonsterVerse de Legendary Pictures, “Godzilla vs. Kong”, fuese a repetir los mismos errores. Pero parece que la misma productora se dio cuenta de ello, ya que la fecha de estreno de la película fue cambiada primero del 2019 al 2020, y luego, por obvias razones, retrasada hasta fines de marzo del 2021. La idea, me imagino, era alejar a “Godzilla vs. Kong” de la segunda película del lagarto gigante, y si es posible, mejorar algunos de los aspectos más cuestionables del guion. Recuerden que los famosos “re-shoots” son extremadamente comunes en las producciones millonarias de Hollywood, y no representan, necesariamente, problemas graves inherentes a la producción o postproducción del proyecto.

Luego de tanta especulación y espera, por fin podemos ver “Godzilla vs. Kong” (en HBO Max si es que viven en un país donde aquel servicio está disponible, o en cines, si es que viven en una ciudad donde están abiertos; desgraciadamente, ese no es el caso en ninguna localidad peruana). Y felizmente puedo declarar que este tan esperado encuentro entre ambas criaturas evita cometer la mayoría de errores que convirtieron a “Godzilla: el Rey de los Monstruos” en una experiencia casi insufrible. Si vienen por las peleas (y si son fanáticos de ambos monstruos, lo más probable es que las peleas sean lo único que les interese), la pasarán bien con varios encuentros visualmente espectaculares e intensos. Y si les interesa la trama y la culminación de las líneas narrativas desarrolladas en las tres entregas anteriores del MonsterVerse, “Godzilla vs. Kong” los dejará satisfechos. El filme no es más ni menos de lo que uno esperaría; entretenido, simple, y menos inflado que su predecesor.

Entiendo que la mayoría de espectadores no se ponen a ver una cinta como “Godzilla vs. Kong” por los personajes humanos, pero como ellos siguen siendo el centro de la trama, hay que tomarlos en consideración. Ninguno, desgraciadamente, es particularmente interesante o está muy bien desarrollado que digamos. “Godzilla vs. Kong” comienza con un Kong encerrado en una simulación de la Isla Calavera, siendo estudiado por la científica Ilene Andrews (Rebecca Hall). El gorila ha crecido muchísimo desde su última aparición, y parece que no podrá ser contenido por mucho tiempo más. Felizmente, esto último no será necesario. Después de todo, al parecer el gran Godzilla se ha puesto en contra de los humanos, habiendo atacado recientemente una base de la compañía Apex, cuyo dueño, Walter Simmons (Demián Bichir) tiene planes siniestros relacionados a los titanes.

De hecho, es él quien llama al doctor Nathan Lind (Alexander Skarsgard), pidiéndole que vaya al Centro Hueco de la Tierra para encontrar un mundo oculto y no explorado, y junto a él, una fuente de energía que podría ayudarlos a combatir a Godzilla. Y como se deben imaginar ya, a Lind se le ocurre que la única manera de llegar a dicho lugar será con la ayuda de Kong. Es así que se junta con su vieja amiga Ilene para embarcarse en esta aventura; en el camino, el simio y el lagarto se encontrarán, lo cual resultará en combates increíblemente destructivos. Mientras tanto, también seguimos a Madison Russell (Millie Bobby Brown), hija de Mark Russell (Kyle Chandler), quien con la ayuda de su cobarde amigo Josh Valentine (Julian Dennison) y un podcaster conspiranóico llamado Bernie (Brian Tyree Henry), intentan develar los secretos más oscuros de la corporación Apex.

“Godzilla vs. Kong” hace un trabajo meramente aceptable a la hora de entrelazar la participación de los villanos de Apex, con la de algunos de los personajes de películas anteriores. Damién Bichir es suficientemente intimidante como Walter Simmons, mientras que su hija Maya, interpretada por Eiza González (“Baby Driver”) parece haber sido incluida únicamente para que los titanes tengan más potenciales (y odiosas) víctimas. El caso del Dr. Russell (Kyle Chandler), por otro lado, es algo decepcionante —a pesar de ser una de las figuras más importantes del filme anterior, tiene muy poco qué hacer acá, participando en unas cuatro o cinco escenas, únicamente. 

La Madison de Bobby Brown, por otro lado, es la única defensora de Godzilla (él ayudó a salvar a la humanidad en su última película, después de todo), y los dos nuevos protagonistas, Nathan e Ilene, a pesar de ser interpretados por excelentes actores, tienen la personalidad de una tabla de planchar. Los únicos personajes con personalidades bien definidas y divertidas son Bernie y Josh, y solo porque sirven para inyectarle algo de humor a la historia. El gran Lance Reddick, por su parte, aparece en una escena y tiene una sola línea de diálogo, y los personajes de Jessica Henwick (“Love and Monsters”) y Ziyi Zhang (“Godzilla: el Rey de los Monstruos”) fueron eliminados de la versión final de la película. Una pena.

Pero nuevamente; la mayoría de espectadores no ven algo como “Godzilla vs. Kong” por los humanos. Aquí el atractivo está en las peleas y los efectos visuales, y en ese sentido, la película no decepciona. Una de mis mayores quejas en relación a “Godzilla: el Rey de los Monstruos”, era que la mayoría de encuentros se llevaban a cabo de noche, en medio de tormentas, con los monstruos rodeados de efectos de partículas y otros elementos, lo cual hacía que las secuencias fueran casi imposibles de entender y disfrutar. Ese, felizmente, no es un problema en “Godzilla vs. Kong”. La primera pelea entre ambos titanes se lleva a cabo de día en medio del océano, y resulta increíblemente emocionante y satisfactoria. Pero si un encuentro destaca para mi, es el que se lleva a cabo en Hong Kong, con ambas criaturas rodeadas por luces y letreros de neón. Es visualmente impresionante, y hasta logra obtener una estética bien similar a la de “Pacific Rim”, de Guillermo del Toro.

De hecho, el director Adam Wingard (“Bruja de Blair”, “The Guest”) hace un buen trabajo a la hora de escenificar los combates, sin abusar de cámaras en mano o planos cortos, dejando en claro la posición de cada participante, y la geografía de cada locación en donde se llevan a cabo las peleas. Juega muy bien con la escala, también —quizás no tanto como Gareth Edwards en “Godzilla” o Jordan Vogt-Roberts en “Kong: Isla Calavera” (la mejor película del MonsterVerse, para mi gusto), pero igual de manera satisfactoria. Destacan momentos como el de Kong utilizando aviones para atacar a Godzilla, o la participación de una criatura más, la cual no pienso revelar en este texto (aunque si han visto todos los tráilers, tendrán una buena de quién es). “Godzilla vs. Kong” le rinde homenaje a la historia de Kong y de Godzilla, particularmente, pero sin alienar a los fanáticos más casuales.

Sin embargo —y esto lo digo como alguien que siempre ha sido más fanático de Godzilla que de Kong—, no pude evitar sentir que el lagarto gigante pudo ser mejor aprovechado en este film. El verdadero titán protagonista de la historia es Kong —es él a quien vemos por más tiempo, interactuando con otros humanos -incluyendo a la pequeña Jia (Kaylee Hottle), con quien mantiene una relación especial-, y demostrando un mayor rango emocional. A Godzilla lo vemos más desde lejos, como una verdadera fuerza de la naturaleza, pero no tanto como un equivalente al simio de la Reina Calavera. Entiendo por qué hicieron esto —Godzilla ya tuvo dos películas propias, mientras que Kong solo tuvo una—, pero igual me hubiese gustado un mejor balance de caracterización entre ambas criaturas.

Fuera de eso, no obstante, no tengo mayores quejas en relación a “Godzilla vs. Kong”. La película es lo que es; un filme de monstruos gigantes con excelentes efectos digitales, y combates emocionantes y bien coreografiados. Esperar algo más que eso sería inútil —el que los personajes humanos estén mal escritos y tengan personalidades poco interesantes no era solo de esperarse; es casi un cliché en este género. Es cierto que eso resulta en algunos momentos de monotonía en el filme, pero felizmente no son suficientes como para arruinar la experiencia en general. “Godzilla vs. Kong” es todo lo que uno podría esperar de una película con ese título, y más importante, de la culminación del MonsterVerse que comenzó con la cinta de “Godzilla” del 2014. Habrá que ver si es que Legendary y Toho deciden continuar con la franquicia; por el momento, no se me ocurre ninguna manera de superar a este legendario (y tan esperado) encuentro.