Festival de Toronto: Stonewalling (2022), de Huang Ji y Otsuka Ryuji

Festival de Toronto: Stonewalling (2022), de Huang Ji y Otsuka Ryuji

Un panorama a un estado de insensibilidad que viene aconteciendo en China, pero que, ciertamente, opta por no relatarlo con la crudeza que conlleva la situación. Stonewalling (2022) sigue la historia de Lynn (Hong-gui Yao), una joven estudiante que descubre ha salido embarazada de su pareja. En tanto, el suplicio de la muchacha radicará por una diversidad de situaciones, y es que su estado de conmoción no solo devendrá de un gesto por escapar de la responsabilidad maternal. Existe una serie de razones y antecedentes que persuaden a la joven a ir por una opción cuestionable. Los directores Huang Ji y Otsuka Ryuji, un matrimonio en la vida real, crean un retrato que comparte una experiencia personal y también social. Los autores no se conforman con tan solo mirar el motivo principal —y el más obvio— que está empujando a una generación a normalizar la práctica abortiva o el método de preparar una adopción durante el estado de gestación. Según el punto de vista de esta película, esto no es más que un síntoma de toda una corriente de rutinas que predominan en la actual sociedad china. Lo primero que percibimos de la protagonista de este relato es que ella está dominada por un estado de inapetencia frente a su futuro. Lynn simplemente desencaja en medio de un grupo de jóvenes de su edad que ya cuentan con un plan de vida. Por un lado, está la contemplación de un individuo conformista. Por otro lado, otro problema social en ascenso.

Huang y Otsuka observan a la China que ha inculcado a una generación a que resuelvan su vida de manera vertiginosa. Esto no se vería mal si tan solo no se sacrificara la personalidad moral y ética de los próximos ciudadanos de la nación. Vemos así a una juventud asumiendo retos profesionales, pero huyendo de los retos que la vida o las que sus propias acciones le designan. Es decir; estamos hablando de una generación que es responsable a conveniencia de sus fines personales o los que son valiosos para la identidad ocupacional. Hipocresía de un lado y resignación del otro. Ahí está Lynn y ese no saber qué hacer. Ella es de la generación que más bien ha sido inculcada bajo otras expectativas. Aunque no sea ese el tópico central, Stonewalling es una película sobre la brecha social. Hijos de una familia acomodada educados según el orden de un país en ascenso económico; hijos de una familia con pocos privilegios educados según el acto de resiliencia. A propósito de resiliencia, una palabra de “moda” para cuando la pandemia del covid-19 alcanzó su primer momento más crítico, ese acto de adaptarse en un escenario precario es una realidad que incluso antes del virus ya vivía Lynn. Su rutina ya era un acto de resiliencia. No estudiar y, en su lugar, ponerse a trabajar y saldar las deudas familiares. Entonces, negar la maternidad para Lynn no se reduce a un efecto de falta de responsabilidad. Está también su conducta autómata de sobrevivir el día a día.

Stonewalling mira desde el caso de ciudadanos que laboran para sobrevivir. En tanto, la llegada no deseada de un hijo resulta ser un problema del que se puede sacar un provecho financiero. Lejana y extraña resulta esa idea de la familia china tradicional comunista que sufría ante la ausencia de un primogénito, sea por circunstancias trágicas o producto de la norma “un hijo por familia”, tal como lo representa la hermosa película So Long, My Son (2019). Aunque actualmente el gobierno chino ha modificado la norma a “dos hijos por familia”, esta sociedad que presenta Huang Ji y Otsuka Ryuji no deja de arremeter contra esa tradición de vínculos familiares. Es a partir de eso que tiene sentido por qué los directores han decidido narrar esta historia de esa manera, casi como guardando distancia, no juzgando, sino simplemente documentando. Mientras que Lynn planea un futuro sin el bebé que lleva en su vientre, su presente sigue en marcha. No hay señas de redención, madurez, reflexión positiva sobre el conflicto central. Es pura indiferencia al respecto. La vemos buscando trabajos de medio tiempo, siendo árbitro en las riñas de sus padres, viendo la forma cómo solucionar los problemas financieros ocasionados por esos otros problemas sociales: el negocio del multinivel o mercadeo no autorizado. Stonewalling no solo debe reducirse a un drama sobre el aborto, la adopción o la paternidad/maternidad no responsable. Es toda una difusión de estrategias sociales y económicas las que han criado a una comunidad indolente y de paso negligente.



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