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[Crítica] «El corazón de la luna»: alucinaciones en una Lima fantástica

el corazon de la luna peru

La obra más personal de Aldo Salvini ha llegado a la pantalla grande: El corazón de la luna. El director ha dejado el alma impresa en cada toma y ángulo que compone a esta cinta. Haydeé Cáceres, actriz de gran recorrido teatral y cinematográfico personifica a M, una anciana que luego de una experiencia traumática y encontrándose sola frente a una ciudad hostil e indiferente, decide volcar sus afectos hacia un ser inesperado. 

La premisa que plantea el director subyace en un entorno de miseria, abandono y soledad. Si bien Salvini ha demostrado con creces su vocación para retratar espacios de marginalidad -como en sus cortometrajes realizados en los años 90-, en esta ocasión un halo de emotividad cubre la historia y le da un matiz de profundo o mayor dramatismo, comparado a las obras que nos entregó anteriormente. 

El corazón de la luna envuelve con sus encantos visuales y sonoros en un engranaje cuidadoso, lejos de los diálogos habituales e innecesarios al que nos tiene acostumbrado el cine comercial. Este es un espectáculo visual que prioriza el lenguaje cinematográfico en cada escena, sin descuidar elementos de composición, ni las luces y penumbras, ni los detalles, como el diseño del sonido y la banda sonora (fino trabajo de Karin Zielinski) para despertar los sentidos del espectador e introducirlo en este mundo fantástico y a la vez emotivo.

ULIMA - El Corazón de la Luna | Trailer oficial

Este es sin duda el trabajo más sobresaliente de la primera actriz Haydeé Cáceres, en un merecido rol protagónico que proyecta ante la cámara, sin usar una sola palabra, su laberíntica mente y sus registros de dolor. Ella consigue desde la primera toma sostener toda la atención con una corporalidad que nos habla mucho de su historia. 

Por otro lado está Micaela Cajahuaringa como directora de fotografía. No solo una de la más rankeadas del medio, que no deja de presentar en este film un trabajo excepcional en cada toma, no solo por darle la atmósfera visual a una Lima de contrastes, sino también por introducir al espectador, con sus movimientos de cámara, a este mundo que es la mente de M, fantástico e infantil por momentos, lleno de colores y por otro lado, inmensamente doloroso. Este film oscila constantemente entre la mente de M y el mundo real que la rodea. En donde por momentos parece no haber mucha diferencia entre ambos. 

El cine de Salvini es conocido por ser saturado, por sus colores cálidos e intensos. Es una paleta que lleva su sello. En este largometraje, eso no es una excepción, pero quizás sí un elemento mejor comprendido dentro de este universo que nos ofrece la historia, pero sobre todo el personaje. Es inevitable asociar por momentos, en algunos de sus fotogramas, una estética japonesa que luego se confirma con el homenaje que hace de las series de los años 70.

El primer film producido por CREA, productora de la Universidad de Lima, pone en la pantalla técnicas del stop motion para recrear escenas alucinadas y también nos presenta a Yawarbot. Único personaje fuera de esta construcción femenina, que se vincula afectivamente con la protagonista, a pesar de ser un robot. Una relación de protección que finalmente es fantástica, ficticia y que ocurre en la mente de una mujer sola, sumergida en el dolor de una pérdida irreparable y que lucha día a día por sobrevivir en una ciudad que no se detiene a mirarla y que vive de espaldas a su realidad. 

Aldo Savini ha descubierto a la madre de los personajes de sus cortometrajes. Nos ha presentado a su luna, nos ha hablado de la maternidad, de la soledad y del abandono en una realidad que proyecta ese dramatismo constantemente, hasta volverse habitual, hasta convertirse en algo normal, pero lo ha presentado como un mundo fantástico, de colores azules, naranjas y rojos, de contrastes, diferencias y con una conexión emocional completamente singular. 

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