En la película L’enfant d’en haute (2012, que para el mercado internacional se tituló como Sister), dirigida por la franco-suiza Ursula Meier, los dos personajes principales (los hermanos Louise y Simon) asumen, por momentos, el rol del otro. Lo cual no sería algo grave si no fuera porque hablamos de una adulta y un adolescente. Cuando un menor de edad debe hacerse cargo de una persona adulta, cuando debe asumir funciones que no son acordes a su edad cronológica, resulta realmente injusto. Sobre todo, si el adulto en mención no sufre de ninguna discapacidad ni enfermedad grave que requiera semejante esfuerzo por parte del menor de edad.
Por eso, a lo largo de todo el largometraje hay una sensación de injusticia constante, una percepción de que las cosas no deberían ocurrir como las vemos en la pantalla grande. Para lograr ese efecto en el espectador, el sólido guion (escrito por la misma directora y por Antoine Jaccoud) tiene líneas de una dureza impactante y entristecedora, con momentos devastadores (como el diálogo entre Louise y Simon cuando él quiere dormir con ella, como un niño pequeño que tiene miedo de dormir solo). Además, la actriz (la francesa Léa Seydoux) y el actor (el adolescente suizo Kacey Mottet Klein) otorgan un muy convincente realismo a sus roles. Otra gran actriz que aparece en esta cinta es la estadounidense Gillian Anderson, quien interpreta a Kristin, la gentil madre de dos niños. Ella se relacionará con ambos protagonistas en un momento decisivo. Además, el cocinero Mike (interpretado por el escocés Martin Compston) es el cuarto personaje que, aunque no destaca tanto como los tres ya mencionados, contribuye para que Simon se mantenga en los malos pasos, delinquiendo de manera reiterada.

Aparte, otro personaje que es intencionalmente visible en este film es el paisaje suizo. Los hermosos nevados, las montañas o los enormes árboles aparecen constantemente, generando una sensación de que las vidas de los protagonistas son, en algunos instantes, muy pequeñas, mínimas, porque los hechos nada gratos que viven (o que se ven forzados a vivir) pueden ser tan aplastantes como los nevados o las montañas que se divisan al fondo. Por cierto, la dirección de fotografía de la francesa Agnes Godard mayormente utiliza una iluminación un tanto opaca, que resulta perfectamente compatible con la agria historia que seguimos. Los encuadres muestran casi siempre a los personajes dentro de su entorno, rodeados de cosas o personas, remarcando de esta manera lo vulnerables que son frente a las situaciones que afrontan.
Se puede afirmar que Sister tiene dos partes. La primera, en la que creemos que Louise y Simon son hermanos y se apoyan, aunque a veces se distancian o no se soportan. Y la segunda parte, la más dramática, es cuando descubrimos que los hermanos, en realidad, son madre e hijo. Entonces, se convierte en un largometraje sobre una madre que no sabe comportarse como tal y, con esa manifiesta inmadurez e inestabilidad, ha arrastrado (y sigue arrastrando) a su hijo hacia lo negativo. El desorientado hijo asume injustamente el papel de adulto y esto resulta una carga demasiado pesada para él, por lo cual delinque para que sobrevivan él y su madre, teniendo como consecuencia que su desarrollo emocional sea evidentemente inadecuado y doloroso.

Sister es una película hecha para verla con sentido crítico. Obliga al espectador a tomar una posición frente a lo que se ve (que es incómodo en no pocos momentos). Y también a preguntarse por lo que no se ve ni se cuenta en las imágenes ni en los diálogos. Por ejemplo, ¿qué le pasó a Louise para que criara a su hijo Simon de tan mala manera? ¿Qué sucesos le ocurrieron a ella para que, a veces, pareciera no solo rechazar a Simon sino hasta odiarlo? ¿Quién es y dónde está el padre de Simon? ¿En algún momento Louise se comportará como la madre que es (aunque parece que no quiere serlo), para que Simon se desarrolle, por fin, como el adolescente que es? Hasta el final del largometraje no hay una respuesta clara al respecto, solo destellos pasajeros de una madurez que parece que nunca llegará para Louise. Y una madre que actúa mal puede arrastrar a su hijo, lamentablemente, hasta el mismo infierno.
El reconocimiento internacional para Sister fue muy positivo: obtuvo premios en ocho países. Entre estos, el Oso de Plata del Festival de Berlín (Alemania), el Cisne de Oro a la Mejor Actriz para Léa Seydoux en el Cabourg Film Festival (Francia), el Premio FIPRESCI en el Ljubljana International Film Festival (Eslovenia), y otros más. Sister es una película que, tras haberla visto, difícilmente podrá olvidarse. Igual como tampoco uno olvida una tragedia griega.



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