“I Swear”: la vida de las personas con Síndrome de Tourette


Hay películas que solamente entretienen, otras que nos invitan a reflexionar profundamente y nos brindan información y conocimientos útiles para el resto de nuestras vidas. El film británico I Swear (2025), escrito y dirigido por Kirk Jones, pertenece al segundo grupo. Nos muestra lo difícil que es la vida cotidiana para muchas personas que sufren del síndrome de Tourette, el cual genera movimientos involuntarios en la cara, el cuello o las extremidades superiores (tics motores), así como decir groserías de forma incontenible (coprolalia) y manifestar tics vocales. Es un trastorno del neurodesarrollo que no es muy conocido, pero del que es necesario estar informado. A los hombres les afecta, en proporción, de tres a cuatro veces más que a las mujeres. Se da en todos los grupos étnicos. No hay cura para este síndrome, pero puede tratarse con medicinas, terapias y dispositivos tecnológicos.

Antes de I Swear, el cineasta Kirk Jones ya había tenido la oportunidad de dirigir a grandes figuras como Robert De Niro, Drew Barrymore y Sam Rockwell en el film estadounidense Everybody’s Fine (2009). Además, el célebre cantautor Paul McCartney escribió para esta cinta la canción (I Want to) Come Home, que fue nominada a los Globos de Oro.

Basada en hechos reales, la película I Swear se desarrolla en Reino Unido y temporalmente empieza en el año 2019, con la premiación que recibe John Davidson (quien también es uno de los productores ejecutivos del film) en el Palacio de Buckingham por los servicios prestados a favor de la comunidad de personas con síndrome de Tourette. Luego se nos muestra, cronológicamente, el nada fácil camino de vida seguido por el protagonista para llegar a recibir tan importante reconocimiento. 

Ese camino lleno de obstáculos empezó en 1983, cuando fue lanzado al mercado el famoso tema Blue Monday del grupo New Order. Esta canción acompaña, en el film, las primeras imágenes de esos años adolescentes de John Davidson, donde hasta repartía periódicos en bicicleta. Los dos actores que lo interpretan (Robert Aramayo en su versión adulta y Scott Ellis Watson cuando todavía es adolescente) lo hacen de excelente manera.

El reparto lo completan otros actores valiosos: la escocesa Shirley Henderson (recordada por su conmovedor papel de Judy en la película canadiense Never Steady, Never Still) interpreta a Heather, la esforzada madre de John, que se ve superada emocionalmente por las dificultades que afronta su hijo. Mientras que la inglesa Maxine Peake (que protagonizó Words of War) actúa como la gentil y comprensiva Dottie, la madre de su amigo Murray, quienes lo apoyan emocional y logísticamente para salir adelante. Y también destaca el escocés Peter Mullan (que fue el padre de la protagonista Iris Lark en el film de terror Baghead) en su papel de Tommy Trotter, el jefe de John en el centro comunitario de Galashiels. Los tres personajes mencionados son las principales anclas emocionales de John, en distintos momentos, para no caer en la desesperación o la depresión, puesto que le ocurren cosas muy desagradables e injustas a lo largo de su adolescencia, juventud y adultez.

El guion desarrolla la historia de manera cronológica. En sus dos horas de duración, tiene varios picos emotivos (a nivel personal, familiar, amical, laboral), con un dramatismo justo, no manipulador, y algunos instantes de humor. Cuando el protagonista sufre bullying en su adolescencia o agresiones físicas en su adultez, no hay una utilización efectista de los sucesos en las imágenes o los diálogos. Se muestran tal como ocurrieron, simplemente.

Una de las escenas más logradas del largometraje es cuando llevan a una joven llamada Lucy (papel interpretado convincentemente por Andrea Bisset), quien también sufre del síndrome de Tourette, para que conozca a John y este la aconseje. La manera similar en la que ambos se expresan verbal y físicamente dentro del auto transmite una gran vulnerabilidad. Son dos personas que han pasado por dificultades similares y tratan de comunicarse entre ellas, pero les resulta difícil al inicio. Por la intensidad actoral brindada por ambos, es una de esas escenas que uno no puede olvidar.

Otro momento clave es cuando John está leyendo un libro de poemas del irlandés William Butler Yeats (1865-1939) en su aula de clases escolares, comienzan los indeseados tics y su profesora y compañeros de burlan de él. Ese es el inicio del calvario, que durará décadas, para John.

En el film se cuenta que, en el año 2023, la Universidad de Nottingham llamó a John para que forme parte de un estudio científico en el cual se buscaba controlar los impulsos motores del síndrome. Esto era algo esperanzador. Ese mismo año, conoce a una mujer (interpretada por Emma Hartley-Miller) en el tren de regreso a su casa, con la cual se da una química natural e inmediata. 

Al final de la película escuchamos Stop Crying Your Heart Out del grupo inglés Oasis. La letra de la canción es exactamente lo que John Davidson hizo con su vida: resistió, entendió que todos somos estrellas que nos estamos apagando, dejó de llorar por lo sufrido y siguió adelante hasta encontrar el profundo sentido de su existencia: el ayudar a muchas personas que padecían lo mismo que él debido al síndrome de Tourette, difundir información al respecto a grupos de padres de familia y estudiantes, organizar campamentos para jóvenes con este problema, así como dar charlas en colegios, hospitales y comisarías. 

El largometraje recibió seis nominaciones a los BAFTA, de las cuales ganó tres (una de ellas como mejor actor para Robert Aramayo, superando a otros importantes nominados como Leonardo DiCaprio, Ethan Hawke y Timothée Chalamet). Es una pena que I Swear no esté nominado a los premios Oscar este 2026. Hubiera tenido posibilidades reales de llevarse las estatuillas en las categorías de mejor película extranjera y mejor actor.

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