Conociendo el Cineclub de Salamanca, el único en el distrito de Ate, en Lima


Si hay algo que suele objetarse sobre la cultura cineclubista en Lima, es su proliferación (por no decir centralización) en el suroeste de la capital. Entre Barranco y Miraflores, espacios como Cine Caleta, Gato Tulipán o Tierra Baldía concentran grandes grupos interesados en ver cine fuera de la cartelera comercial, con pocas o nulas alternativas en los distritos de La Molina, Surco o Ate.

Es en ese contexto que surge el Cineclub de Salamanca, espacio casero que, gracias a la difusión por redes sociales y el ímpetu de sus asistentes más fieles, se está haciendo un nombre en la escena. Activo dos sábados al mes, la variedad de largometrajes que ofrece se complementa con su interés por autores nacionales emergentes, quienes pasan sus cortometrajes al inicio de cada función.

Hace unos días conversamos con Sebastián Chávez, estudiante de audiovisuales, sobre su rol como único organizador del lugar, sus planes a futuro y los retos que le ha tocado enfrentar.

Esta entrevista ha sido editada y resumida, por motivos de longitud y claridad.

Nilton Arana: Antes de su apertura en septiembre de 2025, ¿cuáles eran tus expectativas para el Cineclub de Salamanca?

Sebastián Chávez: Nunca pensé que iba a crecer tanto, a gustar de esa manera al público. Mi experiencia más cercana son las reuniones que organizaba en 2024, una especie de “cineclub” con 8 personas o menos sentadas en la sala de mi casa. Sin publicidad en redes, era concurrido por gente curiosa o amigos cercanos. Fue cuando conocí círculos más cinéfilos que decidí moverlo al jardín. Compré una tela, alquilé un proyector y abrí un minibar a la espera de una mayor asistencia. Gracias a la promoción de estas y mis anteriores amistades, a la primera función llegaron 20 espectadores. Nada mal para un cineclub en Ate.

Nilton Arana: Además del apoyo amical, ¿consideras este un proyecto personal o hay algún familiar involucrado?

Sebastián Chávez: Como comparto la casa con mi madre y mis dos hermanos, debo pedir permiso para usar el espacio con las responsabilidades que conlleva su mantenimiento. Por lo demás, es casi completamente autosustentado. A pesar de no ser muy rentable todavía, el lugar tiene potencial para expandirse a nuevos públicos y personalidades del medio cinematográfico. De momento, yo me encargo de la curaduría, la instalación y la obtención de los filmes.

Nilton Arana: ¿Bajo qué criterios escoges las cintas que serán proyectadas?

Sebastián Chávez: Aunque en un comienzo la elección partía del gusto personal, actualmente está ligado a distintas consideraciones. De primeras, tematizar el ciclo según el mes. En febrero películas que hablen sobre el amor, en octubre de horror, etc. A veces selecciono filmes que no han llegado a salas peruanas como Frankenstein de Guillermo del Toro o Eddington de Ari Aster. Por otro lado, las películas del cineclub pueden estar ligadas a estrenos comerciales, como cuando pase Decision to Leave de Park Chan-Wook a propósito del estreno de No Other Choice, cinta del mismo director. Eso sí, no trato de cerrarme a los ciclos por autor. Siento que es muy limitante.

Nilton Arana: ¿Tienes alguna meta en particular con la selección de largometrajes?

Sebastián Chávez: A mi me encantaría pasar películas locales, peruanas, que son mucho más difíciles de conseguir sin recurrir a la piratería. Involucraría hablar directamente con los directores, con la posibilidad de que hagan presencia y armen pequeños conversatorios, incluso que especialistas en la obra de algún autor nacional asistan y conversen desde el estudio, con cierta bibliografía.

Nilton Arana: Ello me hace pensar en la posibilidad de que otras personas curen alguna función o si ya has invitado expositores.

Sebastián Chávez: Sobre lo segundo, cada película está acompañada por un cortometraje. Es decisión del director o el equipo asistente realizar un conversatorio tras su proyección. Por su parte, hay veces en que algún crítico o conocedor de cine presenta el largometraje. Eso sucede cuando yo no he visto la película por cuestiones laborales o académicas. Por ejemplo, Marcelo Paredes (@inthemoodforkino) ha presentado Videofilia de Juan Daniel F. Molero y Decision to Leave, mientras que Bautista Martínez (@pop_culturezone) presentó Frankenstein. En cuanto a la curaduría, yo no diría que los filmes proyectados son 100% mi decisión. Me veo influido por otras personas, sobre todo durante los meses temáticos. A mis amigos les pregunto, ¿qué película podría pasar?

Nilton Arana: Indagando en los cortometrajes y sin ánimos de repetirme, ¿que consideraciones tomas antes de proyectarlos?

Sebastián Chávez: Además de un filtro mínimo de calidad, evito pasar cortometrajes que contengan discursos, palabras o mensajes que puedan resultar irrespetuosos o dañinos para ciertas comunidades minoritarias, aunque no he rechazado muchos. Tengo simpatía por los autores independientes que pidan un espacio. Así, he proyectado trabajos universitarios y hasta de gente autodidacta. Estoy abierto a todo tipo de obras, sean de Lima u otras partes del Perú.

Nilton Arana: Digamos que está en tus planes hacer una convocatoria.

Sebastián Chávez: Se debería hacer alguna clase de invitación, tenerlo en el perfil de Instagram, pero ya incluso sin ello se ha dado a entender que el lugar sirve de entrada para cortometrajes nacionales. De hecho me han llegado bastantes mensajes diciendo, ¿puedo pasar mi cortometraje en el cineclub? Aparte de eso, siempre invito a los realizadores a que manden sus cortos a festivales o círculos más profesionales.

Nilton Arana: ¿Has encontrado la forma de contactar con directores de otras regiones?

Sebastián Chávez: Una de mis opciones es ver las obras que llegan al Festival de Cine Universitario del Perú Unifest, acercame a los realizadores de cortos destacados producidos fuera de la capital. Sin embargo, proyectarlos es algo difícil si consideramos la cantidad de producciones que me llegan de diferentes partes de Lima. Por la naturaleza más pequeña del cineclub, que es un lugar sostenido casi en su totalidad por mí, las primeras proyecciones han venido acompañadas por cortometrajes que gente de mi círculo o amigos de mis amigos me han compartido. Ahora que el cineclub está creciendo, reconozco que me faltan manos y tiempo para administrar este tipo de cosas. Con solo dos funciones por mes, es complicado variar la programación. Hay muchas limitaciones.

Nilton Arana: Se valora mucho tus esfuerzos para mantener el lugar en pie, lo que me hace preguntar sobre los derechos de autor de las películas.

Sebastián Chávez: Como la mayoría de espacios autogestionados, recurro a la piratería. El único “derecho” que recibí fue el de Videofilia. Le pregunté directamente a Juan Daniel F. Molero, quien me dio una afirmativa y hasta compartió el flyer por redes sociales. Obvio no tengo los contactos de espacios institucionalizados como el CCPUCP. Salamanca tiene un método mucho más de aficionado, de alguien que quiere acercar el cine a cierto círculo, con sus riesgos, pero también con un fin cultural de gran alcance. Es más similar a Cine Caleta o Butaca Bellaca pero con menos presupuesto e infraestructura

Nilton Arana: Y aún así sigue llevando gente cada fin de semana.

Sebastián Chávez: Puede que la organización no sea la mejor, pero está hecha con la intención de crear comunidad, de agrupar gente que colabora como puede para seguir viendo cine. Por mi parte, he dependido de mis ahorros para comprar el ecran y un buen equipo de sonido. No obstante, este es uno de los sueños más grandes que puedo tener como cinéfilo. Los cines comerciales en Lima no suelen tener gran diversidad de películas. Solo nos quedan los centros culturales y los cineclubes para subsistir culturalmente.

Nilton Arana: ¿Qué formas de apoyo económico has recibido?

Sebastián Chávez: Mi único medio de financiación estable es la venta de alimentos y bebidas, pero no es suficiente. Además de donaciones personales, la más reciente ayuda que he tenido fue a través de una pollada para la compra de sillas. Antes la gracia del cineclub era ver las películas sentado en el jardín, pero estar así por más de una hora resultaba incómodo. No es que el espacio reciba dinero constantemente. A diferencia de Cine Caleta, con cuatro o más funciones por semana, la venta aquí se limita a dos días al mes. 

Nilton Arana: ¿Eso te desmotiva?

Sebastián Chávez: Con la esperanza que tengo, si le meto ganas al proyecto. Por ejemplo, una de mis mayores preocupaciones es conseguir las películas en la mejor calidad posible. Creo que estamos insensibilizados a ello por nuestras malas costumbres al momento de ver películas, muchas veces con la calidad terrible de un celular o divididas en 20 partes en TikTok. Hay un valor especial en ver filmes proyectados, en esa textura que, me atrevería a decir, remite al cine en su forma original. 

Nilton Arana: ¿Crees que la calidad de proyección es el principal diferencial del Cineclub de Salamanca?

Sebastián Chávez: No siento que ese aspecto sea muy reconocido por el público, pero he recibido varios comentarios positivos sobre el ambiente. Siendo el jardín de una casa, resulta cómodo y reconocible, abierto a la diversidad cultural y, sobre todo, al diálogo. Recuerdo la proyección de Eyes Wide Shut. Terminada la película, varios grupos se formaron para apreciar e interpretar la obra de Kubrick. Es una de las imágenes que mejor representa la esencia del cineclub. Es un espacio de encuentro donde cinéfilos, estudiantes y aficionados del cine pueden hablar sobre lo que ven, muy distinto a una sala comercial.

Nilton Arana: Enfocándonos en la comunidad, ¿cómo describirías al público recurrente?

Sebastián Chávez: Lo primero que notas al llegar es que hay gente bastante joven, mayormente estudiantes de audiovisuales entre los 18 y los 25 años. Puedo confirmar que es nuestro público objetivo, personas que parecen estar mucho más dispuestas a ver películas curadas antes que comerciales. Es curioso que estos jóvenes prefieran ver películas a ir de fiesta un sábado por la noche. Me agrada pensar que he conectado con un público cinéfilo o, en todo caso, que se está formando uno.

Nilton Arana: Siendo uno de los pocos, sino el único cineclub en Ate, ¿qué estrategias aplicas para atraer nuevos espectadores?

Sebastián Chávez: Se me ha propuesto incursionar en TikTok, pero me asustan los cambios que pueda traer consigo. Claro que estoy interesado en que más gente venga, solo me gustaría poder ofrecer algo más grande, menos limitado por el presupuesto. Otra idea era llevar afiches a diferentes universidades, pero también me limita el tiempo. La difusión se sostiene en redes sociales, gracias a la asistencia de personalidades como Alejandra Bernedo (@marialebernedo) o el apoyo de cuentas como la que administras, Plano Aparte (@plano_aparte). La verdad estoy muy agradecido con los seguidores y amigos cercanos que confían en este espacio.

Nilton Arana: Gracias a ti por permitirnos esta entrevista. Muchos éxitos con el proyecto.

Sebastián Chávez: A ustedes. Siempre he pensado en el poder comunitario de la cultura, que debería ir más allá de Miraflores, Lince, Barranco o Pueblo Libre. Espero que el Cineclub de Salamanca sirva de iniciativa para otros similares.

Pueden seguir a Cineclub de Salamanca en Instagram: @cineclubdesalamanca

Entrevista realizada el 27 de febrero del 2026, vía videotelefonía (Zoom)

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