«El diablo viste a la moda 2»: 20 años después


Un viejo tango argentino reseña que veinte años no es nada. Pero para los personajes de El diablo viste a la moda 2 (The Devil Wears Prada 2, 2026), dos décadas sí se dejan sentir, aun cuando sigan dedicados a la misma actividad que los uniera en la cinta original, allá por el 2006.

El mundo de las publicaciones de moda ha cambiado, como todo, en los últimos veinte años. Las revistas impresas van quedando obsoletas, anticuadas, ante la arremetida del mundo digital. Si antes se compraban en los quioscos, ahora es posible enterarse de los últimos gritos de la moda, las más recientes tendencias, en la pantalla de un celular con el nuevo arte del scrolleo.

Y si bien los temas de diseño gráfico y publicidad siguen siendo gravitantes, la realidad tecnológica, andando ya un cuarto del presente siglo, termina por apabullar a los antiguos íconos de la crítica del glamour, que igual que los cinematográficos o de otras manifestaciones culturales, hacen una suerte de periodismo de opinión. 

Hay nuevos influencers, surgidos de las emergentes herramientas para crear contenido virtual, y sobresalir en ese campo, como antaño, es una lucha permanente en una jungla de intrigas financieras y competencia muchas veces desleal.

Es en ese estado de cosas que nos reencontramos con Andy Sachs (Anne Hathaway), ex becaria asistente de la icónica revista Runway, ahora trabajando como reportera para otra publicación, la misma que es despedida online el mismo día que gana un premio por su trabajo.

Su discurso de aceptación, teñido de proclama al saberse desempleada, es viralizado, y recibe una oferta del presidente de Runway, Irv Ravitz, para ser editora de la revista donde inició, agobiada por mala reputación debido a la evolución de la que hablábamos al comienzo de esta nota, y donde aún se erige como jefa absoluta y reina del outfit la déspota y soberbia Miranda Prietsly (Meryl Streep).

El reencuentro entre ambas, además con Nigel Kipling (Stanley Tucci), director artístico de Runway y mano derecha de Miranda, y con Emily Charlton (Emily Blunt), ex asistente también de la Prietsly, y ahora alta ejecutiva de la casa de modas Dior, encargada de un gran porcentaje de los ingresos por publicidad de la revista en la que antes laboraba, es lo más delicioso de la cinta, pues aparte de entregarnos divertidos guiños a la película anterior, nos muestra la evolución de los personajes tras veinte años, además encarnados por el mismo reparto de antaño.

Meryl Streep compone a una Miranda que ha visto como su castillo se va erosionando, y que tiene momentos de vulnerabilidad, impensados en su personaje dos décadas atrás, aunque mantiene la agresividad, más como una pose para mantenerse vigente. La presencia de Kenneth Branagh, como su esposo, añade esa cuota de sensibilidad a su rol. Su posición como futura editora global de contenidos de Runway, se ve amenazada por la muerte de Irv, y la asunción del heredero, un joven para el que la moda es un negocio más.

Anne Hathaway sigue siendo la periodista algo ingenua e idealista, que ha logrado un sitial en su carrera, pero que vuelve a sentirse como una principiante al lado de su ex jefa, con quien tiene que trabajar de nuevo.

Stanley Tucci es el referente a la vieja escuela, y otra vez el personaje más entrañable. Pero es Emily Blunt quien da el salto a una caracterización más compleja que la anterior. Arribista, astuta, sin escrúpulos, ha ascendido meteóricamente, y además tiene de novio a un millonario que cree que el futuro de las publicaciones está en la IA, dejando extinguirse a los antiguos críticos. Trama con él apoderarse de Runway, aun cuando deba deshacerse de un plumazo de Miranda y Andy.

El resto del elenco cumple, con algunos altibajos. Vemos a Branagh, y a Justin Theroux, Lucy Liu, BJ Novak, entre otros. Un sinnúmero de personas ligadas al mundo de la moda hace cameos, entre los que destacan Donatella Versace, Naomi Campbell y Ashley Graham. Además, hay un momento dramático (prescindible) y otro musical (espectacular) con la diva Lady Gaga.

En suma, un film de entretenimiento, sin muchas más pretensiones que hacer taquilla y homenajear al precedente, pero que cumple con entregarnos a entrañables personajes que son ya como viejos amigos a los que se vuelve a reencontrar.

Archivado en:


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *