Estos son todos los artículos de

Carlos Renteria

Carlos Renteria

Mejor película peruana:
Solo te puedo mostrar el color – F. Vilchez

Mejor película argentina:
Jauja – L. Alonso

La duda: ¿El espectador de cine nacional realmente existe o solo hay grados de respuestas a mercadeos?

El escarabajo de oro, de Alejo Moguillansky

El escarabajo de oro: La búsqueda de un tesoro y el desarme mecanismos del género, una tragicómica introducción a la crítica al sistema de producción financiado-por-Europa-para-los-pobres-sudacas, comedia, metalenguaje, biopic de época… con esta película Alejo Moguillansky ganó la competencia nacional del BAFICI de este año.
Len sobre las otras 9 pelis a continuación.

Maidan, de Sergei Loznitsa

Maïdan es la plaza central de Kiev, capital ucraniana. Desde noviembre de 2013, los ciudadanos de todas las edades y todas las confesiones se reúnen para protestar contra el régimen del presidente Ianoukovitch, quien sería obligado a dimitir a finales de marzo. Sergeï Loznitsa filmó Maidán entre noviembre y marzo. Este es el filme inaugural del Festival Transcinema 2014.

El hombre de las multitudes

De inmediato aquello, el formato. El ejercicio, como propuesta, no es de práctica común pero la opción consiste en restringir el cuadro lateralmente y en adelante componer para un cuadrado …

Relatos salvajes - Ricardo Darín

Damián Szifrón inscribe al espacio de la sociedad que desea representar en estos seis relatos que conviven bajo un mismo concepto omnisciente. No está de más apuntar que esta aproximación a la condición del hombre aquí expuesta puede tener muchas coincidencias con otras sociedades, como las sudamericanas en general, pero es cierto que no todas las sociedades reaccionan igual frente a la otredad, y por en ende no viven en el mismo grado de paranoia, miedo, u amenaza, y sus historias son más validas dónde discurren.

¿En tiempo de Añaños en la sierra siguen en edad de piedra? ¿En tiempos de reggaeton en la selva siguen bailando (porque claro, allá la gente siempre anda bailando) cumbia? El problema de abrazar los paternalismos limeños cobran la factura en la prolongación de los significados en los adjetivos serrano, selvático, o pituca limeña, por ejemplo; y luego el papel de Climas es el de una producción de TV de la capital sobre las regiones en el Perú.

Presentamos algunas recomendaciones de lo más atractivo del Festival de Lima 2014 fuera de competencia, escritas por Carlos Rentería, miembro del jurado de APRECI, que premiará la mejor película de ficción.

Bruno Dumont. Probablemente el gran mérito de los organizadores para este año sea haber apuntado a contar con la presencia de Bruno Dumont, pero, sobre todo, de incorporar a su programación todo el corpus del trabajo del francés y así dejar a los espectadores construir una opinión propia, fuera de la gran repercusión de los premios que ha podido acumular.

Bruno Ascenzo destila en su ópera prima de largometraje todos los recursos opacos de la televisión peruana. No sabe montar: corta cuando no debe esperando un momento de más después de un diálogo o una acción que incluso a veces remata con un racord de miradas si hay dos o más personajes esperando no entiendo qué, además de haber una pobre continuidad entre plano y plano de una misma escena, y en las coreografías, que son varias y debieron haberse hecho todas en dos tardes, no plantean el más mínimo esfuerzo por ceñirse a un desglose de montaje. Probablemente no exista uno aún cuando a veces llega a tener 30 personajes en plano.

Un pueblo o un lugar, un tiempo y todos; las costumbres, sus historias, el clima, la luz, su industria, sus fiestas. La forma en que se angustian y los ribetes de lo textual: Costa da morte. Costa–da–morte. Después lo sintomático. La descripción del perfil social, político, psicológico, del entramado mundano, la larga melaza de sus interpretaciones. Aquí suena a descaro. Como aquella larga equivocación del contemporáneo, del manifestante anti y el optimista pro, de pensar que la universalidad de las relaciones de su entorno es una materia nueva. Que algo parecido a una globalización es nuevo. ¿Es nuevo ver en el propio sudor el trabajo de todo hombre?

Como él mismo ha sabido anunciar, Adiós al lenguaje arranca, o más bien puede arrancar, por una idea “sencilla”. Más que sencilla, dura y noble. Jean–Luc Godard recuerda una vieja premisa acuñada de alguna manera por todos, filósofos o no, de postguerra que parafrasearé: después de lo que llevó a la segunda mundial y las consecuencias en el cuerpo y la mentalidad de la humanidad no se puede hablar más de historia ni humanidad. Simplemente no deberíamos seguir siendo.

En el hotel pensé: ¿qué pasó con el cine? Sigo más que defraudado con el premio a White Dog, aquel filme del que me había ido en la tarde, preocupado. Una obra con recursos tan maniqueos para magnificar su posición política, con la que hasta se puede llegar a estar de acuerdo, no conforma una película notable per se, tosca y burda se vuelve solo el largo y chillón decorado de un panfleto.

Y luego recordé quién había sido el presidente de ese jurado, un hombre que sabe muy bien lo que es fabricar pataletas, máxime a ello su absoluta falta de escrúpulos cuando las formas de sus textos son las más abyectas bajezas morales sobre aquellos “panoramas olvidados de las pobres clases bajas de Latinoamérica”.

Espectacularizar curiosamente ha dado más fama al emisor que a lo que refiere. Y este proceso, que acá se hace con valores de exposición, composición y, valgan verdades, el coraje de entrar a zonas de conflicto bien resguardado por el capital de los comisionados que lo envían ahí, es duplicado en el documental Le sel de la terre / The Salt of the Earth sobre la vida del fotógrafo al que refiero, llevado a cabo por Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, hijo del protagonista.

El aforo del Gran Theatre Lumiere tiene capacidad para 2500 personas, luego hay 4500 acreditaciones para periodistas y habría que sumarle las invitaciones y el sencillo hecho de que la función en cuestión es un estreno de JLG. Jean–Luc Godard. Bajé volando. Quizá lo del estreno haya sido lo más lindo: para ser un estreno mundial de un director tan conocido la pompa ha sido lo más remoto.

Un par de señores al costado conversan sobre cómo fotografiar a Sophia Loren, revisan el archivo, hablan sobre los lentes, los flashes y acaban revisando videos de youtube. La locura de los redactores de texto no tiene nada que hacer frente a la de los camarógrafos: eso es para gente curtida, que puede cruzar de punta a punta un vagón de subterráneo lleno sin despeinarse.

Hay una esencia hamletiana y edípica en Maps to the Stars, la nueva cinta de David Cronenberg. El perfume se compone de un legado incestuoso que se prolonga por dos generaciones y en su tránsito una necesidad de cobrar venganza de los padres.

El canadiense apunta a una crítica cínica de las formas, aún más cínicas, de las que se compone la cosmovisión de las estrellas de Hollywood, en una mirada que parece hermanarse con la del hombre de a pie: traidores, ambiciosos, farfulleros, calculadores, adictos, egomaniacos, rapaces y ricos.

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