El rincón de los inocentes – Sinopsis

Pedro, hijo mayor de Enrique García y Elena de las Casas es acribillado en su vivienda por un grupo de militares, hecho que es presenciado por su hermano menor, Manuelito. A partir de este hecho de sangre y dolor Enrique busca justicia, clamor que no es escuchado ni atendido por ninguna autoridad. Por el contrario, es vejado y maltratado con claras intenciones de encubrir ese crimen, uno más de los muchos que se producen a diario y quedan impunes.

En estas circunstancias Enrique conoce a dos muchachos que se hacen pasar por amigos de su hijo muerto, pero son en realidad dos miembros de Sendero Luminoso que quieren aprovechar el resentimiento y dolor de la familia para tratar de enfilarlos en su movimiento terrorista.
La familia García de las Casas rechaza este intento, pero los miembros del servicio de inteligencia que seguían a estos subversivos dan por hecho que la familia está comprometida y que sus ocasionales encuentros son `coordinaciones` planificadas. Pocos días después, la vivienda de los García de las Casas es allanada por fuerzas combinadas. Enrique es maltratado, golpeado, y finalmente secuestrado, su esposa Elena ultrajada y violada sexualmente. Manuelito, no puede hacer nada, con lágrimas en los ojos lo presencia todo.
Al día siguiente, desde muy temprano. Elena y Manuelito, con la ilusión de encontrarlo vivo, inician la búsqueda de Enrique que ya se encuentra en condición de desaparecido, visitan diferentes delegaciones policiales y militares tratando de dar con el paradero. Junto con ellos, otros pobladores buscan también a sus familiares desaparecidos, pero tienen como sola respuesta actitudes violentas de maltrato físico y moral de los militares y policías, quienes niegan la existencia de presos y detenidos en esos lugares.

La búsqueda se convierte en una dolorosa cotidianeidad. Desde las primeras horas de la mañana, apenas terminado el toque de queda, hasta minutos antes de regir esta medida por la noche, Elena y su hijo, junto con familiares de los desaparecidos, recorren parajes y lugares donde día a día son arrojados decenas de cadáveres. La inagotable búsqueda resulta inútil, no hay rastros de Enrique.
Pasan algunos meses, nadie conoce el paradero de los cientos de desaparecidos, los pobladores que buscan a sus familiares se organizan en una asociación, y como última esperanza, se concentran en el frontis de una institución eclesiástica para pedir y suplicar el apoyo del monseñor de la ciudad.
La respuesta del párroco sorprende a todos. Justifica la actitud militar argumentando: ‘Si los han desaparecido es porque eran terroristas’. Frente a este hecho los pobladores se indignan y se sienten traicionados. Elena, quien se ha convertido en la dirigente del grupo, trata de llamar a la reflexión, pero los ánimos y el sufrimiento de los pobladores se desbordan, con gritos se enfrentan al sacerdote tratando de hacerle entender.

El monseñor llama a las fuerzas militares para controlar la protesta. Elena y los dirigentes del grupo son detenidos violentamente y conducidos con dirección desconocida. La acción militar es extrema y salvaje: niños, hombres, mujeres y ancianos son intervenidos con pistolas y ametralladoras. es un caos. Manuelito se queda solo, le toca la dura misión de buscar a sus padres por el resto de su existencia.

Veinte años después, instalada la Delegación por la Verdad, las victimas de la desenfrenada vorágine sangrienta presencian el trabajo de esta transitoria organización, la esperanza de encontrar justicia y de saber qué es lo que realmente ha pasado con los miles de desaparecidos y asesinados es una ilusión, por fin se sancionarán a los responsables, el gobierno reparará a los afectados (a esos miles de inocentes que nada tuvieron que ver en esta cruenta matanza).

Esto por lo menos tranquilizará a las madres ayacuchanas, a los hijos de aquellos que fueron llevados y nunca se supo su paradero, a aquellos que aparecieron mutilados, quemados, asesinados por manos salvajes. al pueblo ayacuchano, vejado, y dañado por la postergación socioeconómica y cultural.

A Manuel lo visita un grupo de periodistas que trabajan para la Delegación por la Verdad para que les narre su testimonio. Estos, en una muestra de indiferencia pretenden hacerle cambiar su versión, pero Manuel se niega convencido de su única verdad. Esa misma tarde se dirige a una audiencia pública que la Delegación por la Verdad ha organizado, y en la que deberá testimoniar su tragedia. Al llegar al auditorio logra escuchar el testimonio de una mujer huamanguina, los recuerdos le invaden nuevamente, Manuel reflexiona y decide dar su punto de vista sobre la actitud indolente y poco solidaria de esta delegación, y la considera una burla a la tragedia del pueblo.

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3 comentarios

  1. Cecilia Vivanco
    28 de diciembre de 2005 at 0:01 — Responder

    Al inicio me parece muy buena la película y apoyaría en difundirla; pero tengo una gran DUDA; espero ustedes me lo aclaren. Al hablar de la delegación de la verdad (cuyos periodista quieren manipular la información de Manuel), ¿Ud. se refieren a la Comisión de la Verdad, una institución que trabajó con gran transparencia, honestidad e imparcialidad?, Espero estar equivocada, pero que alguien me aclare esto… Muchas gracias.

  2. JuvalCardenas Perez
    7 de marzo de 2007 at 14:10 — Responder

    palito como estas bueno yo bien te pido que me des tu correo el mio es juval_1995@hotmail.com

  3. 25 de junio de 2008 at 9:27 — Responder

    hola soy muy buenas las peliculas que haces palito ortega y buena tambien soy actriz por ahora estoy en ayacucho , quisiera contactarme con palito ortega, bueno aqui dejo mi correo zizarygeli@hotmail.com, artisanaxsiempre@hotmail.com

    http://zizarylucero.hi5.com este es mi especio por favor si alguien desea contactarme con palito ortega seria un eterno agradecimiento soy una ayacuchana que tambien va en busca de oportunidades y triunfar algun dia como una gran actriz. chau gracias .

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