Surge un nuevo espacio cinéfilo, esta vez en la Universidad César Vallejo (Av. Alfredo Mendiola 6232, Panamericana Norte – Los Olivos). Se trata del Cine club Mal de Ojo, que contará con ciclos mensuales organizados en bloques temáticos, tratando de desarrollar ideas a partir de su complejidad formal y estética. El ingreso a las sesiones es libre y todas las proyecciones vienen acompañadas de una presentación previa.
Su muestra inaugural, que arranca hoy miércoles 9, a las 7 p.m. lleva por título: La performance (actrices), un cuarteto de películas de diferentes épocas y estilos que tienen en común el retrato intenso, en primer plano, de mujeres fuertes, implacables y apasionadas en su visión del mundo.
Es la oportunidad de ver en conjunto a cuatro actrices extraordinarias, inspiradas también por la poderosa personalidad fílmica de sus directores, que dan como resultado soberbias performances, entendidas como experiencias vitales, en las que el cuerpo, el rostro, los instintos, se entregan por entero a la composición de un riguroso universo expresivo.
Se trata de La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer, con Marie Falconetti, silente y ensordecedora a la vez, inmensa, porosa, en insuperables close–up; Una mujer bajo influencia, de John Cassavettes, con Gena Rowlands, su esposa, musa especial, exhausta, polineurótica; Contra viento y marea, de Lars Von Trier, con Emily Watson, una de sus heroínas más representativas, inocente y desquiciada; y La pianista, de Michael Haneke, con Isabelle Huppert, tan virtuosa como endemoniada, en un sórdido aprendizaje que se retroalimenta compartido.
La pasión de Juana de Arco (La Passion de Jeanne d’Arc, 1928) Dinamarca | 98 min.
Director: Carl Theodor Dreyer
Actores: Maria Falconetti, Eugene Silvain, André Berley, Maurice Schutz
Miércoles 9 de mayo, 7 p.m.
Sinopsis: La historia del juicio de Juana de Arco le sirve a Dreyer para hacer uno de sus rigurosos ejercicios sobre las pasiones humanas y la actitud ante el sufrimiento. El personaje de Juana de Arco comenzó a interesarle en 1920, cuando fue canonizada. Con este film pretendía expresar el triunfo del alma sobre la muerte. Los primeros planos, muy cercanos, de la protagonista (Marie Falconetti), buscan conmover al espectador, mostrando el carácter de la joven y el espíritu de la época. Con sus impactantes encuadres, Carl Theodor Dreyer convenció al mundo de que el cine podía ser arte.
Cassavettes, Von Trier y Haneke en Mal de Ojo »