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Quieren hacer remake de “Papillon”, la aventura de Hoffman y McQueen

La intensa y recordada película que en 1973 protagonizaron Steve McQueen y Dustin Hoffman formará parte de la larga cola de nuevas versiones que se vienen gestando. Papillon presentaba la crónica del encierro e intentos de fuga de Henri Charrière de la prisión de St. Laurent-du-Maroni, en la Guyana Francesa, hacia la vecina Venezuela. Este personaje, que tenía tatuada una mariposa, era interpretado por McQueen, mientras que su compañero de aventuras Louis Dega lo encarnaba Hoffman.

Los interesados por volver sobre esta odisea, basada en el libro autobiográfico del propio Charrière, son productoras de España y Estados Unidos. Branko Lustig, John Kelly y Atlantia Canarias tendrían listos los 90 millones de dólares para sustentar la realización, que se efectuaría íntegramente en las Islas Canarias, aunque todavía no han quedado definidos los integrantes del equipo técnico y artístico.

Por ahora, recordemos algunas imágenes del filme original, dirigido por Franklin J. Schaffner, que entre sus atractivos contaba con uno de los mejores trabajos del compositor Jerry Goldsmith.

(Vía Filmstalker)

Festival de Sitges celebrará los 40 años de “2001, odisea del espacio” de Stanley Kubrick

2001-odisea-del-espacio

En su 41ª edición, a realizarse del 2 al 12 de octubre próximo, el Festival de Sitges, uno de los principales espacios del cine fantástico, realizará un homenaje a una película que ostenta casi la misma edad y cuya gloria ha crecido en paralelo: 2001, odisea del espacio, de Stanley Kubrick, con motivo de su cuadragésimo aniversario. Las celebraciones incluyen un reconocimiento a parte del equipo de la mítica película, como los actores Gary Lockwood y Keir Dullea, y dos colaboradores que luego se convirtieron en directores, el supervisor de efectos especiales Douglas Trumbull y el asistente Jan Harlan.

Además se exhibirá un valioso ciclo de ciencia ficción de todas las épocas, con clásicos como El planeta de los simios -que también cumple cuatro décadas de su estreno- de Franklin J. Schaffner, Encuentros cercanos del tercer piso de Steven Spielberg, La fuga de Logan de Michael Anderson, Barbarella de Roger Vadim y Solaris de Andrei Tarkovski.

festival-de-sitges-logoPero habrá otra conmemoración más longeva, por los 75 años de King Kong, el clásico de 1933 dirigido por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, cuya imagen simplificada forma parte del logo del Festival de Sitges. Se proyectará en una copia remasterizada, acompañada del documental producido por Peter Jackson sobre su rodaje, RKO Production 601: The Making of Kong, The Eight Wonder of the World.

Ingmar Bergman, a noventa (y un año) en la distancia

Bergman

Ingmar Bergman releyendo un guión durante un ensayo

Siempre habrá ocasión para hablar sobre Ingmar Bergman, ese investigador de mundos abstractos y dolientes. Como tales, sus películas son espectáculos dramáticos y tesis filosóficas a partes iguales. Para este cineasta no había mejor método para alcanzar las dimensiones del alma que despegarse de la representación realista, aquella cuna en que los imperativos concretos no dejan que los ecos del ánima se dejen sentir con claridad.

Bergman podía claramente remitirse a una geografía o determinado contexto social e histórico, pero su extraña intromisión dentro de las fantasías y los temores de sus personajes rápidamente era el motor de los ritmos contemplativos y las insidiosas conclusiones de sus obras. Rostros y andares, palabras y silencios, hombres y fantasmas. Todos aquí tienen un valor, una idea, un sentimiento, que puede resultar aún desconcertante todavía (la partida de ajedrez del cruzado y la muerte), como insólitamente conmovedor en sus frías exposiciones (el encuentro del doctor Isaak Borg y su hijo). Pero también hubo lugar para el más exacerbado barroquismo como el recordado inicio de Persona y el laberíntico descenso en La hora del lobo.

Pena, soledad, desesperación, aburrimiento. Son, más que temas, presencias siempre acechando. Pocos quisieran someterse a semejantes conceptos a la vista del resto. Pero como lo concebía el autor sueco, son parte de la extraña alquimia de la vida. No por casualidad, sus criaturas terminaban encarándolos en el momento preciso de una comunión personal. La mayor confrontación se suscita en tu propia habitación, en las cuatro paredes de tu espíritu.

Hoy, 14 de julio, estaría cumpliendo 90, pero dentro de dos semanas también se conmemorará el primer aniversario de su partida. Motivo preciso para un breve repaso a algunos momentos de su intransigente y obsesiva carrera.

Smultronstället (Las fresas salvajes)

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Falleció Dorian Leigh, la Audrey Hepburn de las top model

dorian-leighEste 7 de julio falleció una de las figuras más características de los años 40, 50 y 60, una de las más vistas y una de las más influyentes, a pesar de que ha sido bastante olvidada con el tiempo. Dorian Elizabeth Leigh Parker, o sencillamente Dorian Leigh, fue una chica texana a la que su particular belleza y encanto la convirtieron en “la chica de la portada” predilecta de los magazines y publicaciones de elite. A pesar de su procedencia, no fue nunca representante del estereotipo de la modelo en ropa casual que se hace de una legión de ansiosos espectadores en cada estación de servicio, como nos lo pinta el imaginario diverso del cine y el estilo de vida norteamericanos.

La suya fue la idealizada imagen de la mujer a la vanguardia, que impone modas y las corona con gestos y posturas más cercanos a una decente sobriedad que a los aires de una princesa o una lady, cosa que podía conseguir sin disfuerzos. A pesar de ello, la mujer emblema de Harper’s Bazaar y Revlon, no pudo dejar de cumplir el sino de muchas otras celebridades y verse complicada en algunos sucesos que delataron su no poca vida social y sentimental. Pero su estilo se imponía por encima de todo, influencia que la convirtió en acaso la primera top model del mundo.

Fue así que estando en la cima de su carrera, antes de que se viera debilitada por la convulsión de la era de Vietnam y la aparición de la exótica Veruschka, el cine también siguió sus lecciones. Muchas películas sofisticadas de la época tomaron su imagen de mujer hecha realeza en la ciudad, la prueba andante de una cada vez más notoria presencia femenina donde el mundo se mueve.

Entra tantos rostros famosos, fue el de Audrey Hepburn el que más llegó a convertirse en una reinterpretación suya en la pantalla. A tal punto que hasta le deba a ello su estrellato. Pero con sus propias particularidades, Audrey y Dorian compartieron más que un casual parecido físico y de modales. Había un extraño y sereno ángel detrás de ambas. Eso lo entendieron muy bien realizadores como Stanley Donen y Blake Edwards que hicieron conjunciones notables de aquella refinada seducción en dos películas notables como Funny Face y Breakfast in Tiffany’s.

Aquí les dejamos un par de clips con imágenes de esas dos películas en las que ese estilo (hasta podría decirse noble) se luce. Una elegancia que se deja extrañar, no tanto por los destapes de sus descendientes, sino por los disfuerzos de sus supuestas continuadoras.

Funny Face (At Least por Etta James)

Breakfast in Tiffany’s (Moon River en la versión original de la propia Audrey)

“The Hunger” de Tony Scott, placeres de trasnoche

Algunas veces nos vemos enfrentados a la realidad de que muchas cosas no son como las recordábamos, se introducen en la memoria para irse distorsionando con el tiempo. Es como si fueran una fotografía tomada en movimiento veloz, borrosa y hasta oscura. Eso es lo que a todos los que disfrutan de esta cinta les debe haber sucedido si la atraparon en el aire alguna noche como las que se exhiben en ella, un universo underground que la convirtió en una de las favoritas del público darky.

Temo decir que a The Hunger la agarré demasiado chico, en una emisión televisiva a esas horas que tus padres te creen dormido, o por lo menos con los pensamientos sanos. La estatura y la falta de identificaciones válidas, me hubiesen impedido de rastrear el horizonte bizarro y llamativo con el que se revestía aquella melindrosa intriga sobrenatural. Como tantas otras fantasías de la pantalla expuestas a ojos novicios, tal estallido de imágenes preciocistas y cliperas supusieron toda una revelación. Fueron un primer encuentro con los rincones resbaladizos de la estética arty, aunque tales conceptos no los tendría más claros ni en un futuro cercano, lo mejor ahí era llevarse por la intuición del espectador a salvo.

Verla y revisarla ahora significa derrumbar muchas de mis primeras certezas con respecto a las formas y la representación. Puedo señalar uno tras otro tantos detalles (como los que se mencionaron en el momento de su estreno) e ir derrumbando la que fue, por no poco, toda una cinta de culto, un pretexto perfecto para compartir una noche de miedos y golosinas con los amigos.

Este fue el debut del rápidamente popular Tony Scott, y por mucho tiempo permaneció como su película más ambiciosa. Como buen hombre del mundo de la publicidad y el videoclip (al igual que su hermano Ridley), el cineasta se encargó de elaborar atmósferas de impacto visual y sonoro por encima de todo, idea que no es nada despreciable si se ejecuta con convicción. Y debo decir que aplicando esa paleta lograron mantenerme interesado aquella noche de la que no recuerdo ni la aproximada fecha. De lo que me acuerdo muy bien es que la romántica historia de vampiros de elite no fue lo que me llegó a sobrecoger, por ese lado el filme era más visiblemente desinflado. Lo que me sedujo fue su erotismo mórbido, tal vez muy liviano y superficial dirían muchos ahora, pero aquel espectáculo de las sombras y el deseo conseguía hipnotizar en no pocos momentos.

A su modo Scott no dejaba de emular a otros autores con afán de golpe (conseguidos o fallidos) como Stanley Kubrick o Ken Russell. Ahí estaba el emergente mundo de los videos musicales como campo de experimentación y sus no pocos escarceos con el cine. Un momento que invariablemente pertenece a mi imaginario particular es el inicio, aquel show gothic a cargo de una de mis bandas favoritas: Bauhaus, interpretando Bela Lugosi’s Dead.

Afortunadamente para mis afanes descubridores de aquella edad, la película dura poco y no se entregaba a demasiadas divagaciones (al menos eso me pareció en aquel momento). Transcurría en lo que uno se va recuperando de las sensaciones que producen su ritmo extraño y la aparente crónica de unos seres malditos viviendo el día a día, lánguidos, hasta cansinos, pero siempre sedientos, al borde de morir de inanición. Lástima que mi ídolo David Bowie aparecía muy poco, pero ahí se encontraba también una pelirroja que se convirtió en una de mis obsesiones cinematográficas. Tampoco recuerdo muy bien si a Susan Sarandon la había visto antes, pero prefiero seguirme remitiendo a esas primeras impresiones de la película, e idealizarla como esa ansiosa compañera a la que esa noche se la aparecía un hada fría y seductora, con la sonrisa apenas esbozada, en el rostro de Catherine Deneuve. Sólo con ese encuentro me puedo desentender totalmente de mis conjeturas posteriores y decir, desde tal emocionante y remota oscuridad, que aquella escena de amor fue una de las experiencias más intensas que debo haber tenido como espectador, con el permiso de Delibes e Ebert.

TV Perú, el primer ministro y “El tercer hombre”

jorge-del-castillo-y-mario-huaman-en-rppEl canal del Estado, con mayor o menor calidad en sucesivas etapas, ha tenido el afán -y tiene el deber- de diferenciarse de los vicios de la televisión privada. En esta década, desde el gobierno anterior, llegó a lucir diversos contenidos culturales, aunque en los últimos tiempos este logro ha sido diezmado. Sin embargo, en Cinencuentro vimos con buenos ojos que TV Perú se propusiera emitir, con el nombre de “Cine Mundial”, un conjunto de sobresalientes y significativas películas que hemos comentado en su totalidad desde que el 19 de abril se pasó Ladrones de bicicletas. Pero ya es reiterado el maltrato al público y a las obras con subtítulos defectuosos, el cambio de un filme por otro -caso El hombre que sabía demasiado- y, en el colmo de la falta de respeto, el forzado “intermezzo” de una hora a El tercer hombre, que, nos consta, había generado expectativa entre los que ya la conocen y los que aún no.

Lo peor es que la interrupción no la provocó una emergencia nacional ni una noticia de último minuto. Ni siquiera era una transmisión en vivo de una actividad oficial del Estado, de esas que suelen irrumpir groseramente en la señal del canal en cualquier momento del día. Se trataba del video del (pseudo)debate realizado en la mañana, en RPP, entre el primer ministro Jorge Del Castillo y el secretario general de la CGTP, Mario Huamán, que perfectamente se pudo emitir luego de finalizada la película. Para algunos tal vez parezca un hecho menor, pero como representante del Estado (no del gobierno de turno), el canal 7 está llamado a, por lo menos, cumplir los horarios de esa pequeñísima “franja cultural” que se resiste a morir, pese a la reciente eliminación de varios programas por supuestas razones presupuestales. Lo menos que podría esperarse ahora es que el sábado 12 El tercer hombre se exhiba sin interrupciones como debe ser, y que el canal del Estado deje de ser “APRA TV”.

También comentan sobre la lamentable situación de Canal 7:

Brian De Palma y sus fantasmas del showbiz

En 1974 Brian De Palma realizó una de sus mejores y más frescas películas. Hasta cierto punto, Phantom of the Paradise se convirtió en el punto culminante de una carrera de amplia proyección como lo estaban siendo, a la vista de Hollywood, otros talentos surgidos de los predios menores, cine de serie B e independiente en general.

A su manera, esta película reúne en un solo bocado (o concierto) toda la chirriante y barroca extravagancia del cineasta. Para este baile de máscaras y aniquilamientos no hay otro motivo y ambiente que el mundo del espectáculo. El paraíso del título es el palacio de moda, el que se abre de par en par y deleita a la generación del proto metal y el glam rock.

De Palma deja salir su característico y gusto por el choque y el efectismo pero en el mejor sentido. Phantom of the Paradise es un espectáculo notable y paseo por la feria o el carnaval lleno de trucos y juegos teatrales rodeados de humaredas. Un cóctel que presenta la furiosa escena underground y sus entretelones, salpicados del transformismo grotesco, bizarro y no poco sensual. Incluso busca referencias más atrás, para dar forma a su protagonista de antología (el poco notorio William Finley): Dorian Gray, Fausto y el enmascarado de Gaston Leroux. En suma, una ópera rock fastuosa y delirante en la era del desenfreno que siguió tras los cánticos bien intencionados de la era hippie.

“El tercer hombre”, intriga en Viena con Joseph Cotten y Orson Welles, en TV Perú

El tercer hombreMañana sábado, a las 10 p.m, hay una cita impostergable con la señal de TV Perú (ojalá que no haya sorpresas como en la emisión de El hombre que sabía demasiado). El tercer hombre es una película extraordinaria, un título fundamental dentro del cine de espionaje que se masificaría especialmente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Muy cierto es que varias películas célebres habían tratado el tema desde diversos estilos, especialmente el melodrama (The Mortal Storm o Casablanca). Pero con todo lo realizado anteriormente, incluso por Alfred Hitchcock, The Third Man, estrenada en 1949, es una película tan ambiciosa y singular que logra encontrar su propia voz en esta tendencia y a su vez se convertiría en otra referencia ineludible en el cine posterior.

Nuevamente las pretensiones y los fastos de productores como David O. Selznick y Alexander Korda brindaron las posibilidades a que este experimento narrativo fuera concebido por el vuelo creativo de sus participantes. Ahí se encuentran el director Carol Reed y sus protagonistas Joseph Cotten, la italiana Alida Valli, el británico Trevor Howard y Orson Welles, éste último aparentemente sólo en su faceta de actor, pero cuyo universo ampuloso y contaminante es tal vez la referencia mayor a la que se puede acudir cuando se ve esta película.

Estamos en la Viena de postguerra. En esa ciudad dividida por naciones e intereses se desarrolla un complot, en el que se involucrará el escritor norteamericano Holly Martins cuando intente seguir el rastro de un antiguo amigo. En medio de ello se sucederán paseos y correrías por los ambientes más decadentes, rodeado de la pequeña burocracia instaurada y los personajes más ambiguos y siniestros. Espacio para el intercambio cultural convertido en el de la paranoia. Sólo la presencia de la atractiva Anna es un aliciente para continuar por esta serie de cuerdas tensadas y entrelazadas como una telaraña. No es para menos, teniendo al especialista Graham Greene detrás del plot.

A destacar también el exacerbado expresionismo que se luce en todo momento (sobre todo en la persecución final), así como también la música en cítara a cargo del austriaco Anton Karas, precisa para sugerir este retrato de una Europa en conflicto, en el mismo borde de la cortina de hierro, donde no se distinguen nacionalidades o propios y reconocidos exotismos.

A continuación vean el tráiler de la época:

Extra: Escucha al maestro Anton Karas, ejecutar la característica música de este clásico.

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