Melinda and Melinda

Melinda and Melinda

Con Melinda and Melinda, Woody Allen parece seguir reencontrando el rumbo que parecía perdido con el cambio de siglo, no es que haya regresado al nivel que lo colocó en el canon, pero es un buen punto de reencuentro. Aquí nuevamente nos presenta la idea de la vida idealizada a la medida de nuestros deseos, en este caso una historia que es moldeada por dos escritores uno dramáticamente y el otro de manera cómica. A partir de ahi Allen se las ingenia para relatarnos una divertida visión sobre personajes y ambientes que ya nos ha presentado una y otra vez, pero que aquí vuelven a recuperar su efectividad. La biforonte protagonista (Radha Mitchell), sus amigos y sus peripecias sentimentales, resultan indistinguibles en esos dos aparentes tonos al igual que la película que nos dice a fin de cuentas que la tragedia y la comedia de la vida siempre van juntas de la mano, como lo colocara Chaplin en uno de sus carteles: “Esta es la historia de una sonrisa y una lagrima”.

Más decididamente conceptual, Allen nos lo coloca con la autoconciencia de esos dos creadores que la van dando forma a la historia de manera propia cada uno, tal vez este sea el lado que le resta algo a la película, esas reflexiones del demiurgo ya no resultan tan originales como antes. No estamos ante Annie Hall, la referencia más cercana a Melinda, aquí no estamos ante la casi confesional presencia del propio Allen en la mediana edad, en su reemplazo encontramos a un Will Ferrell que aunque divertido se mueve aquí en terreno extraño para él, ni que decir de la protagonista que dista de las neuróticas de antes. Con todo ello Allen logra salir bien librado sus diálogos se integran bien a la acción (rasgo que se extrañaba en algunas últimas en especial en Curse of the Jade Scorpion), sus situaciones tienen por fin cierto aire de contemporaneidad, algo que no conseguía con sus nuevos repartos. En fin el buen Woody logra entretenernos aunque su genio se haga extrañar aun, y es que para alguien con un estilo definido a veces es conveniente replantearse las cosas, como parece que hace en su próxima película Match Point, esperemos que el neoyorquino todavía tenga algo mas que decirnos, todos sus admiradores lo esperamos.

Jorge Esponda