Un tranvía llamado deseo (1951)

A Streetcar Named Desire

A Streetcar Named Desire

Elia Kazan ha pasado a la historia del cine norteamericano como una de sus figuras más celebres y a la vez controvertidas, como innovador en las escuelas y la tradición misma del teatro a su notable obra cinematográfica de carácter social mayormente. Fue en si uno de los gestores de esa visión inconforme y desencantada que tiño a la América de la posguerra y que se presento en los rostros de jóvenes rebeldes como Marlon Brando, James Dean o Montgomery Clift.

A Streetcar Named Desire es acaso su mayor éxito y un impecable film en el que se apodera del universo crudo de Tennessee Williams (figurando éste también como guionista), nos muestra un drama siniestro y cargado al que su talento dota de una personalidad muy particular. La turbada Blanche (Vivien Leigh) llega de su decadente tierra de ancestral aristocracia para toparse con la crudeza de la urbe, de los barrios bajos de New Orleans donde es acogida por su hermana Stella y su esposo el rudo y descarado Stanley (Marlon Brando en la expansión de su estrellato). A partir de esto se desenvuelve el rico material de Williams lleno de violencia física y psicológica el cual Kazan retrabaja en una narración notable. La tensión crece a cada minuto entre Blanche y Stanley, las insalvables diferencias son la carne de la que se alimenta el rencor y el odio si apenas disimulado, acaso los resentimientos entre una clase de tradición y pretensiones casi extintas y la clase mas rebajada a humillaciones y desaires como la que puede representar el descendiente de inmigrantes. La película hace todo un tratado social a través de estos extraordinarios personajes moldeados por una mano convulsa pero maestra.

Kazan hace de en esta película el prototipo de toda su obra desde todo el tratado de los actores del método, con Brando como primer exponente, muy ajenos a los glamorosos galanes de años antes. Todo aquí tiene esa apariencia de lo desgastado, de lo ruinoso, de lo mísero si se quiere todo ello le aporta una no poca cuota de sordidez al asunto para su tiempo. Verdadero tratado sobre la contracara de la bonanza americana, A Streetcar Named Desire permanece como una de las cintas más emblemáticas de los años cincuenta y una de las joyas mas perdurables de la obra de Kazan.

Jorge Esponda

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11 comentarios

  1. william
    25 de febrero de 2006 at 21:29 — Responder

    esta es la mejor pelicula de la historia, Blanche es la mejor actuación de toda la historia.

  2. Jonatan
    11 de abril de 2006 at 13:29 — Responder

    Quisiera verla, he investsigado y actor, actriz, actor de reparto y actriz de reparto fueron nominados al Oscar por este filme, todos se lo llevaron menos Marlon Brando pero obvio que actuó excelente.

  3. […] Esta audición, que fue descubierta recientemente, será incluída en una nueva edición de Un tranvía llamado deseo (A Streetcar Named Desire, 1951), restaurada por Warner Home Video. El DVD saldrá a la venta el 8 de mayo próximo. […]

  4. Claudia
    4 de septiembre de 2006 at 17:27 — Responder

    “Un tranvía llamado deseo”, es una obra magistral desde la primera escena.

    Resaltan la excelente actuación de Marlon Brando, quien refleja con brillantez la brutalidad y sensualidad de Stanley Polanski; y la quien será mi actriz favorita, Vivian Leigh en el papel de Blanche.

    Nadie como Vivian Leigh para interpretar a una mujer que huye de sus frustraciones, temores, alguien que huye de su propia realidad, protegiéndose de ella a través de la imaginación que quiere obstinadamente convertir en realidad.

    Una cinta inolvidable e imprescindible.

  5. […] Se puede reconocer sin mucha dificultad a actores de la talla de Sean Connery, Ann Bancroft, Kathy Bates, Ernest Borgnine, Ellen Burnstyn, Michael Cane, Cher, Robert DeNiro entre otros, asímismo películas como West Side Story, Los intocables, El padrino, Tender Mercies, Atrapado sin salida y Un tranvía llamado deseo. La premiada más antigua que puedo distinguir es Jennifer Jones por The Song of Bernadette del año 1943 y el más reciente, en aquella época, es Cuba Gooding Jr. por Jerry Maguire (1996). […]

  6. Martin
    27 de febrero de 2007 at 22:53 — Responder

    La mejor actuación de Brando debe ser obligadamente la mejor de la historia, el tipo esta sencillamente inalcanzable, como jamás se volverá a ver a un actor,
    muy recomendable película.

  7. mariela
    25 de marzo de 2007 at 17:26 — Responder

    es una película encantadora, de bastante reflexión, donde existe un manejo de mente fantasioso con la realidad, acompañado de la neurósis a la que podemos rebasar sin no se enfrentan las cosas.

  8. Carmen
    26 de marzo de 2007 at 11:33 — Responder

    Es una película que me gusto mucho. Los actores supieron dar bien enfasis al papel que estaban desarrollando. Recordaremos que la obra fue escrita en 1947 a modo de guión teatral; Elia Kazan fue el primero en llevarla al cine en 1951 dirigiendo a actores como Vivien Leigh y Marlon Brando.
    La pluma de Tennesse Williams nos muestra una mujer débil como Blanche que solo necesita amabilidad y encontrarse con un hombre como su cuñado, que usa la violencia y el sexo para expresar sus sentimientos logrará un enfrentamiento verbal entre ambos.
    No sabremos en realidad ¿Quién es Blanche du Bois?¿Qué papel juega? Podremos optar por una mujer demasiado vanidosa, arrogante, de diferente status social o por una mujer envidiosa, con un pasado tormentoso que busca superarse a costa de los demás.
    Stanley Kowalski es un papel temerario, tempestuoso y fácil de entender; un hombre que ama pero se siente invadido en su propia casa donde solo cabe destacar: ¡Yo soy el Jefe, aquí!
    Y la dulce Stella, sumisa, soñadora que solo sigue a su marido hasta el fin de sus días.
    Toca temas como la homosexualidad, el anhelo de sentirse amado, el alcoholismo, la locura, la violencia y una extraña violación; frases de mujer de sociedad, de hombre bruto y estilos cortantes similares a gente de poco hablar.
    La perfecta armonía de un triángulo desigual en una excelente obra escrita por un poeta y dramaturgo norteamericano de principios de siglo y en un ambiente al sur de los EEUU con el cual ha ganado el famoso premio Pulitzer.

  9. […] que al poco tiempo Elia Kazan lo llamó para formar parte del reparto de su versión al cine de Un tranvía llamado deseo. En esa cinta Malden interpretaba al dubitativo Mitch, ese personaje que se convertía en víctima […]

  10. […] los grandes clásicos del cineasta. Ahí se cuentan las extraordinarias Pánico en las calles; Un tranvía llamado deseo; Nido de ratas (On the Waterfront); Al este del paraíso; Río salvaje; Espelendor en la hierba; y […]

  11. 11 de marzo de 2012 at 13:41 — Responder

    Focus On American Intellectual Film-Classics. Elia Kazan/Tennessee Williams’ “A Streetcar Named Desire” (1951) As An Unintended American Dystopia – From Streetcar As A Metaphor of Blanche’s Sublime Desire to Streetcar-Stanley

    Forerunners of Innocent Thugs In Politics, Business, Finance, War-making, Media and Religious Preaching In US of 21st Century
    “A Streetcar Named Desire” by Elia Kazan/Tennessee Williams (1951) is a courageously truthful representation of human emotions and psychology of (sexual) love, as well as the reality of psychological rivalry and fight for getting more prestigious public image than the opponent has. But the film is much more than this. It is a merciless depiction of deeply rooted American archetypes of the “innocent lout”, the “machoistic sentimentality”, and the “misperception of dissimilarity as animosity” (leading to a belligerent posture towards the inclusive democratic concept of human community). These three cultural archetypes (personified by the main character Stanley Kowalski) are reservoirs of antagonistic energy inside a democratic society that targets humanistic education (liberal arts), serious culture and the educated people in general.
    Stanley, an immigrant and a worker, is overfilled by social inferiority complex and unconsciously tries to justify his lack of education and hate for politeness and psychological refinement with the pride of belonging to the demos of the democracy. He feels that he represents the real democratic future and scapegoats Blanche, his wife’s sister and a school-teacher, as a woman with a morally ambiguous personal reputation. By doing this he pampers his self-esteem and his image in the eyes of those around as more American than Americans with cultural interests (“liberal elite”).
    Tennessee Williams and Elia Kazan were able to point out the most disturbing American psycho-cultural trends – contempt for cultural education, intolerance for otherness and dissimilarity, disgust for pluralism of opinions and life styles, and proclivity to treat disagreements with targeting the other side as enemy.
    Only recently, in 21st century, we can understand how tragically prophetic “A Streetcar… Desire” is for our country – today Stanley’s Kowalskies are ruling US as conservative politicians, right wing talk show hosts (paid by the inexhaustible corporate profits) and Wall Street schemers. All these people went out of Marlon Brando’s Streetcar-Stanley. We need to return to this amazing film to understand better what’s happening with our country and what exactly psychological powers try to intervene in our future.
    Victor Enyutin

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