In Good Company

Nos llamó la atención esta película ya que conocemos el trabajo previo del director Paul Weitz, quien junto con su hermano Chris lograron una peculiar aproximación a la comedia romántica en About a Boy –más que por su debut en la olvidable American Pie.

In Good Company es su primer trabajo en solitario, donde mantiene su estilo mezclando el humor directo de los chistes visuales con todo lo tragicómico que uno puede encontrar en su propio mundo.

El mundo de esta historia es el de las grandes corporaciones, estas se fusionan, se engullen entre si, compiten, se interrelacionan, dando una sacudida a las vidas de sus trabajadores. Por un lado tenemos a Dan Foreman (Dennis Quaid), un veterano ejecutivo de ventas, respetado jefe y dedicado padre de familia. En la otra esquina está Carter Duryea (Topher Grace, a quien seguramente han visto en la televisión), quien a sus 26 años ya tiene una primera oportunidad para dirigir su propio equipo de ventas, pero no cualquier equipo… Es así que Dan es forzado a bajar un escalón en el organigrama y cederle el sillón al recién llegado Carter. En el medio de este singular conflicto está la hija de Dan, Alex (la bellísima Scarlett Johannson), quien a los 18 años no solo tiene preocupado a su padre que tiene que adaptarse a su niña ya hecha una mujer, sino a Carter que como se esperaría de cualquier mortal, cae rendido por ella.

La clave de In Good Company esta en el buen casting. Funciona la relación en la familia del correcto Dan, sus hijas y su esposa; funciona Carter como el joven despechado que no puede retener a su pareja y su circunstancial relación con Alex; y funcionan los pequeños detalles en la oficina de Dan, con sus compañeros de trabajo y el temor por perder sus empleos. Si bien Scarlett Johannson se roba toda escena en que aparece con tan solo una sonrisa, la pareja Quaid-Grace logra involucrar al espectador en sus idas y vueltas, sus encontrones y sus alianzas, similar a un lazo padre e hijo.

Más alla de cierto rollo anti-corporativo que se filtra en algún momento del film, éste no pierde el interés, el director sabe resolver las situaciones de manera inteligente y para nada complacientes. La música también aporta lo suyo, vale la pena revisar el soundtrack que incluye algunas bandas que les podrían interesar.

Laslo Rojas