Amadeus (1984)

Dir. Milos Forman | 160 min. | EE.UU.
Intérpretes:
F. Murray Abraham (Antonio Salieri)
Tom Hulce (Wolfgang Amadeus Mozart)
Elizabeth Berridge (Constanze Mozart)
Simon Callow (Emanuel Schikaneder/Papageno)

La historia cuenta como Antonio Salieri pasa de la admiración por Wolfgang Amadeus Mozart, al desencanto, la reprobación moral, y por último al odio. Entonces urde un plan para destruir al genio a través de un intrincado ardid, sólo para comprobar cuan inútiles son los esfuerzos de un solo hombre para contravenir la marcha de la Historia.


Amadeus

Sinopsis
Como muchas otras películas notables, ésta también es un flashback: el inicio nos sitúa en los últimos momentos de lucidez del envejecido compositor Antonio Salieri (F. Murray Abraham), en la invernal Viena de principios del siglo XIX.

Acosado por la decadencia, la pobreza y el remordimiento, pero sobre todo por la pérdida de su preeminencia como autoridad musical, Salieri pierde la cordura, se acusa de la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart (Tom Hulce), e intenta suicidarse, sólo para terminar internado en un manicomio, tétrico como todos los de su época. Allí recibe la visita de un sacerdote, quien le sugiere confesarse como remedio a su alma atormentada.

A partir de este pretexto argumental se desarrolla la historia, por boca de Salieri, de la tortuosa relación entre éste y Mozart, narrado a lo largo de una larga tarde que se hace noche y termina, al mismo tiempo que el film, en la mañana siguiente: cómo, a partir de su admiración de adolescente por el genio precoz, el italiano pasa al desencanto, la reprobación moral, y por último el odio. Irónicamente, su antipatía por Mozart crece a medida que lo va conociendo en mayor profundidad.

Agobiado por la inquina, Salieri es incapaz de comprender la mezcla de talento prodigioso, temperamento infantil y virtual amoralidad de Mozart. Él, que basa sus logros en la disciplina y el sacrificio, ve impotente cómo aquel “pequeño” hombre crea con soltura obras de una belleza a la que su propia música jamás podrá aspirar, casi sin otro esfuerzo que el de transcribir, en partituras sin tachaduras, la música ”ya culminada en su mente”.

Amadeus

Mozart, casi por juego y sin mayor deliberación, lo ridiculiza en público, seduce a la mujer de la que Salieri está secretamente enamorado, y en su orgullo de saberse superior apenas concede al trabajo del italiano un reconocimiento ambiguo. En respuesta, Salieri (compositor de la Corte, nada menos) ejerce veladamente su influencia hasta reducir a Mozart a una posición de marginal, componiendo sin descanso obras que le reditúan apenas lo preciso para sobrevivir. Lo difama ante sus colegas, lo indispone con el monarca del país, sigue todos sus movimientos mediante una sirvienta espía y, como golpe de gracia, se vale de terceros para encargarle una obra secreta en un plazo imposible. El propósito de esta última treta es intrincado, pero brillante: al tiempo que abruma al genio hasta literalmente matarlo de agotamiento, Salieri piensa atribuirse la autoría de la obra, y usar ésta –se trata de una misa de difuntos, el famoso Réquiem– durante el velatorio del enemigo. Intentaría así obtener un triple objetivo: eliminar al rival invencible, renovar su ya declinante reputación, y sobre todo burlarse de Dios (a quien ultimadamente culpa de todo), sólo para comprobar, en las últimas escenas del film, cuán inútiles son los esfuerzos de un solo hombre para contravenir la marcha de la Historia.

Análisis
Milos Forman (Checoslovaquia, 1932) escogió Praga, la capital de su país, para rodar la película. Famosa por su belleza, la ciudad se muestra generosamente en sus calles, edificios y habitaciones, que parecen suspendidas en el siglo XVIII. Como bien dijera Forman, ningún otro lugar del mundo puede ofrecer lo mismo, y la fotografía hace justicia a la arquitectura.

AmadeusEl trabajo actoral de los protagonistas principales es en general solvente, salvo el de F. Murray Abraham, que es sencillamente excepcional. Pocas veces puede apreciarse en el cine una fusión tan perfecta de personaje e intérprete. Abraham, relativamente desconocido hasta entonces, nos hace casi imposible pensar el personaje sin su fisonomía, lo cual es uno de los sellos típicos de un gran desempeño.

El director no quería estrellas establecidas para el film. Consciente de que, (por ejemplo) un Salieri interpretado por Dustin Hoffmann sería por siempre un Salieri-Hoffmann, escogió actores capaces que no devoraran a sus personajes con su inevitable aura. El tiempo, que ha convertido a Amadeus en un clásico, le ha dado la razón: es la película en sí, como obra integral, la que resalta en nuestras mentes, y no la figura de uno o dos actores.

El contrapunto Salieri-Mozart no puede ser más claro. Siempre de oscuro, el italiano es el único personaje principal que no usa peluca ni arreglo recargado, y la fabulosa dicción de Abraham brinda a sus líneas una gravedad permanente. Por el contrario, el personaje de Amadeus, siempre con ropajes alegres y algo excéntricos, con sus movimientos vivaces, su risa esquizofrénica y su incapacidad para controlar sus impulsos, nos da la impresión de un niño encerrado en el cuerpo de un adulto.

Amadeus

Otro de los ejes de la película es la relación de Mozart con su padre, que sirve a Forman como palanca para destacar la inmadurez sempiterna de Amadeus y su desorientación vital al morir Leopold.

Escena Favorita
El momento en que Salieri revisa las partituras manuscritas de Amadeus, sólo para comprender, con angustia, la magnitud del genio de aquél. Mientras recrea en su mente los delicados compases mozartianos, deja caer los folios, abrumado por la “absoluta belleza” de la música.

Martín Vargas Estrada

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28 comentarios

  1. moncho
    27 de noviembre de 2007 at 21:55 — Responder

    hola muy buenas, ya he comentado aqui antes, me gustaria saber si alguien sabe cual es el tema que suena justo antes de que a salieri se le caigan las partituras al suelo.
    es el ultimo que suena de todos los que ve salieri en las paartituras, es que tengo todos pero ese no lo encuentro, supongo que sera una misa o algo asi. saludos, y si, ya se que es una pregunta dificil.

  2. juan
    30 de noviembre de 2007 at 19:24 — Responder

    alguien me puede decir si van a dar la pelicula por la TV?
    por que lo necesito ver para un trabajo para el colegio y no la encuentro en ningun lugar

  3. […] también otros de justicia como cuando ganó Lo que el viento se llevó (1939), El Padrino (1972) o Amadeus (1984). Vale para la memoria y la polémica, por […]

  4. David
    23 de febrero de 2008 at 19:59 — Responder

    “Amadeus” es una obra maestra y se ubica entre mis películas favoritas. La historia es narrada desde la perspectiva de Salieri, a través de sus recuerdos. Él nos describe a un Mozart un tanto rídiculo. Su risa desfachatada, su vida disipada y sus amores furtivos. Tal vez exagera en algunos aspectos, pues la envidia suele cegarnos y modificar la realidad para dejar mal a aquellos a los cuales ambicionamos y describirse a sí mismo como dechado de virtudes. La historia es original y la música, proveniente del gran Mozart, es magistral.

  5. […] entre dos talentos, dos egos manifestados de manera distinta y que no por poco se asemejan al Amadeus de Milos […]

  6. anggie!!
    23 de marzo de 2008 at 17:07 — Responder

    hola “!! io tb vi la pelikula en mi klac d musik! es taaaan inkreibleeee me interesaaaa mucho volvr a vrla!! nu se d dond dskrgarla aiudenme!!!

  7. JULIAN EDUARDO PAEZ HILL
    20 de septiembre de 2008 at 10:44 — Responder

    TODO LO QUE SALE EN LA PELICULA ES FALSO EN LA VIDA REAL WOLFGANG MOZART Y SALIERI NO SE CONOCIERON NUNCA…….

  8. fr-melo
    15 de mayo de 2010 at 19:30 — Responder

    “Amadeus” nos muestra en sus escenas parte de la vida de WOLFGANG AMADEUS MOZART. Aunque la historia de la cinta termina siendo la del compositor de la corte y su enorme envidia por este compositor de Salzburgo. Salieri, el compositor de la corte, cuenta su vida atada al de Mozard, regresando por sus pensamientos, sintiendo la música, al público y sus aplausos que lo hacen sentir que está en ese momento. Salieri, no solo siente envidia por Mozart, sino sus sentimientos son mezclados con la enorme admiración que su pasión por la música le produce; siente una enorme impotencia al no poder hacer nada frente al don que dios le ha dado a Mozart y no a él; siente que todo su sacrificio incluso su castidad al final no sirve de nada, ya que aunque sabiendo mucho sobre la música, además, de gozar de un gran renombre en esta época, sabía que no iba a quedar en la memoria del mundo por la eternidad, como parecía que si lo iba hacer Mozart.
    Salieri se sentía inferior, ejemplo de ello es cuando tiene en sus manos unas partituras originales que le entregó la propia esposa de Mozart, en donde observa atónito que este escribía sin hacer ni una modificación, sin borrar nada y que todo afloraba con continuidad.
    Salieri no podía creer como una persona con una vida llena de mujeres, alcohol y de excesos, en medio de una excentricidad desbordante, podía ser el autor de magnificas obras de ópera. Como ejemplo, es aquella escena cuando Salieri en busca de Mozart con un preconcepto diferente de él, dirige su mirada entre un sinnúmero de personas, a los profesionales, autoridades, sin saber que el que buscaba era aquel hombre que corría por las instalaciones detrás de una chica.
    En síntesis, el tema de la historia es la enorme pasión de Salieri por la música, y es por eso que a pesar de su envidia, no quiere privar al mundo de las composiciones magistrales de Mozart, no quiere hundirlo, solo lamenta. Parece que enloquece. Se da cuenta de que todo lo que sabe de música es por la experiencia y lo aprendido, pero también sabe que le falta aquello que posee Mozart, el don.
    En la historia lo más sobresaliente son las hermosas óperas que hacía y dirigía Mozart; lograba concentrar a una gran multitud de espectadores que se rendían a sus pies al escuchar y ver obras nunca antes creadas. Todo esto ante la mirada llena de envidia de Salieri y de los demás músicos de la corte.

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