The Ballad of Jack and Rose
Dir: Rebecca Miller | 111 min. | EE.UU.

Intérpretes:
Camilla Belle (Rose Slavin)
Daniel Day-Lewis (Jack Slavin)
Catherine Keener (Kathleen)
Ryan McDonald (Rodney)
Paul Dano (Thaddius)
Jason Lee (Gray)
Jena Malone (Red Berry)
Beau Bridges (Marty Rance)

Estreno en Perú: 19 de enero de 2006


En una pequeña isla del noreste estadounidense que parece el último refugio de algún ser fugitivo se desarrolla esta casi pastoril cinta. Jack y Rose son padre e hija, seres desarraigados del mundo y la próspera modernidad arribista de la Norteamérica ochentera que comienza a rodearlos. Adaptarse o morir, de eso nos habla la directora Miller quien recoge mucho de la filosofía y la estética de su padre el dramaturgo Arthur Miller.


jackandrose15_440

De Rebecca Miller habíamos visto Personal Velocity: Three Portraits y en esta como en su más reciente cinta nos presenta un cine de personajes que recorren la tradición de esa Norteamérica vista de costado o de espaldas. Seres con sus propios dilemas y ambiciones que con mayor o menor fortuna han sido desarrollados por la directora. En The Ballad of Jack and Rose sigue en esa línea nuevamente con una mujer y su desarrollo vital como protagonista.

Como dice el titulo original la película se plantea como una balada contemplativa, serena y triste casi siempre. La bella y rebelde Rose ha crecido lejos del mundo acompañada por su padre Jack, un escocés (Daniel Day-Lewis impecable en el papel) atraído por las tierras americanas con su olor a libertad y utopía de otros años. Desengañado y derrotado decidirá morir en su ley flanqueado por los aires de la burguesía suburbana y el olor de casas prefabricadas.

Así conoceremos todos y cada uno de los avatares de Rose. Su padre sabe que lucha en retirada en esta batalla desigual así que tendrá que negociar para que su hija sobreviva y tenga una oportunidad en la nueva era que le espera. Trae a la casa a un simulacro de familia con apariencia y costumbres de sus dorados años hippies. Pero no será mas que una decepción, ellos apenas si conocen la solidaridad y el impulso ético de esas épocas.

Miller nos presenta con más acierto que en su film anterior sus conceptos del cine de personajes que sin llegar muy lejos nos transmite esa melancolía pero a la vez esa incertidumbre por lo que vendrá. Hay momentos realmente interesantes cuando la magia pastoril se vuelve poesía audiovisual como la secuencia del desfloramiento de Rose, momento de cataclísmico cambio, y en general todo el ambiente que se alimenta de las melodías sinceras de C.C. Revival o Bob Dylan, ecos de un tiempo ya ido.

Narración e historia sumamente contemplativa que probablemente resultará para muchos excesivamente morosa, pero que le basta a la directora para encontrar una voz a la cual podemos conceder atención.

Jorge Esponda