Michael Winterbottom en el Festival de Mar del Plata

Festival de Mar del PlataLo primero que me cuestiono al llegar a la ciudad de Mar del Plata, a mitad del Festival de Cine realizado cada año, es si hice bien en llegar recién a estas alturas y no desde el comienzo, como venía haciendo desde hace un par de años. Todas las evidencias me muestran que mi decisión fue correcta. Como signo de la crisis de identidad del evento, el mismo puede dividírselo en dos: Uno diagramado por las cabezas gubernamentales que dirigen las políticas culturales del país, y el otro, el más interesante a mi gusto personal, realizado gracias al esfuerzo, amor y empeño entregado por programadores y gente realmente amante del séptimo arte.

Por suerte el primero, el Festival orientado a un público televisivo y patrocinado por el principal multimedios del país, ya terminó: se entregaron premios bochornosos (como el recibido por Luis Puenzo, cineasta de pobre trayectoria, que cuenta sólo como dato destacable el haber recibido un Oscar, como si eso significase algo a nivel artístico), premios apresurados (como el recibido por el actor Ricardo Darín) o visitas que podrían haber sido interesantes, como las de Tim Robbins, Susan Sarandon o Juliette Binoche, si no se las hubiese orientado simplemente para saciar las ansias de intimidades de estrellas de un público ajeno al cine.

El Festival de Mar del Plata vuelve a tener varias de las características que ya son una marca existencial: caos organizativo, reprogramaciones de último momento, filmes suspendidos sin demasiadas explicaciones, etc. Pero además están esas cosas hermosas que tiene, como la calidez de la gente que le pone el hombro a las adversidades, el aire de amor al cine que se siente al respirar, el mar que nos contempla desde la cercanía, las hermosas mujeres. Y las películas, por supuesto.

Clase Magistral Michael WinterbottonLlegué tarde este miércoles, pero salgo satisfecho. Estuve en la clase magistral dictada por el prolífico cineasta inglés Michael Winterbottom, realizador de filmes como 24 Hour Party People, In This World, Wonderland o 9 Songs, y que viene de ganar hace unos días en el Festival de Berlin el premio al mejor director por The Road to Guantánamo. Con soltura, buen humor y calidez bien british, Winterbottom se dedicó a contestar preguntas sobre sus películas durante 2 horas, ante un auditorio lleno. La gran pena fue que la gran expectativa de la mayoría era poder ver The Road to Guantánamo, film que no estuvo programado para el festival y nos quedamos con ganas de realizar preguntas específicas sobre dicho film. Lo expuesto por Winterbottom fue tan extenso y variado, que en vez de intentar realizar la imposible tarea de sintetizarlo en pocas líneas, dejaré la promesa de publicar una transcripción completa de la clase magistral.

Luego de Winterbottom, en la misma sala el cineasta Abel Ferrara realizó su clase magistral. Demoras varias en el comienzo de la misma hicieron que me la perdiese, debido a tener que cumplir compromisos previamente asumidos.

Sobre la noche, pude coronar el día Winterbottom viendo su film A Cock and Bull Story, una muy inteligente y divertida comedia, que protagonizada por el siempre brillante Steve Coogan, además se plantea como reflexión sobre el ejercicio de las adaptaciones entre un medio y otro, sus limitaciones, caprichos e infinitas posibilidades. Justamente el film es una adaptación del clásico libro “The Life and Opinions of Tristram Shandy” de Laurence Sterne, obra que tenía la fama de ser inadaptable a la gran pantalla. Para los fans de la serie The X-Files, la película tiene un condimento extra: la aparición de la actriz Gillian Anderson haciendo de sí misma.

Sebastián Santillán

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