En El Comercio, Ricardo Bedoya destaca el estreno caleta de la semana, 11:14 hora de morir, por sobre el super publicitado El código Da Vinci. De la primera dice (recordándonos de paso cuanto le desagradó la ganadora del Oscar): “11:14 es una suerte de anti-Crash. Allí donde la película de Paul Haggis es solemne y pretenciosa, 11:14 es irónica y ligera”. Con Da Vinci se despacha así: “El guión está concebido para espectadores que dormitan y que acaso pesquen algo a la segunda explicación, antes de volver al sopor”, y añade: “la pobre Audrey tiene sangre real pero cabeza de chorlito”. Malvado.

En la revista Somos, Andrés Cotler dice de El código Da Vinci que es “un entretenido e inocuo divertimento con cierto afán provocador, que se va agotando hacia el final”, mientras que Sebastián Pimentel opina que Dos por el dinero es “mil veces mejor que todas esas fábulas rosa al estilo de Cameron Crowe”.

En La República, Federico de Cárdenas se aúna a la retahila de palazos a El código Da Vinci catalogándola de “fallida versión fílmica del bestseller de Dan Brown”. Luego añade: “la supuesta gran revelación debe ser uno de los mejores momentos de humor involuntario del cine de los últimos años. Un desastre”. Ah, De Cárdenas le cambia el apellido a la francesa Audrey Taoutu, primero por “Tatou” y luego por “Tatú”, parece que ahí hubo otro momento de humor involuntario.

En Correo, Gabriel Quispe por el contrario piensa que “Tom Hanks y Audrey Tautou hacen una efectiva dupla”, luego añade “la segunda parte, la más interesante, es la que acontece en la residencia de Sir Leigh Teabing”, para terminar diciendo que El código Da Vinci es “un producto irregular que guarda bastante fidelidad a la obra de Dan Brown”.

Por último en Caretas Augusto Elmore (que sin ser crítico de cine a veces toca el tema) señala en su columna Lugar Común que “Madeinusa es un filme bellamente filmado y un retrato hermoso de un pueblo andino, pleno de colorido, en el que Claudia Llosa se luce en la dirección de actores, todos o casi todos novatos.” Pronto podremos saber si anda acertado el elogio.