Vuelo 93 (2006)

United 93United 93
Dir. Paul Greengrass | 111 min. | EE.UU. – Reino Unido – Francia

Intérpretes:
Christian Clemenson (Thomas E. Burnett, Jr.), Trish Gates (Sandra Bradshaw), Polly Adams (Deborah Welsh), Cheyenne Jackson (Mark Bingham), Opal Alladin (CeeCee Lyles), Gary Commock (LeRoy Homer)

Estreno en Perú: 30 de agosto del 2006

Tras una prudente distancia en el tiempo han llegado por fin a la pantalla grande las una y mil tragedias alrededor del fatídico 11 de setiembre del 2001, fecha que ha quedado desde entonces y para siempre marcada en la historia norteamericana. El británico Paul Greengrass asume este proyecto a través de la historia del United 93, el único vuelo de aquellos que fueron secuestrados para la inmolación el cual nunca llegó a su objetivo. Y vaya que lo hace con una energía y potencia subyugante a través de una estética casi de reportaje en vivo y en directo que no solo esta concebida bajo un timing notable sino que expresa muy bien el malestar absoluto sobre la radical decisión de sus ejecutores, la inoperancia de un aparato supuestamente protector y de la impotencia y desesperación absoluta ante ésta por parte de un grupo de personas, quienes tendrán que asumir por su cuenta el reto por la supervivencia.

United 93

Paul Greengrass es un director que ha encontrado su camino por la vía de la acción a raudales, la exposición frenética con la cámara al hombro y una edición precisa como si se tratase de un reportero in situ. Tal era la concepción de Bloody Sunday y The Bourne Supremacy, dos logradas cintas en las que asumía la labor de narrador de tensiones eléctricas. Mucho de ello calza ahora a la perfección en su visión sobre el ataque terrorista más grande a los Estados Unidos. Lo que contemplamos desde un inicio es la crónica ficcionada sobre aquel suceso que se desenvuelve ágil y precisa. Greengrass nos somete a su ritmo que nos inmiscuye desde los preparativos de los atacantes hasta la rutina de todos los días de los operadores de trafico aéreo, sus directores, de la milicia y por supuesto de los inadvertidos compañeros de vuelo esperando solo verse las caras sin obligación a nada más. Exposición precisa de los anónimos personajes (otro gran acierto de la cinta) de esta angustiante historia por venir.

Lo que le interesa a Greengrass es mostrarnos a partir de entonces (y con todo lujo de detalle) todos los posibles factores responsables de los hechos. Nos presenta todo el aparato y tecnología puesta al servicio de la seguridad y el orden de los ciudadanos de la gran nación para revelar toda la inutilidad de tanta parafernalia. Pasamos ante el impresionante paseo una y otra vez de todo tipo de instalaciones que hacen la envidia de todo el mundo para luego traerla abajo ante el golpe sorpresivo. Los pasajeros a la expectativa matando el rato en un viaje de aparente rutina contrastado con los rostros concentrados y angustiados de los terroristas oteándolos con la conciencia de lo que habrá de suceder, carga nada fácil de llevar. Decisión y entrega contra la que el mejor sistema de defensa no podrá responder, al menos no a tiempo. Así contemplamos poco a poco la extrañeza ante la desaparición uno a uno de los vuelos y la poca importancia que le otorgan a estas señales los que tienen la capacidad de decisión y que no la ejecutan con la vehemencia y necesidad de sus humildes enemigos.

United 93Greengrass maneja con maestría la observación a este mundo totalmente encerrado en sí mismo, despertado de repente por la humareda saliendo del World Trade Center, si es que las señales y la incomunicación de los vuelos no hubiesen sido suficientes. El plan ejecutándose en el United 93, alternándose con la mirada atontada de las fuerzas de seguridad que contemplan sin capacidad de reacción, es subyugante y tan evolvente como más trepidante se vuelve la cinta. Talento innegable del realizador quien hace sentir cada uno de esos angustiantes minutos como instantes de literal suspensión en el aire. Momentos en los que nos vamos introduciendo en las vidas de los pasajeros convertidos en un solo protagonista arrinconado ya a la única opción que les deja el instinto. Voluntad final de jugarse el todo por el todo ante el desamparo absoluto.

Si la tensión no hubiera sido fuerte hasta entonces se eleva todavía más en un clímax desgarrador y memorable que debe ser uno de los momentos más emocionantes y formidables que hayamos visto últimamente. A pesar de sus logros anteriores, lo conseguido por el británico en esta ocasión es toda una proeza. El de por sí cercano tremendismo y manipulación es modulado con mucho criterio y talento lejano a otros posibles intentos como cierto telefilme sobre los mismos hechos que se exhibe también por algún canal de cable últimamente. Se trata de un gran reportaje a su estilo que no trata de evadirse de los codos de la tradición sino que se conecta con convicción a ellos para hacernos vivir una historia poderosa y muy bien narrada. Preciso homenaje a cinco años de aquellos trágicos sucesos que son revisados por el cineasta extranjero, que quizá por ello mismo resulta más lúcido observador que algún otro colega norteamericano. Punto a favor de su empeño por este incómodo proyecto que nos deja con la sensación en el espíritu de haber presenciado un certero cuadro humano de lucha y desesperación más allá de nacionalidades o políticas.

Jorge Esponda

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