Babel (2006)

BabelDir. Alejandro González Iñárritu | 142 min. | EE.UU. – México

Intérpretes: Brad Pitt (Richard), Cate Blanchett (Susan), Gael García Bernal (Santiago), Elle Fanning (Debbie), Kôji Yakusho (Yasujiro), Rinko Kikuchi (Chieko), Adriana Barraza (Amelia), Nathan Gamble (Mike), Mohamed Akhzam (Anwar), Said Tarchani (Ahmed), Boubker Ait El Caid (Yussef), Mustapha Rachidi (Abdullah), Peter Wight (Tom), Harriet Walter (Lilly), Trevor Martin (Douglas), Mónica del Carmen (Lucía).

Estreno en Perú: 1 de febrero de 2007

Un todavía joven matrimonio estadounidense se encuentra en viaje de turismo por los áridos parajes de Marruecos, cuando la esposa, Susan, es herida por una bala perdida. Mientras tanto, en San Diego, Estados Unidos, los dos pequeños hijos de la pareja son llevados a México, al otro lado de la frontera por Amelia, su nana de muchos años, para pasar el día y participar en el matrimonio de su hijo. Paralelamente, en Japón, una adolescente sordomuda ansía inútilmente enfrentar el despertar de su sexualidad, ante un padre y una sociedad poco comunicativos. En todos estos casos, los personajes –más o menos conectados– estarán entre la vida y la muerte.

Babel

En Babel, el realizador Alejandro González Iñárritu sigue una estructura muy parecida a su primera notable película Amores perros; es decir, tres relatos fascinantes aunque débilmente enlazados y con un orden de importancia narrativa que va en un sentido decreciente. En Babel, sin embargo, se nota un mayor y más logrado enlazamiento de los dos primeros relatos con respecto al tercero, mientras que el punto de contacto entre el inicio y el fin de la película la hace más “redonda” que su antecesora. Además, se puede decir que el filme que ahora comentamos constituye una versión “globalizada” de su citada película mexicana. No se trata ya de tres relatos urbanos en distintos grupos sociales en un solo país, sino de historias que transcurren en tres países muy distintos entre sí (frontera entre México y Estados Unidos, Marruecos y Japón), cuyo común denominador es la incomunicación personal y cultural (pareja en Marruecos), cultural y social (niños y nana en México) y personal (y hasta cierto punto también social: Japón). Ciertamente, el trasfondo aquí es la globalización bajo el enfoque de “choque de civilizaciones” y con derivaciones ideológicas y hasta políticas de candente actualidad. No obstante, lo que constituye su principal logro –el tremendo arrastre emocional del filme– se ve lastrado por su igualmente mayor defecto: situaciones dramáticas poco verosímiles e incluso inverosímiles sobre los que el director construye, sin embargo, un muy eficaz discurso audiovisual. Examinemos a continuación estos puntos.

Lo primero que destaca es el aspecto de producción. Se ha reunido aquí tres equipos de producción en tres continentes, con el concurso de estrellas (Pitt, García Bernal, Blanchett), actores profesionales y de actores no profesionales. Hasta cierto punto esto se ha correspondido con la introducción de locaciones y situaciones propias de la vida y cultura de estas naciones (pero) dentro de un formato audiovisual de tipo industrial hollywoodense. No obstante, dentro de este formato el realizador González Iñárritu exhibe un estilo personal caracterizado por el recurso al (y, en cierta medida, abuso del) melodrama y un lenguaje audiovisual que sobre estimula emocionalmente al espectador. Quizás su contenido más general sea el de la incomunicación, no sólo entre culturas distintas, sino también al interior de cada cultura; con énfasis en diferencias inter generacionales y presencia de la sexualidad (en particular, en el relato japonés). En este último punto, se advierte que el director ha tratado de “emparejar” las tres historias de tal forma que ha incorporado episodios de descubrimiento y recuperación de la sexualidad no siempre justificados.

BabelVolviendo al tema del lenguaje utilizado por González Iñárritu, los tres relatos se han comprimido en un corto periodo de tiempo, donde se desarrollan y estallan tres dramas personales, dos de ellos con connotaciones políticas. Esta compresión temporal se complementa con el recurso de la cámara en mano que genera una situación casi permanente de inestabilidad, a lo que se suma tomas muy cercanas de los rostros de los protagonistas en situaciones de alto contenido dramático (en particular las escenas entre Richard y Susan durante la espera y curaciones en localidad árabe). Junto a este tipo de secuencias, tenemos otras donde se muestran de manera vertiginosa las características (incomunicación y choque) culturales de estas tres sociedades (fiestas en discoteca juvenil japonesa y en el matrimonio rural en México, llegada y/o partida de ómnibus con turistas en poblado marroquí). Se trata de una especie de gigantescos videoclips destacándose (como en toda la película) el trabajo de edición y musicalización (notable el trabajo de Gustavo Santaolalla); procedimientos que incrementan todavía más la inestabilidad y la acumulación de tensión emocional en torno a los verdaderos abismos culturales que se muestran. Hay también secuencias con tomas más convencionales, pero el peso de los dos primeros grupos hace que estemos emocionalmente sobre estimulados y sometidos a los manejos dramáticos del director y su guionista Guillermo Arriaga.

Desde el punto de vista argumental, las tres historias transcurren intercalándose y, de esa forma, se apoyan unas a otras en este proceso de incremento de tensión emocional. Siguiendo el patrón de sus anteriores filmes, González Iñárritu, mantiene levemente conectadas sus historias, aunque el guión tiende a centrarse en la familia de Richard y Susan. Pero, como resultado del conjunto de estos elementos audiovisuales, Babel arrastra al público a un clímax largo e intenso, al punto de que el desenlace de los tres relatos, aparentemente tranquilizador, nos deja aún con tensiones por desfogar; lo que explicará, en parte, los siguientes párrafos.

BabelLamentablemente los relatos tienen puntos de partida demasiado inverosímiles, aunque luego su desarrollo se maneje con maestría inobjetable. El error de una nana experimentada y de tantos años, el juego (demasiado) mortal de los dos niños pastores árabes y el hecho de que la pareja de estadounidenses deje a sus pequeños hijos en casa luego de su reciente y traumática tragedia familiar, son poco verosímiles –sea cual sea la cultura a la que pertenezcan–; mientras que las tribulaciones de una adolescente sordomuda japonesa podrían resolverse (sobre todo en ese país) con el trato de jóvenes de su misma discapacidad. Relatos construidos sobre bases tan endebles (y, ojo, que no son los únicos) en comparación con los convincentes (y efectivos) recursos audiovisuales a los que echa mano el director, evidencia un ejercicio de manipulación brillante, aunque cuestionable.

Lo lamentable es que esto repercute (negativamente) en las intenciones ideológicas del filme. Es cierto que González Iñárritu muestra las diferencias culturales sin satanizarlas y que cuestiona –aunque mediatizadamente– el trato que se da a los inmigrantes latinos en la frontera; además, introduce circunstancias compensatorias, como las atenciones que se brinda a la pareja yanqui en las proximidades del Sahara. Se ve que el director intenta ofrecer un punto de vista objetivo sobre las confrontaciones culturales y los obstáculos para un diálogo intercultural. Sin embargo, esto se va al tacho cuando la película enfatiza el mensaje de que los norteamericanos viven en un mundo que les resulta crecientemente ajeno, sintiéndose directamente agredidos tan pronto traspasan sus fronteras, e incluso al interior de las mismas, por los mexicanos (tal como lo advierte Huntington en unos de sus últimos libros, titulado significativamente ¿Quiénes somos?). Además, al interior de la pareja protagonista, se sugieren las pugnas entre el sector más abierto y tolerante de la sociedad norteamericana y el más conservador; mostrando a este último sector en riesgo de muerte. Más aún, los pueblos distintos (árabes, latinoamericanos) se presentan como inmaduros e irresponsables, por esos errores inverosímiles que, en realidad, sólo han salido de la cabeza de Arriaga e Iñárritu. Esto conduce a fortalecer las políticas aislacionistas y fomentar (o permitir) la xenofobia y la paranoia contra lo diferente, como tan bien lo ilustran algunos diálogos y pasajes de este filme.

Por otra parte, en un eventual “diálogo de civilizaciones”, los pueblos del sur iríamos en condición de disminuidos; en tanto que la civilización norteamericana es presentada como un punto de llegada en una evolución en cuyos (lejanos) peldaños previos estaríamos los pueblos del sur. Por tanto, se trataría de “integrar” a estas civilizaciones a los patrones culturales homogenizantes de los Estados Unidos y no de “integrarnos” con ellos en un mundo multicultural, donde la diversidad sea un instrumento no solo de tolerancia sino también parte del desarrollo humano. Como se aprecia, este debate es pertinente también para otros países –como Perú– afligidos por problemas de identidad.

BabelReconozco que este enfoque sobre el filme sea discutible y que, quizás, debiéramos limitarnos a reconocer las debilidades del guión sin arriesgar una opinión sobre lo político e ideológico. Sin embargo, podemos comparar Babel con otra película que trata la misma problemática y que ya hemos comentado en nuestro blog: Caché (Escondido) de Michael Haneke. Este filme también muestra las diferencias culturales y la culpa, en lo personal y en lo político, de las sociedades opulentas respecto a sus relaciones con las sociedades del sur. Pero ¡qué tratamiento tan distinto y, sobre todo, honesto! A diferencia de Babel, en Caché el director no sólo plantea el problema, sino que toma partido y va todavía más allá, al evidenciar los mecanismos a los que recurre (el thriller) sin importarle las consecuencias (en el caso de González Iñárritu también se evidencia su manipulación formal –el melodrama–, aunque involuntariamente). Desde un punto de vista ideológico, por tanto, el filme de Haneke resulta más claro, comprometido y realmente polémico.

Sin embargo, todo tiene su solución. Recordemos que hay un importante punto de contacto entre ambos filmes: la ceremonia en la que desnucan y degüellan a las gallinas, en un caso a cargo del árabe Majid (Caché) y, en otro, del mexicano Santiago (Babel). Esto podría ser el nexo iñarrituresco para integrar ambas películas en una sola; así, en lugar de tres historias, habría cuatro y el viejo continente estaría representado en un ambicioso fresco globalizador. De esta forma, y siguiendo con esa afición al sexo (a veces gratuita) de González Iñárritu, el caliente apasionamiento latino por el melodrama se uniría con ese frío y enhiesto gusto austro-francés por el thriller. Sería el primer caso de apareamiento entre dos películas en toda la historia del cine. Su título podría ser “Caché a Babel”. Hasta podría entrar a la selecta lista de las 10 mejores películas de la historia, junto al Ciudadano Kane y similares. Claro que, con ese título, difícilmente ganaría algún Oscar.

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16 comentarios

  1. Mitnick
    1 de febrero de 2007 at 21:03 — Responder

    Ciertamente los puntos de partida son “inverosimiles”, pero las situaciones detonantes al final de la pelicula lo son aun mas, con situaciones que rozan lo absurdo, todo para darle un sentido realmente dramatico a la pelicula, por otro lado las historias no estan equilibradas, por ejemplo la historia de la pareja y la historia que se desarrolla en japon son bastante flojas, la historia de la pareja por una lado es necesaria para articular todo el conjunto, todo bien, pero la otra creo que esta hasta de sobra, hagamos de cuenta que quitamos esta que nos queda?, pues “casi” y la misma pelicula, aunque debo reconocer que esta bien hecha (se hubiera agradecido que le den un mejor trato)… en fin una buena pelicula, pero que en sus minutos finales deja mucho que desear… see you around :)

  2. 2 de febrero de 2007 at 14:12 — Responder

    Menos mal que en “Babel” no actuà Dakota Fanning. Gracias Iñarritu y Ascarriaga. Ja,ja,ja,

  3. […] El director de Los infiltrados compitió en esta oportunidad con Gonzales Iñarruti por Babel, Bill Condon por Dreamgirls, Stephen Frears por The Queen y la dupla Dayton – Faris directores de Little Miss Sunshine. El buen “Marti” habia sido nominado anterioremente por The Aviator (2004), Gangs of New York (2002), The Age of Innocence (1993), Goodfellas (1990), Raging Bull (1980) y Taxi Driver (1976), pero no había logrado llevarse el premio a casa nunca. Sin embargo, en el 2003 fue condecorado con el Lifetime Achievement Award (for distinguished achievement in film direction), el máximo galardón, que es otorgado a un director por toda su obra. […]

  4. Angel Navarro
    7 de febrero de 2007 at 11:10 — Responder

    Babel es una película que nos muestra distintas realidades y a pesar de los diferentes idiomas, se tienen los mismos sentimientos, de lástima, impotencia y soledad… Una muy buena obra de Gonzalez Iñarritu, sin duda su estilo de entrecruzar episodios de la vida de varios personajes es una marca ya reconocida por todos y esta tercera entrega cierra su triología. A pesar de mostrar muy bien las escenas… no termina de ser una oda a la exposición de las características de cada cultura, sin defender lo malo o lo bueno, simplemente lo muestra tal como es.

  5. hugo
    9 de febrero de 2007 at 14:05 — Responder

    Solo las personas con gran desarrollo mental pueden disfrutar de esta pelicula . Los que estan acostumbrados a ver cine comercial , creo que les parecera aburrido.

  6. alex
    9 de febrero de 2007 at 17:29 — Responder

    jajajaja k monse esa pelicula babel, es para pensar pero no tiene nucleo y DX para todos

  7. Laura
    9 de febrero de 2007 at 20:25 — Responder

    Babel es una pelicula muy buena, la verdfad que te hacer pensar mucho y refleccionar.A mi me encanto.

  8. Cesar Fernandez
    11 de febrero de 2007 at 18:41 — Responder

    A pesar de ser pesada, pretenciosa y no muy verosimil llama a mucha reflexion. Es de resaltar la multitud de interpretaciones que se pueden extraer ya sea de toda la pelicula o de cada historia por separado, creo eso la hace una buena pelicula, muy Interesante.
    Eso de que solo personas con gran desarrollo mental la entiendan es relativo. Aunque esa idea es de tomar en cuenta, se trata mas de que la historia capte de verdad la atencion del espectador. hay distintos gustos.

  9. Oli
    12 de febrero de 2007 at 16:17 — Responder

    Me pasé 2 horas y media desgastando la butaca del sufrimiento.

    Menudo drama, dramón. Estuve a punto de levantarme e irme de no ser por mi pareja.

    En su género está bien. La escenografía es fantástica. Pude respirar el aire en el japón nocturno.
    Considero que estuvo floja en los mensajes.. cuál es el mensaje de la película? tiene alguno o es méramente una demostración de hechos? Porque con el drama que vemos cada por los telediarios… esta peli no es nada. No ofrece nada que ya no sepamos sobre los roces interculturales y la discriminación. Y no hay que tener un gran desarrollo intelectual para ver esto.. jejeje

    En conjunto no me gustó porque no me va sufrir tanto viendo una peli. Pero admito que dentro de su género está bastante bien.

    Saludos!

  10. 14 de febrero de 2007 at 6:28 — Responder

    Babel es lo peor de González Iñárritu, que tampoco hizo muchas cosas buenas. Es una película pretenciosa e inverosímil que intenta revelarnos verdades de perogrullo y plantea soluciones de preescolar. De cuarta.

    Un saludo

  11. 14 de febrero de 2007 at 11:51 — Responder

    Desde Madeinusa no veía una película tan frustrante. Que se lleve todos los Oscar, se lo merece.

  12. 18 de febrero de 2007 at 12:13 — Responder

    Es una pelicula, que en realidad si deja un mensaje. Es el de la comunicación, aun en un mundo supuestamente globalizado, existen todavía muchas barreras culturales, vivimos en un mundo interacial. multicultural, pero los buenos actos pueden hablar por todos y hacer que exista comunicación, no importa el idioma que hables. pero también podemos ver valores morales y la etica con que actuan personajes como en las escenas en que la sordomuda se ofrece a su odontólogo y al policía y estos no toman ventaje de la situación.Creo que es un buen film.

  13. Imanol
    25 de noviembre de 2007 at 17:31 — Responder

    Humildemente creo que el director lo que nos quiere mostrar no solo son las diferencias entre culturas, cosa que como mas arriba han dicho, vemos cada dia en los telediarios, sino mas bien que seas de la parte del globo que seas, algo une a la aldea global, y es el sufrimiento. Seas de donde seas la soledad es igual para todos. Las cosas que te hacen feliz si que son distintas…pero el no ser amado o el buscar afecto en esta sociedad tan saturada de lujos, informacion, etc…las armas azen el mismo daño seas japones…tunecino…o peruano. El perder un hijo igual…el no hablar con tus padres o con tus hijos, el no decir el “te quiero” tan dificil de oir en nuestros dias…
    En fin es mi opinion, y si, disfruté muchisimo con la pelícuala. Te invita a reflexionar. Y para variar, González I. ha vuelto a sorprenderme, como en sus anteriores peliculas.
    Un saludo. :)

    P.D: os recomiendo el libro sobre la pelicula que publicó TASCHEN. Ojo, salió el mismo dia que el DVD a la venta. Por lo que, en el proceso artístico de cúal, trabajaron artistas de renombre como: Mary Ellen Mark, Patrick Bard, Graciela Iturbide y Miguel Rio Branco. Ese libro es magico…porque no pretende fotografiar lo que hay detras del rodaje, sino lo que se movia paralelamente en el. Como dicen unas palabras del director en el susodicho; “ojala nuestros parapados fueran capazes de almacenar todo lo que hace que nuestras retinas ven. Y es que esa pequeña cosa que te ha llamado la atención es efímero, desaparecera en segundos de tu retina, pero…que tenia eso que te capto?”
    Es la magia de la fotografia jeje

  14. 1 de febrero de 2009 at 23:47 — Responder

    Del director mexicano Gonzáles Iñárritu, el mismo de Amorres Perros pero con más dinero e influencia. El tema que me fascina en esta película es la incomunicación, aquella que no solo es por la voz sino trasciende a toda nuestra manifestación como ser humano. Es decir, un gran ejemplo para aquellos que pasaron el curso de Teoría de la Comunicación, pero no entendieron ni un carajo del tema.

  15. […] tantas recreaciones ha tenido con intérpretes de carne y hueso (recuerden su perversa relectura en Babel). Narra la historia de pájaros mexicanos que viajan de modo ilegal al gigante vecino, y se basa en […]

  16. […] variar, Enrique Silva se interesa en Babel en su columna de Correo y escribe sobre el alcance de la película: Por más que González […]

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