Italiano para principiantes (2000)

Italiano para principiantesItaliensk for begyndere
Dir. Lone Scherfig | 112 min. | Dinamarca – Suecia

Intérpretes:
Anders W. Berthelsen (Andreas), Anette Støvelbæk (Olympia), Ann Eleonora Jørgensen (Karen), Peter Gantzler (Jørgen Mortensen), Lars Kaalund (Hal-Finn), Sara Indrio Jensen (Giulia), Karen-Lise Mynster (Kirsten), Rikke Wölck (Lise), Elsebeth Steentoft (Kirketjener), Bent Mejding (Reverendo Wredmann)

Estreno en Perú: 12 de junio de 2003

El grupo constituye una sumatoria de laberintos que sólo encuentra salida en la compañía amical o amorosa, ligeramente perturbada por los problemas de comunicación de cada uno. En ese contexto, una serie de muertes ocurridas a su alrededor se convierten en punto de inflexión que, dependiendo del caso, incrementan la depresión temporalmente o terminan de liberar a los deudos. En cierto momento el recurso de la mortandad roza lo previsible y mecánico, creando en el relato una atmósfera extrañamente fúnebre. Ahí aflora en Scherfig la mirada optimista, abierta al humor fresco y pródiga en espacios bien iluminados que la distingue de los demás autores de Dogma 95.

Italiano para principiantes

Dogma Bilingüe. Rueda en exteriores, sin decorados, no separes sonido de imagen, no uses música si no es parte intrínseca de la escena, trabaja con cámara en mano, en color, evita luz artificial, filtros y trucajes, elimina acciones superficiales, narra sólo en tiempo presente, rechaza el género, filma en 35 milímetros –o puedes hacerlo en vídeo digital– y deja vacío el crédito de dirección. Si cumples los axiomas, pertenecerás a Dogma 95 o será certificada tu proximidad, aunque hagas cine en Argentina, España, Estados Unidos o Corea. El lunes 13 de marzo de 1995, en Copenhague, un grupo de cineastas daneses de diversa edad y trayectoria, provistos tanto de argumentos como de ánimo marketero, se lanzaron en ataque al cine de fórmula, efectismos y manipulación computarizada. Años después, su líder Lars Von Trier realizó por su cuenta Bailando en la oscuridad, magnífico cruce de melodrama y musical, en el que los acordes provienen de las nubes donde vive la candorosa Salma, libre en las coreografías que existen sólo en su mente. Es decir, si no acatas, no importa, el talento siempre hará posible una gran película.

Dogma 95 encarna generalmente una visión escéptica, descarnada y virulenta de la realidad social. En La celebración, de Thomas Vinterberg, un matrimonio deviene en reyerta familiar, revelaciones de pecados y rencores; en Los idiotas, de Von Trier, unos amigos se acuartelan en una casa y decide adoptar la conducta de débiles mentales para rechazar la falsa sociedad burguesa; en Mifune, de Søren Kragh–Jacobsen, un joven recién casado deja en la noche de bodas a su esposa, heredera de una fortuna, por atender a un hermano retardado que recién conoce por la muerte del padre que hacía tiempo no veía. Finalmente, llegó el momento de ver un ejemplar simpático, ameno, entrañable, sin que carezca de drama y sentimientos encontrados. Italiano para principiantes (2000), duodécimo Dogma, quinto danés y primero dirigido por una mujer, es la tercera película de Lone Scherfig (Copenhague, 1952), realizadora de El cumpleaños de Kaj (1990), comedia que reúne en un barco conducido hacia Polonia a los amigos del flamante cuarentón Kaj; Cuando mamá llega a casa (1998), drama acerca de tres hermanos que durante unas semanas se quedan solos por el arresto y encierro de su madre; y, luego, El suicida (2002), farsa sobre un hombre que busca ansiosamente el suicidio.

Italiano para principiantes

Las semejanzas de Italiano para principiantes con el sello Dogma son el protagonismo coral de seres en crisis individual e interpersonal, la búsqueda grupal de un camino para cada uno y para todos, la cámara movediza y las demás exigencias técnico–expresivas antes mencionadas. El aporte de Lone Scherfig se plasma en la disposición por superar los traumas y buscar a la persona amada que necesitan, en un tono que nunca alcanza la amargura de los filmes anteriores. Los personajes son marginales, pero no llegan a ser misántropos ni antisociales. En realidad, si no fuera por la sobriedad nórdica y la rigurosidad del clan –a estas alturas, marca de casta– que acoge y patrocina a Scherfig, la materia del filme podría haber engendrado, en otras latitudes, una obra agridulce de Woody Allen, o acaso un producto más estandarizado, como una comedia romántica que lleve el nombre de Meg Ryan o Sandra Bullock en los créditos. Dicho sea de paso, el elenco luce un rendimiento colectivo óptimo, sin fisuras.

El protagonismo está compartido entre Andreas (Anders W. Berthelsen), joven pastor viudo que llega a un suburbio de la capital para reemplazar al conflictivo párroco Wredmann; la torpe empleada Olympia (Anette Støvelbaek) y la fogosa peluquera Karen (Ann Eleonora Jørgensen), hermanas que recién se conocen tras haber soportado, respectivamente, el conservadurismo del padre y los achaques de la madre, fallecidos casi en simultáneo; el tímido Jørgen (Peter Gantzler) y su musa Giulia (Sara Indrio Jensen), hermosa italiana también perdidamente enamorada de él; y el iracundo Halvfinn (Lars Kaalund), quien pese a su tosquedad se gana la simpatía de hombres y mujeres, en especial de Karen. El grupo constituye una sumatoria de laberintos que sólo encuentra salida en la compañía amical o amorosa, ligeramente perturbada por los problemas de comunicación de cada uno. En ese contexto, una serie de muertes ocurridas a su alrededor se convierten en punto de inflexión que, dependiendo del caso, incrementan la depresión temporalmente o terminan de liberar a los deudos. En cierto momento el recurso de la mortandad roza lo previsible y mecánico, creando en el relato una atmósfera extrañamente fúnebre. Ahí aflora en Scherfig la mirada optimista, abierta al humor fresco y pródiga en espacios bien iluminados que la distingue de los demás autores de Dogma 95.

La sala de italiano será el escenario donde los amigos se sentirán libres y superarán las trabas. En primera instancia muy cerca de la desintegración por falta de alumnos, la clase ganará entusiasmo con el ingreso de Karen, la conversión de Halvfinn en profesor y la incorporación de Giulia, provocada exclusivamente por la presencia de Jørgen en el curso, en implícita y evidente declaración de amor. A la vez que conocen el nuevo idioma, los condiscípulos aprenden a relacionarse y a comunicar sus sentimientos. Tutti felici. El viaje a Venezia es, al mismo tiempo, el corolario de los destinos de los personajes y la consumación de la actitud más cosmopolita y relajada que le hayamos visto al cenáculo danés, acostumbrado a ambientes claustrofóbicos ubicados a centenares de kilómetros de las grandes ciudades de Dinamarca.

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2 comentarios

  1. 6 de junio de 2007 at 4:50 — Responder

    Preciosa película, muy humana y sensible. Sus personajes son de una calidez humana desarmante, sobre todo el de Jorgen Mortensen, magníficamente interpretado por Peter Glantzer. Buen guión, increíble desde el punto de vista lógico, pero conmovedor. Su humor y comicidad funcionan a la perfección en medio de momentos de tensión dramática incluso trágicos. Gusta muchísimo.

  2. […] cineasta danés Lone Scherfig, recordado por su película Italiano para principiantes, y de quien viéramos también Wilbur Wants to Kill Himself , estrenará en octubre un nuevo filme […]

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