Festival de Lima 2007: Carta abierta de Alfredo Vanini, sobre el polémico afiche

Alfredo Vanini, cuyas opiniones sobre el afiche del Festival de Lima han causado tantos comentarios, ha enviado una carta a La habitación de Henry Spencer, ampliando sus puntos de vista y poniéndolo todo, como él dice, “en contexto”. Aquí el texto de la carta:

Queridos amigos.

Les escribe Alfredo Vanini. En primer lugar, quiero agradecer todas las opiniones que se han escrito sobre mi comentario en torno al afiche del 11 Festival latinoamericano de cine del Centro Cultural de la PUCP. Las favorables y, especialmente, las discrepantes. Eso es pues, la democracia. La democracia activa, no aquella que está en el papel ni en el discurso: la libertad de poder decir lo que uno cree. Y aprecio en Luis Carlos Burneo la valentía que ha tenido de colgar el segmento en su página. Confieso que no pensé que iba a generar tanta batahola.

Segundo lugar, quiero dejar bien claro que no se trata de un ataque a las personas que trabajan en el CCPUCP y que tan esforzadamente, me consta, trabajan todos los días del año a favor de la cultura en nuestra ciudad. Es una tarea difícil. Y créanme, pues hace siete años vengo intentando hacerlo, antes en la Alianza Francesa, hoy en la Biblioteca Nacional. Se que están molestos conmigo, y me duele. Desde hace tres años, por iniciativa propia y gracias a la generosidad de Alicia Morales, vengo apoyando este Festival de cine que, con más aciertos que errores, crece cada día más. Estoy seguro que si pudieran, pondrían las entradas más baratas y harían funciones de teatro más populares. Pero las limitaciones existen, es obvio. Tanto en las instituciones públicas como privadas. ¡Qué me lo digan a mí que ahora trabajo para una institución pública!

Los franceses, cuando polemizan, se hacen siempre una pregunta inicial. “¿Desde dónde habla usted?” Es lo que nosotros decimos más complicadamente “contextualizar”. Contextualizo pues. No tengo una formación académica completa. De hecho soy autodidacta. Y como buen autodidacta busco maestros en todos lados (desde Coqui Bruce hasta doña Irene, señora de Apurimac a quien compro todos los días el pan). Leo y leo de todo: libros de todas las disciplinas, revistas, periódicos. Veo cine desde los 5 años. Voy al teatro desde el vientre: mi madre, estudiante de teatro, era y es cinéfila. Procuro cultivar la amistad de personas inteligentes que saben más que yo. Y escucho siempre. Y quizá por esa visión vasta que no me ha podido quitar el claustro universitario (todo claustro es un espacio cerrado, incluso insular) me permite percatarme quizá de cosas que no se ven fácilmente. Miro desde abajo, rostros. De lo contrario solo vería cabezas, desde arriba.

No se engañen por mis apellidos (nadie es culpable de sus apellidos): soy un peruano de a píe. No tengo carro, ni propiedades. Nací, crecí y vivo aún en un barrio popular: Breña. Vivo de mi trabajo y con mi trabajo mantengo a mi pequeña familia. No tengo sirvienta, nunca la tuve, y nunca nos hizo falta. Socialmente pues, soy un cholo. ¿Cuál es el pequeño detalle que hace la gran diferencia?. Que mis padres se esforzaron enormemente para pagarnos, a mis dos hermanos y a mí, una educación en un colegio británico. Paralelamente llenaban de libros toda nuestra casa. A pesar de ello, no soy un aculturado (¡gracias Arguedas!), y a pesar de mi cultura, como cholo me reconozco, y como cholo veo mi sociedad. Y como cholo leo lo que los sabios de mi país escriben sobre mi, el cholo, y como cholo reacciono ante esa mirada que sobre mi se posa.

Dicho todo esto, me reafirmo: el afiche es racista. Lanza un mensaje racista. Si este contenido o mensaje racista es deliberado o no, no lo creo. Conozco a Sandro Venturo. Nunca sospeché en él, ni lejanamente, algún sesgo racista. Se de su trabajo, he leído con interés –pero de manera crítica- algunos de sus libros y artículos. No siempre estoy de acuerdo con él. A veces sí. Pero esta vez, no lo estoy y lo he manifestado. No sostengo que los directores de Toronja son racistas. ¡Y mucho menos las personas del CCPUCP! Repito: el afiche es racista. Y lo siento Sandro, tu respuesta, personalmente, no me satisface.

En mi razonamiento me guían siempre dos actitudes aparentemente contradictorias: soy paleolítico y soy autocrítico. Paleolítico (no cavernario) porque me rindo ante los hechos simples, concretos y demostrables: si tomo un disco de piedra y hago un agujero en medio, hago una rueda. Ni más ni menos. Y soy autocrítico porque, todo el tiempo, antes y después de cada afirmación, pública o privada, me digo, “Alfredo, ¿y si estás equivocado?”.

Y como paleolítico miré una y otra vez el afiche. Y como paleolítico fui al diccionario y busqué la palabra racismo. Y como paleolítico leí: “Racismo: 1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.”. Luego volví a mirar el afiche y me dije “Pues sí, es racista según esta definición”. Y como autocrítico pregunté a mi familia, y como autocrítico pregunté a mis amigos, y como autocrítico pregunté a mis vecinos “¿me equivoco?”.

El resto todos pueden verlo. Yo he declarado. Ustedes han opinado.

¿Ya que no soy sociólogo ni publicista no tengo derecho a opinar sobre lo que hace un sociólogo o un publicista? ¿Sobre lo que hacen y pegan en la ciudad en la que vivo? No señores, me niego a aceptar eso. Y reivindico para mí y para otros el derecho ciudadano a opinar, incluso de manera virulenta, sobre lo que sucede alrededor nuestro.

Pero no me considero portavoz de nadie. No intento crear una polémica. No me interesa que se hable de mí. Hasta en eso soy cholo: tengo ese pudor típico de aquellos que no les gustan las fotos ni verse en TV. No soy fotogénico y tengo unas horribles bolsas bajo los ojos debido a mi avidez de lectura. Pero si he logrado que a través mío, cholo medianamente culturizado, se haya podido expresar la opinión de muchos otros, estoy contento. De otro lado, Toronja Comunicaciones tiene todos los medios a su disposición (su libro Ampay –el que, sea dicho, he leído con mirada muy crítica- ha sido portada en Somos el sábado pasado. ¡No es poca cosa!). Tanto Sandro como Gustavo Rodríguez son personas ligadas a la comunicación y se desplazan como pez en el agua en esa gran pecera. Yo no. Y en lo que a mí respecta, este tema está acabado. Mi opinión ha sido escuchada. A otra cosa mariposa y que la función continúe.

Pero sí me interesa decir es que se demuestra una vez más que todos nosotros, peruanos, tenemos el racismo metido en la médula. Nacemos con él, es nuestro ADN. Y no solamente del blanco hacia el andino, sino del blanco hacia el negro, y del andino hacia el blanco, y del negro hacia el andino y viceversa. ¡E incluso del andino hacia el andino y del negro hacia el negro!

Y es esa incapacidad para ver al otro lo que nos desangra. Y es en eso en lo que hay que reflexionar. Es eso lo importante. ¡Y no con afiches, ni con complicadas y demagógicas obras de arte o performances o instalaciones que se cuelgan en galerías de arte que pocos, salvo los propios artistas, visitan! Sino con acciones concretas, paleolíticas: invitarlos, incluirlos, escucharlos, dejar que se presenten ante nuestros ojos, dejándolos hablar, tocándolos, reconocernos en ese otro.

Porque ese otro está allí a pesar de todo. Y es peruano, y todos nosotros, de alguna manera, somos él, andino, bajito, jorobado, con gorrita, con zapatillas y buzo, caminando en una ciudad a la que es ajena pero en la que viven, trabajan, sufren y gozan miles como él. Una ciudad en la que siempre ha estado, y en la que nunca nadie lo ve. Una ciudad en la que hay fiestas a las que nunca él está invitado. Y como estamos tan ocupados viendo a los invitados, descifrando si el elegante es Blume o Luppi, (aquellos hombres con “pelos en el rostro y cuerpos de acero”, la estupidez que nos enseñan en el colegio y que María Rostorowsky no se cansa de condenar) no nos damos cuenta que tal vez ese peruano también quería su entrada. Pero lo acaban de echar de la cola y se va. ¡Cuánto nos cuesta verlo de igual a igual y no bajo una mirada sea de exotismo, sea de sujeto de estudio sociológico o sea simplemente de desprecio!

Este afiche actúa directamente sobre nuestro imaginario simbólico. ¡Qué maravilloso provecho podemos sacar de él! No es deliberado, estoy seguro de ello. Se le escapó del subconsciente al dibujante. Y se le escapó del subconsciente a Sandro y a Gustavo. Y se les escapó a todos aquellos (se les escapa aún en estos momentos, estoy seguro) que no se identifican con aquel pequeño hombre. ¡Qué ganas tengo de encontrarme con Coqui Bruce, a quien conozco y aprecio, y que además prepara un libro sobre racismo, para saber qué tiene que decir sobre este afiche!

Es la fascinación ante el extranjero y la negación de lo propio. Es Cajamarca, noviembre 1532. Ese pequeño hombre del afiche de Toronja es quien cimentó la riqueza de esa España del siglo 17 y 18 que ahora les cierra la puerta en las narices, ese que tonteamos en 1821 con el cuento que era “libre e independiente”, ese que enviamos al matadero en 1881 a defender una ciudad cuyos salones no conocía. Es ese que fue enviado por un polpotiano demente a dinamitar y despedazar por más de 12 años una ciudad, en la cual vivía pero que sin embargo que no le pertenecía. Es ese cuyo nombre, palabra y foto aparece en un informe de miles de páginas, y que muere cada día ante nuestra alegre indiferencia.

Sin embargo está allí, viviendo con nosotros. Pasando por la puerta del cine. Con rabia, con tristeza. Vamos a invitarlo a la fiesta, ok?. Vamos a invitarlo a entrar antes que tome la 73 que está pasando por allí y se vaya a su modesta casa, donde lo que sí podrá ver es la basura que le ofrece la televisión de Magali y Laura Bozzo.

Porque lo hemos visto. Lo vemos ahora. Veámoslo siempre. Antes que sea, una vez más, demasiado tarde.

Alfredo Vanini

Agosto del 2007

Durante el 11 Festival de cine de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Artículo anterior
Festival de Lima 2007: el sonido de "El año en que mis padres se fueron de vacaciones"
Artículo siguiente
XXY (2007)

12 comentarios

  1. 7 de agosto de 2007 at 13:06 — Responder

    Un abrazo para Alfredo. Transparente como siempre. Como él mismo subraya, de hecho el mensaje no es intencional, pero está en nuestro subconciente pues, y allí está nuestro problema. Hay mucho por hacer.

  2. maria eugenia
    7 de agosto de 2007 at 13:07 — Responder

    que diferencia entre este ofensivo afiche y la propaganda que hace aldo miyashiro del festival. Señores organizadores del festival, mas atencion la proxima vez que contraten a la agencia que se encarga de la imagen del festival. Los errores, probablemente involuntarios, en los que caen este afiche ponen el dedo en la llaga en el tema que es nuestro gran problema, el racismo
    Hay algunos puntos en discusion:
    – el polemico afiche del festival. (solapado, involuntario o no es racista)
    -poner a Gaston en las propagandas. (por favor alguien digale que ya estamos saturados de verlo hasta en la sopa)
    -la imagen de Cristian Meier (seamos sinceros, solo porque es famoso en la novela de el zorro no es suficiente, mas merito tiene Diego Bertie que si es buen actor y ademas esta en el papel protagonico de dos peliculas que participan en el festival.

    Necesitamos mas imaginacion y mucho cuidado con herir las susceptibilidades. Desde hace muchos años no vivo en
    Lima, y es la primera vez que asisto al festival con mis hijos, estoy encantada por esta oportunidad de ver cine latinoamericano, es increible que sepamos mas de Estados Unidos que de las realidades de paises que estan tan cerca y son hermanos . El festival esta bien organizado en general, pero realmente estoy gastando muchisimo dinero en las entradas porque, aunque mis hijos son colegiales, igual cuesta un monton por la cantidad de peliculas. Me parecería un golazo que se hicieran exhibiciones a bajos costos en zonas perifericas, eso si seria realmente genial.
    Felicito a Alfredo Vanini por la libertad de exponer sus ideas y su coherencia. Concuerdo con ellas.

  3. Alvaro Mejía
    7 de agosto de 2007 at 13:13 — Responder

    Me solidarizo con lo dicho por el señor Vanini. Más allá de buscar culpables, revisemos el racismo que tenemos dentro y que se manifiesta cada día.

  4. Anónimo
    7 de agosto de 2007 at 15:11 — Responder

    Si no fuésemos racistas, no importaría quién esté volteado o no, porque el señor volteado sería igual al señor que mira hacia el frente.

  5. 7 de agosto de 2007 at 17:22 — Responder

    La publicidad del Festival que se proyecta únicamente en las funciones previas a una película ( creo que son del Señor Miyashiro) es mucho mejor que la que pasan masivamente por televisión.

    Me gustaría que el festival sea realmente de Lima, y no solo de unos cuantos distritos. “Si Latinoamerica es un barrio, Lima es su cine” Yo sí quiero que Lima sea “el cine”. Ellos como yo ( los que viven por las zonas donde Cineplanet tiene sus otras cadenas que no participan del festival ) también ven cine.

    Algunas preguntas que me dan curiosidad son por ejemplo ¿ Hay rostros nuevos en este festival respecto a de los años anteriores? ( Referido al público) ¿Está yendo cada vez más gente de los distritos populares ? Supongo que los distritos ganadores en asistencia al festival serían los mismos del años pasado y de años anteriores.

    Creo que El Camino a San Diego hubiera llenado la sala de Cineplanet Norte más que Sur la trace d’Igor Rizzi lo hizo en el de Primavera este domingo último.

    Por otra parte, me solidarizo con lo dicho por el señor Vanini.

  6. pierre
    7 de agosto de 2007 at 19:58 — Responder

    porque no lo llaman festival sanisidrino de cine!! para la gentita como vos!!
    quien de la PUCP dio visto bueno a ese afiche?? con razon no pasa nada con su facultad de comunicaciones

  7. Vicky
    7 de agosto de 2007 at 23:34 — Responder

    No pasa nada con ninguna facultad de comunicaciones de este país, creo, se supone que Gustavo Rodríguez era uno de los publicistas estrellas del país. Si vamos bajando, ¿qué encontraremos? Necesitamos sacudirnos fuerte todos los peruanos. ¿A dónde apuntamos?

  8. anonimo
    8 de agosto de 2007 at 3:28 — Responder

    a la sien pes donde mas

  9. Arturo
    8 de agosto de 2007 at 9:45 — Responder

    Creo que los organizadores del Festival y los representantes de Toronja deberían disculparse por un afiche de tan mal gusto. Si esa es la percepción que tienen de los peruanos, mejor se organiza el Festival en otro país

  10. […] Carta abierta de Alfredo Vanini, en respuesta a los comentarios vertidos sobre el video y sobre la r… […]

  11. Carlos_v
    8 de agosto de 2007 at 17:07 — Responder

    jajaja…. borraron mi comentario ??? … solo x decirle acomplejado a este tipo ?? … jajajajaja .. VIVA LA DEMOCRACIA ……

  12. Ismael Ávila
    8 de agosto de 2007 at 22:37 — Responder

    Me sorprende lo mucho que se ha extendido esta discusión/diálogo sobre el tema del afiche del festival porque, como ya dije en otros comentarios, para mí el ahora famoso afiche no es racista.

    Sin embargo, acabo de ver en el blog “Páginas del diario de Satán” que el crítico Ricardo Bedoya expone algunas reflexiones al respecto. Sea que esté de acuerdo o no con él, sus opiniones son interesantes, como siempre; les dejo el enlace.

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back

Estrenos Peruanos


COMPARTIR

Festival de Lima 2007: Carta abierta de Alfredo Vanini, sobre el polémico afiche