El gran pez (2003)

Big FishBig Fish
Dir. Tim Burton | 125 min. | EE.UU.

Interpretes:
Ewan McGregor (Ed Bloom joven), Albert Finney (Ed Bloom mayor), Billy Crudup (Will Bloom), Jessica Lange (Sandra Bloom mayor), Helena Bonham Carter (Jenny joven y mayor / La bruja), Alison Lohman (Sandra Bloom joven), Robert Guillaume (Dr. Bennett mayor), Marion Cotillard (Josephine), Matthew McGrory (Karl el Gigante), David Denman (Don Price), Missi Pyle (Mildred), Loudon Wainwright III (Beamen), Ada Tai (Ping), Arlene Tai (Jing)

La estructura de esta película es un racconto donde tenemos un narrador, el hijo de Edward Bloom (Albert Finney), que cuenta los días finales de su padre, enfermo de cáncer. Dentro de este relato se producen largos flashbacks en los que conocemos –de manera distorsionada por sus relatos exagerados y/o francamente fantásticos– la vida de Edward. No obstante, estos flashbacks siguen una secuencia más o menos cronológica.

Big Fish

Como muchas veces en el cine de Tim Burton, el tema de fondo del filme es una reflexión sobre la muerte (y, por oposición, la vida). El conflicto principal, sin embargo, es el de padre versus hijo y se plantea en la primera secuencia, donde el padre relata a lo largo de distintos momentos de su vida la historia de cómo entregó y recobró su anillo de bodas al/del gran pez; concluyendo en el matrimonio del hijo y de la separación entre ambos por tres años. Allí se enfrentan dos personalidades distintas: la del hombre que vive en un mundo de fantasías y la del hijo, persona más convencional y que se siente marginado o apabullado por el histrionismo paterno. En ese sentido, la película es una reivindicación de la imaginación por encima del prosaico relato de hechos biográficos.

La estructura del filme podría ser esquematizada de la siguiente forma:

A-B-A-C-A-D-E-A

Donde A vendría a ser una narración en tiempo presente y las siguientes letras los saltos al pasado (aunque siempre en el contexto de un gran racconto). La película tiene una especie de prólogo (la citada primera secuencia; donde se presenta a los personajes en distintas etapas de su vida) y un epílogo, el velatorio “real” de Edward Bloom. Pero, además, la sucesión de flashbacks, como tal, es circular ya que éstos empiezan y terminan con el relato de la “bruja”, personaje inventado y traspuesto en el tiempo por Edward en la figura de Jennifer Hills (Helena Bonham Carter). Asimismo, el secreto de lo que vio Edgard de niño en el ojo de la bruja, recién se revela en la penúltima secuencia. Mientras que si el prólogo presenta a los protagonistas principales, el epílogo presenta a los personajes reales de la vida de Edward. Esto establece una “circularidad” en el relato.

Big FishEl arte de Burton consiste en elaborar una compleja estructura narrativa que, sin embargo, nos encandila porque está construida según la estructura de los cuentos de las mil y una noches. El director utiliza hasta tres puntos de vista para narrar su historia, que realmente son varios relatos encapsulados uno dentro del otro.

El filme empieza con una síntesis autobiográfica del propio Edward (prólogo) y luego su hijo, ya mayor, anuncia que va a contar toda la historia, tal como ocurrió (lo cual marca el inicio del racconto). Entonces Will empieza a contar desde el nacimiento de su padre (tal como éste se lo contó) y las diversas peripecias de su infancia y juventud hasta la llegada, estadía y retorno del pueblo de Spectre. Volvemos al presente, en que Will y su esposa francesa cenan con Edward y su esposa (Jessica Lange); allí pasamos al punto de vista de Edgard, quien narra (mejor dicho, continúa la narración de Will con) la historia del circo y sus personajes, y el cortejo de su actual esposa. Una siguiente vuelta al pasado sigue a cargo de Edward y en ella se relata su participación en la guerra de Corea hasta su retorno y reencuentro con su joven esposa. Luego de un nuevo retorno al presente (escenas de Will y su esposa especulando sobre una posible segunda vida de su padre), sigue una nueva discusión entre ellos y, luego de limpiar la piscina (donde cree ver al pez), retornamos al punto de vista de Will quien contará el éxito de su padre como vendedor, su reencuentro con el vate de Spectre, Winslow, y el robo a un banco en quiebra. En la siguiente vuelta al presente, Will descubre el fideicomiso a favor de Jennifer Hills y va en su busca. Allí pasamos al punto de vista de ella, quien nos relata toda la historia real de Spectre (aunque también aderezada con detalles fantásticos propios de Edward). Luego viene el retorno al presente (la muerte de Edward) y el relato que su hijo arma para contárselo en su lecho de enfermo. Como vemos, hay al menos tres puntos de vista desde los cuales se relatan las innumerables historias de esta película.

Big Fish

De lo anterior se desprende que el guionista ha presentados sus relatos unos dentro de otros, como en un juego de cajas chinas. Para empezar, tenemos el racconto, dentro del cual se encierran tanto el relato de los últimos días y muerte de Edgard, como el relato de su vida. Dentro del relato de su vida tenemos tanto lo (sub)relatado por su hijo Will, como las historias que él mismo relata; y dentro del relato de Will tenemos encerrado el relato de Jenny. Dentro de los dos primeros “paraguas” (subrelatos de Will y relatos de Edward) tenemos infinidad de cuentos, (sobre todo) fantásticos, semi fantásticos y reales; que se narran paralelamente en cada caso. Los subrelatos de Will son aquellos que él escuchó de su propio padre. Incluso esa infinidad de pequeñas historias encierra otras historias pequeñitas. La historia de cómo conoció y se casó Edward con su esposa encierra el relato del trabajo de Edward en el circo; y dentro de la historia del circo, podríamos incluir hasta cierto punto el relato del personaje Amos Calloway (Danny DeVito): su simpática (aunque oculta) condición de hombre-lobo. Rizando el rizo, dentro de la historia de Spectre, tenemos la del poeta vuelto financista Norther Winslow (Steve Buscemi). Otros relatos son el del gigante, las “siamesas” y hasta el de su competidor Don Price (David Denman). Este último aparece al inicio (en el ojo de la bruja), sigue durante el ascenso del héroe en Ashton (con oportunos insertos que mantienen la curiosidad del espectador y refuerzan el misterio sobre lo que vieron en el ojo de la bruja) y concluye en la escena del cortejo.

Big FishLo que hace posible que esta estructura sea fluida y “enganche” (finalmente hasta las lágrimas) al espectador es también la forma de administrar la información en el filme. Y tiene que ver con el conflicto principal que enfrenta a padre con hijo. Vemos que desde el comienzo y en al menos otros dos momentos centrales del filme, Will reclama a su padre que cuente la verdad; dado que la información que brinda sólo sirve para despertar la curiosidad y esta no queda del todo satisfecha al final de la película. En efecto, si bien vemos que algunas cosas se revelan (qué hacía Edward mientras nacía su hijo, lo que realmente hizo por Spectre y cuál era su relación con Jenny), no se da una respuesta convincente (no se muestra parcial ni totalmente lo que ocurrió). Sobre todo es interesante la ambigüedad que reina en el relato de Jenny, ya que ella introduce elementos completamente fantásticos (el carro de Edward metido dentro del lago, la mujer desnuda que allí nada y luego el vehículo colgado en el árbol), sin que Will lo objete para nada. Lo mismo con el episodio en que éste último limpia la piscina y cree ver al famoso pez. Inversamente, en el epílogo aparecen los personajes presuntamente “inventados” junto a los reales; algunos de ellos también en su versión “real” (como las “siamesas” orientales).

En consecuencia, al director no le importa mucho brindar la información real completa. Y deja en una cierta ambigüedad la resolución del conflicto principal; podemos asumir (o interpretar) que el mundo de la imaginación (la creatividad y la fantasía) es mucho más rico y satisfactorio que el mundo real. Y que finalmente el hijo se pliega al criterio del padre. Ciertamente, éste es el punto de vista del director. De hecho, la película da más énfasis y espacio a los sorprendentes relatos fantásticos que salen de la cabeza de Edward Bloom. Estos códigos adquieren verosimilitud porque el protagonista y los personajes así lo plantean desde el inicio mismo del filme. El propio Edward se lo dice a su nuera: a él le gusta irse “por la tangente” y seguir contando otras historias; pero, además, reconoce con total naturalidad que sus relatos son mucho más emocionantes que la prosaica realidad y ese es su punto, del cual no se separará para nada hasta el final de esta hermosa película.

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6 comentarios

  1. 18 de agosto de 2007 at 0:14 — Responder

    Una de mis películas favoritas, el final me conmovió bastante (y a la mayoría de los que estábamos en la sala). Como para preguntarse si dentro de toda verdad hay toques de fantasía y viceversa.

  2. 18 de agosto de 2007 at 12:41 — Responder

    y no olvides que existen flash forwards (la visión de la muerte)dentro de flash backs. un verdadero ping pong de tiempos

  3. 7 de septiembre de 2007 at 18:05 — Responder

    Una de las mejores peliculas que he visto, Ademas Tim Burton es mi director favorito. De principio a fin espléndida.

  4. 26 de diciembre de 2007 at 12:30 — Responder

    sin duda una d mis favoritas..
    hermosa!
    :D
    grande burton.. todas sus peliculas son de mi agrado ^^

    saludos!

  5. 28 de febrero de 2008 at 16:36 — Responder

    Burton hace una película de personajes de características salidas de la mente tan creativa del que la dirige dentro de una biografía a base de remembranzas.
    Es dificil hablar de esta película, (en general es dificil criticar una pelicula de Tim Burton). Es si mejor filme.

  6. […] de la emotiva El gran pez y de la divertida El cadáver de la novia, tenía la certeza que Tim Burton seguiría en su línea […]

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