Críticas de la semana: vamos a ver cine europeo

Revisamos nuevamente las publicaciones de la semana para resumir lo que los críticos de cine han escrito durante esta semana, lo que es una recomendación unánime: aprovechen el Festival de Cine Europeo y vean alguna de sus cintas.

Recuerdos de la casa amarilla

Recuerdos de la casa amarilla de Joao Cesar Monteiro

En La República, Federico de Cárdenas comienza por avisarnos del país con la mejor selección del festival, Portugal:

Hay que llamar la atención sobre la calidad de la selección de Portugal, que presenta tres películas del gran Manoel de Oliveira, que a sus casi 99 años es el decano de los cineastas en actividad. Del viejo maestro veremos No o la inútil gloria de mandar, El valle de Abraham y La carta, basada en La princesa de Cleves, novela de Madame de Lafayette. Otra cinta imperdible es Recuerdos de la casa amarilla del fallecido Joao Cesar Monteiro, el más personal de los cineastas portugueses.

Enrique Silva en su columna en Correo nos pinta una miscelánea de donde escoger:

Otras realizaciones de incuestionable interés son la inglesa El viento que agita la cebada (2006), de Ken Loach, (…) las alemanas Yella (2007), de Christian Petzold, y El noveno día (2004), de Volker Schlöndorff; las francesas Hasta pronto (2004), de Benoit Jacquot, La traición (2006), de Philippe Faucon, y Obras en casa (2005), de Brigitte Rouan; y la italiana La vida que sueño, de Giuseppe Piccioni.

Alonso Izaguirre de Peru21 termina de complementar la larga lista de cintas que podemos ver:

Otros filmes de interés son las producciones españolas Soldados de Salamina, de David Trueba, e Iberia, musical de Carlos Saura; las películas francesas Hasta pronto, Una víbora en el puño y la historia de animación Kirikou y la bruja, o el documental alemán Cada uno calla algo. El polaco Krzysztof Kieslowski figura con La doble vida de Verónica. (…) Si se quiere tener una noción, por lo menos parcial, del cine europeo actual, este festival será de mucha ayuda.

Mirando hacia la cartelera comercial, Sebastián Pimentel le dedica su columna al cine del coreano Kim Ki-duk, ahora que se ha estrenado El espíritu de la pasión:

En estas películas priman las miradas y gestos del cuerpo, toda una rebelión expresiva que, como un arte del movimiento silencioso o una extraña danza, ilumina El espíritu de la pasión. Es un cine sonoro sin habla, donde las pocas palabras escuchadas provienen de hombres carcomidos por el odio que ha engendrado la ciudad. De esta forma lo que reinventa Kim Ki Duk es una crítica feroz a una sociedad que lleva aparejada a su riqueza material una gran infelicidad espiritual.

Por último, Alberto Servat se pregunta en La Soga ¿Por qué tenemos una cartelera tan pobre? y cita dos artículos de El Comercio, que Laslo comentó en su momento:

La negativa de los mayores distribuidores a colaborar, ofreciéndonos sus puntos de vista, solamente incrementó nuestro desconcierto sobre las razones que han hecho de este año el más pobre en cuanto a variedad. Ojo, no tenemos nada en contra de los ‘blockbusters’, es más, disfrutamos de muchos de ellos. Pero el cine ofrece mucho más y lamentablemente no lo vemos reflejado en nuestra realidad. Una verdadera lástima, considerando el interés del público.

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