Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007)

potc 3Pirates of the Caribbean: At World’s End
Dir. Gore Verbinski | 168 min. | EE.UU.

Intérpretes:
Johnny Depp (capitán Jack Sparrow), Orlando Bloom (Will Turner), Keira Knightley (Elizabeth Swann), Geoffrey Rush (Capitán Barbossa), Bill Nighy (Davy Jones), Chow Yun Fat (capitán Sao Feng), Stellan Skarsgård (Bill Turner), Jack Davenport (James Norrington), Naomie Harris (Tia Dalma), Tom Hollander (Lord Cutler Beckett), Jonathan Pryce (gobernador Weatherby Swann)

Estreno en Perú: 24 de mayo de 2007

Los personajes creados a partir del juego de Disneylandia parecen cerrar su círculo cinematográfico con esta película que pretende convertirse en el torbellino colosal de la serie. Jack Sparrow, Elizabeth Swan, Will Turner y los demás coloridos y caricaturescos miembros de esta tripulación, conducida por el verdadero capitán Bruckheimer, harán frente en esta ocasión al combate más grande sobre las olas. Toda la película es la extensión larguísima de la segunda película (en operación similar a la de las secuelas de The Matrix). Ese enfrentamiento final entre las dos fuerzas es el eje de la trama a presentarnos y que se estira a más no poder como si estuviésemos tomando lugar de pasajeros en uno de esos navíos de desesperante lentitud.

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Los personajes creados a partir del juego de Disneylandia parecen cerrar su círculo cinematográfico con esta película que pretende convertirse en el torbellino colosal de la serie. Jack Sparrow, Elizabeth Swan, Will Turner y los demás coloridos y caricaturescos miembros de esta tripulación, conducida por el verdadero capitán Bruckheimer, harán frente en esta ocasión al combate más grande sobre las olas. Barullo o maremoto que se desarrolla con ese tono exaltado tan característico como insuficiente. Si hay algo a lo que tiende esta serie en sus tres partes es al extremo gigantismo, exageración que la torna elefantiásica por sus cuatro costados, cual cetáceo ahogado por su propia densidad y duración. En los barcos de esta película sobran artilugios y pasajeros, defecto que hace de esta tercera versión la más pesada, inefectiva y hasta insoportable de toda la franquicia.

Toda la película es la extensión larguísima de la segunda cinta (en operación similar a la de las secuelas de The Matrix). Si al buen y extravagante capitán Sparrow se lo terminaban tragando hasta el fin del mundo, pues a sus compungidos amigos no les quedaba otra que reunir fuerzas para ir a buscarlo hasta allá. Paseo para el que contarán nuevamente con la presencia del inefable capitán Barbossa (¿?) quién no andaba muerto, pero tampoco de parranda. Iluminado, quién sabe por qué razones, el villano se vuelve aliado ante las circunstancias que amenazan la existencia de su legendario gremio a manos del ambicioso Lord Beckett y el fantasmagórico Davy Jones, quienes ya no perdonan ni al más indefenso habitante del cálido pero removido Caribe de fantasía que habitan. Ese enfrentamiento final, entre las dos fuerzas, es el eje de la trama a presentarnos y que se estira a más no poder, como si estuviésemos tomando lugar de pasajeros en uno de esos navíos de desesperante lentitud.

potc 3El itinerario marino entonces asume, escala tras escala, sitios que se pretenden más exóticos uno que el otro, empezando por toda esa secuencia de llegada a los dominios de Sao Feng (Chow Yun Fat reducido a un papel inexpresivo), el señor de los mares de Singapur quien, como siempre optan las películas de “entretenimiento familiar”, aparece como un cabecilla de temer, y termina tan bobalicón como ese par de inoperativos piratas haciéndola de Abbott y Costello en toda la serie. Secuencia no mal resuelta en términos visuales, pero que no puede ocultar su languidez aún en la mayor de las agitaciones. El director Verbinski deja en claro, una vez más, que le tiene mucho respeto hasta al último punto y coma de su guión de juguete y a su empleador de sagaz olfato. El viaje no deja de tener muchas ideas que, de no mediar el tamiz y la forzada exigencia, hubiesen funcionado al nivel del dislocado universo de Terry Gilliam, como aquel viaje por las extrañas dimensiones del fin del mundo a lo Lewis Carroll (con esa legión de cangrejos piedras). Lo malo es que las explicaciones o los chistes insulsos bombardean sin piedad, hasta que el poco misterio y deslumbramiento por la aventura extiende su concepto de la parodia hacia la pura chacota.

Resulta sintomático que un actor de tantas lides rebeldes como Johnny Depp recién acceda, no solo a la completa masividad, sino incluso a los premios con un papel como éste que puede resultar eficaz por breves lapsos, pero que raya en el agotamiento más rápido que batería de radio. Del resto, al ser menos vistosos, se puede decir que intentan cumplir deportivamente con el encargo y permitirse tantas licencias como diviertan a su productor. Volviendo al termino parodia, este le pudo caer bien a las aventuras desopilantes de Michael Douglas y Kathleen Turner, pero lo que vemos acá ya retuerce demasiado todo aquello que pudiésemos llamar cool. Sparrow y compañía pasan entonces de ser captores a cautivos con la facilidad de quien abre y cierra un cajón, personajes de acompañamiento son elevados a la categoría de fundamentales y las pachotadas son seguidas por los más solemnes discursos de amor o compromiso para, de nuevo, volver al chiste de dos remates (como el que protagoniza por ahí Keith Richards).

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La primera era una broma divertida pero díficil de estirar. Estos señores nos dicen en la cara que ellos son capaces de todo, aunque lo hagan a trompicones y displicencia narrativa que no pueden ocultar con todos sus deslumbrantes recursos (desde la dirección artística hasta los efectos visuales). El único aspecto que resalta de estos bucaneros de la era digital es la reivindicación máxima (con asamblea acuática y masiva incluida) que rinden a su investidura clásica de antihéroes, que desde el “siniestro” comienzo ya son llamados a convertirse en los salvadores del mundo, un mundo patas arriba como tal vez quisiéramos muchos (pero no con tanto colesterol alimentado de disfuerzos y desfalleciente desfile).

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3 comentarios

  1. […] Harry Potter y la orden del Fénix (por favor que se acaben ya las películas), El hombre araña 3, Piratas del caribe en el fin del mundo, El número 23 (el guión más ridículo del año), Los 4 fantásticos y Silver […]

  2. Javiera
    10 de febrero de 2008 at 15:42 — Responder

    Fascinante!
    El broche de oro mas genial que e visto
    me manie
    con una amiga fuimos al estreno y salio mucho mejor de lo que esperabamos de johnny y orli
    otra vez esos finales no tan felices pero buenisimos!!!
    me encantò
    (y llorè)

  3. Daniel Velasquez
    27 de febrero de 2008 at 8:52 — Responder

    Esta película es tan mala que me quedé dormido porque ya era insoportable, solo esperaba el final. Me decepcionó.

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