The Devil and Daniel Johnston (2005)

Dir. Jeff Feuerzeig | 110 min. | USA.

Intérpretes: Daniel Johnston, Louis Black, Bill Johnston, Mabel Johnston, Jeff Tartakov, Kathy McCarty, Gibby haines, Jad Fair, David Fair, Matt Groening, Margie Johnston, Mabel Johnston, Dick Johnston.
Guión: Jeff Feuerzeig.
Edición: Tyler Hubby.
Música: Daniel Johnston.
Fotografía: Fortunato Procopio.

Estreno en España: 11 de octubre de 2006

Cuando la locura y el arte van de la mano, se desatan revoltosos demonios que provocan una sugestiva fusión de emociones en el espectador. Hay momentos en que la música de Daniel Johnston alcanza el apogeo de la ternura y la más sincera emotividad humana, y la cruda desafinación de sus cuerdas y de su voz nos llenan de una inmensa y triste felicidad que sólo es posible sentir escuchando sus canciones. Tan melancólicos y maravillados nos sentimos en ese instante, que tan sólo nos limitamos a disfrutar de estas inigualables sensaciones sin importar las razones que han inducido a Dan a expresar su arte con ese estilo de música tan característico y propio de él. La vida de este gran compositor, único en su especie, un gran artista que surte sus obras de una demencia tan pura y tan real como lo es la vida misma, es vista desde la pulcra perspectiva del director Jeff Feuerzeig, en este maravilloso reportaje audiovisual titulado The Devil and Daniel Johnston.

Un día, hace un buen tiempo ya, Matt Groening, creador de la famosa serie televisiva “Los Simpsons”, comentó públicamente en una columna semanal del periódico L.A. Weekly, que alguien debería hacer un documental sobre Daniel Johnston. Lo que Groening no sabía, era que el realizador Jeff Feuerzeig (Half Japanese: The Band That Would Be King, 1993) habría estado recopilando antecedentes de la vida de este enigmático genio durante más de diez años.

En la década de los 80, eran muy afortunados los que tenían la oportunidad de escuchar las canciones experimentales en plan folk que Johnston componía, ya que éste, humilde y esforzadamente difundía sólo a través de copias personales, casettes usados que grababa en el garaje de su casa con carátula y todo. Jeff Feuerzeig fue uno de ellos, y desde ese momento, según las propias palabras del cineasta, esas canciones tan intimistas, tan personales, tan sencillas y veraces, hasta la fecha le conmueven de la misma forma que lo hicieron hace casi veinte años atrás. Esta es la razón más importante que argumenta Feuerzeig en su intento de resumir los motivos que llevaron a la creación de The Devil and Daniel Johnston; y no es porque Kurt Cobain haya dicho que Daniel Johnston, por entonces, era el mejor compositor vivo del mundo; tampoco porque los Sonic Youth desearan contactar con él como cualquier otro fan de Johnston; sino más bien porque el propio Feuerzeig era, es, y siempre será un fan de Daniel, probablemente uno de los más fervientes que posee el maestro de la locura.

Daniel Johnston no es sólo un peculiar músico de folk, sino que además se ha desempeñado como cineasta casero, y en sus ratos libre es un magistral dibujante de caricaturas tan bizarras y maniáticas como sus mismas composiciones. De hecho, en sus comienzos, Dan sólo dibujaba y hacía películas con sus hermanos y amigos de infancia, dando claras señas del talento que poseía, y que más adelante desarrollaría de una forma excepcional. En grabaciones caseras que el director nos presenta, podemos apreciar, con un tono añejo, que se agradece por lo demás, toda la adolescencia de Dan y el ambiente en el que creció.

Junto a su familia, muy protestante y conservadora, la familia Johnston vivía en paz y armonía. La historia cambia cuando los padres de Daniel, por considerar que éste no era una contribución al hogar como sus demás hermanos –tomando en cuenta que Daniel era el menor y el más consentido-, y su madre, quién en la entrevista, bastante anciana, emocionada admite que haberle comentado alguna vez que si seguía “creyéndose” un artista de la forma que lo hacía, no sería ningún aporte para la sociedad. Esto, la adolescencia y el espíritu rebelde que aflora en dicha edad llevaron a Dan a liberar los demonios que tenía amarrados en su mente durante toda su infancia, y a dejarse llevar por el camino que ellos conducieran. Dan abandona su hogar y su carrera como músico subterráneo –excepto por una que otra emblemática aparición en MTV- comienza, tomando influencias de músicos como Bob Dylan o Neil Young, pero especialmente con el propósito de ser como The Beatles, su banda favorita indiscutida. Todas las peripecias de su vida, algunas graciosas, otras gloriosas y deslumbrantes, otras conmovedoras y dramáticas; incluso las hay tan crueles que uno se estremece, especialmente cuando el director, inevitablemente, se enfoca en las consecuencias de la enfermedad mental de Daniel, la cuál es fuente de inspiración para su genialidad y al mismo tiempo motivo de su malograda condición, que a fin de cuentas le pesa, y en esta producción esto se hace notar con ingenio y una atrayente puesta visual.

Cabe destacar además, que aunque se trate de un documental basado en un artista ligado a la música, el resultado de este trabajo cinematográfico está cargado de cinefilia. Primero, porque en él podemos apreciar gran parte del trabajo audiovisual que Daniel realizaba con sus amigos en la secundaria; sin embargo, también podemos encontrarnos con claros guiños al séptimo arte, tanto de parte de Daniel como del realizador, especialmente en la parte donde éste hace una comparación bastante acertada y perspicaz acerca de la relación de Daniel y su incondicional manager, con el Woody Allen de la película Broadway Danny Rose, de 1984.

Tras ver The Devil and Daniel Johnston a uno le dan ganas de ponerse de pie y aplaudir hasta adormecer las palmas. La inserción de algunas canciones de Daniel, más alguna animación y montaje original que el cineasta realiza por su cuenta enlazando el trabajo gráfico del músico, es sinceramente brillante. Otros recursos que están bastante bien, además de las entrevistas a diversos personajes, claves en su vida –imperdible el segmento en el cuál el padre de Daniel rompe en lágrimas recordando un trágico incidente causado por los demonios de su mente-, son las grabaciones en casettes que el director incorpora, donde podemos apreciar el estado mental de Daniel de manera más clara. Incluso hay cintas en las cuales Daniel narra desde el hospital psiquiátrico, y es allí donde se forma un límite entre lo real y lo que propio de la cabeza de Daniel. Y para demarcar bien dichos límites, Feuerzeig incluye más trabajos de Daniel e imágenes relacionadas con el concepto, que uno se siente en el limbo en más de alguna ocasión, pasando constantemente del cielo al infierno, todo esto en tan sólo un lugar: la infinita y endiabladamente (nunca mejor dicho) genial imaginación de un artista inmenso.

Maniaco depresivo, explosivo, adorador de Dios pero nunca de la religión, en su etapa más psicodélica luchó contra el diablo miles de veces, pero su resultado siempre fue más enternecedor que oscuro y sombrío. Maestro de la lírica al hueso, directa, Daniel Johnston siempre habló con el corazón y para el corazón, guiándose por un fuerte y eterno amor por una chiquilla que conoció en la Universidad, y que ha sido la musa que ha inspirado todas y cada una de sus canciones, aún cuando ella apenas se acuerda de él.

Si bien hoy Daniel Johnston ya no hace música como antes, debido a su avanzada enfermedad, el genio de la acústica sigue allí, luchando contra sus demonios, pero ahora más calmado, incluso a algunos los tiene domados, pues consciente está que ellos se han convertido en parte de su inaudita utopía clarividente, sólo real en su mente y en sus canciones, sus dibujos, sus magistrales obras filtradas de cualquier efecto que ensucie los más puros sentimientos que abundan en su angelical esencia y locura, aquellas que en este esencial documental han quedado plasmadas, y que las que lo han transformado en lo que realmente es: un mero genio, un verdadero artista, probablemente el último de los más auténticos que ha tenido la historia del arte universal.

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4 comentarios

  1. 27 de diciembre de 2007 at 14:36 — Responder

    Feliz 2008 para quienes hacen Cinencuentro, desde esta lejana Buenos Aires.

  2. 27 de diciembre de 2007 at 14:42 — Responder

    Desde Lima a Buenos Aires, feliz 2008 Liliana!

  3. 7 de enero de 2008 at 1:45 — Responder

    va a cantar acá en Nueva York el 20 de febrero… lastima que me voy el 30 de enero :(!!! almenos me traeré un polo de Hi! How are you?

  4. 9 de enero de 2008 at 20:32 — Responder

    nooo!!

    por que cada vez que dejo una pelicula a medias
    despues tu!! hablas de ella y me siento obligada a terminar de verla???!!!!

    pucha!!!

    ya, la tendrè que ver

    confio en ti

    un beso

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