Una película nunca es la película que uno quiere hacer. Una película es una película. Lo que uno quiere hacer sirve para hacer una película.
La película terminada se convierte en una cualidad diferente de materia, y esa materia como el hijo de la madre se aparta definitivamente de ella. La madre se desvanece, cuando hacemos una película no queda nada de lo que quisimos hacer y lo que queríamos hacer ha sido enmascarado por la película.

Sentídisima Mary Jimenez reflexionando en los primeros minutos
de su demoledor e íntimo documental “Del verbo amar”