Se cumplen 20 años de la muerte de John Holmes

john holmes:mr 35 cmsEste 13 de marzo se han cumplido 20 años de la desaparición de John Holmes, acaso uno de los símbolos del cine “alternativo”. El recordado “hombre de los 35 centímetros” conoció la fama en el preciso momento de la eclosión de la pornografía durante los años 70 y se convirtió en su estrella capital. Para entonces, el buen John tenía un curriculum sorprendente en esta vertiente, que se desarrolla desde su casual “descubierto” en un urinario, hasta la peregrinación por cada etapa del caótico, y cada vez más desenfrenado, porno elaborado clandestinamente durante la era del hippismo y las drogas blandas. El viaje underground de Holmes resume mejor que ninguno la propia trayectoria del cine porno, y éste a su vez del propio cine norteamericano de las últimas décadas.

Sería poco después que irrumpirían la Lovelace y su garganta para dotar a la gente del incipiente gremio de una posibilidad de formalización, aunque primero tuvieran que sufrir los correteos de la ley y el orden que se encontraban todavía asimilando la entrada de esta solicitadísima tropa.

Ya para mediados de los 70 la franja de lo explícito había desarrollado una incipiente estética e industria y eso le permitió al dotado héroe saborear las mieles entre los vapores (y ardores) dignos del propio star system. En esto no se encuentra muy lejos de todos esos héroes del cine independiente o serie B que fueron desde entonces ascendidos a la máxima categoría: De Niro, Nicholson, Hoffman. Como ellos, Holmes tendría su personaje definitivo, ajeno a tantos alias insignificantes que tuvo que utilizar anteriormente pues el guión era lo de menos. Johnny Wadd era lo máximo a lo que un porn-star podía aspirar: un personaje hecho a la medida de la ficción más idealizada, una suerte de investigador urgido de resolver crímenes y necesidades sexuales a cada paso de una intriga que al menos hacía lo suyo por lucir coherente en medio de su “función esencial”, esa sombra mercenaria del negocio que acecha siempre a la creatividad, y que lo digan ahora Scorsese, Coppola, Cimino (entre varios de los chicos prodigio de la época).

john holmes:mr 35 cmsEse breve reinado por supuesto no duró mucho. Al trono del bigotón lo terminaron de desbaratar los excesos propios de la naturaleza de su oficio y placer (incluidas las drogas duras desde hacía rato). Para fines de la década se anunciaba la intromisión del video y con ella otra manera de ver las cosas, pero sería ya entrados los 80 que con ésta las nuevas posibilidades de difusión y abaratamiento de producción impulsarían a cambios radicales en la concepción del entretenimiento “para adultos”. Los no menos acelerados productores le dieron la espalda a muchas de sus viejas estrellas y “creativos”, para lanzarse a la producción en masa y sin miramientos. La industria alcanzaría un poderío como nunca antes, pero ¿y qué del cine?

Como resultado de esa transformación, el propio Holmes pasó a la decandencia absoluta. Ni siquiera había cómo disfrutar de un retiro calmado, listo para recibir premios o elogios en una todavía fantasiada mención honorífica a toda una trayectoria. Lo suyo quedó por sobrevivir en medio de la escasa sobriedad y una torpe carrera delictiva. Pero como dándole la contra al nostálgico F. Scott Fitzgerald, Holmes tuvo una nueva oportunidad para recuperar su trono. Golpe final que coronaría su leyenda, como el artista intransigente que muere antes de adaptarse a los nuevos tiempos. Pasaron ejercicios casi mecánicos por todo tipo de especialidades y nuevas estrellas (la Cicciolina entre ellas) que finalmente no duraron mucho. La enfermedad característica de nuestra era se lo llevó como si simbolizara una suerte de desgano más que desgaste. Con él murió también el cine porno (probablemente el único y verdadero cine kamikaze).

Corrieron con el tiempo diversas versiones de sus aventuras, de sus técnicas, de sus compañeros, su tropa y de su arte en suma. Hasta el propio cine no deja de recordarlo una y otra vez, sino basta ver el festivo homenaje que le hace P.T. Anderson en su Boggie Nights, colocándole un sosías perfecto a su Wadd: Dirk Diggler.

Aunque el hirsuto Ron Jeremy se ufane de ser el más longevo y omnipresente rey del porno, no podrá resistir con todo el peso de su videoteca una absoluta certeza: de que Holmes fue soberano de una era de leyenda en el cine underground.


Un fragmento de su arte

(Vía El país)

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