Los limoneros (2008)

los-limonerosEtz Limon
Dir. Eran Riklis | 106 min. | Israel – Alemania – Francia

Intérpretes: Hiam Abbass (Salma Zidane), Doron Tavory (Ministro Israel Navon), Ali Suliman (Ziad Daud), Rona Lipaz-Michael (Mira Navon), Tarik Kopty (Abu Hussam), Amos Lavi (Commander Jacob), Amnon Wolf (Leibowitz), Smadar Jaaron (Gera), Danny Leshman (Soldado Itamar), Hili Yalon (Sigi Navon), Linon Banares (Gilad), Makram Khoury (Abu Kamal)

Estreno en España: 03 de octubre de 2008

Los limoneros (Lemon Tree, Etz Limon), de uno de los principales realizadores de Israel, Eran Riklis, y ganadora del aprecio del público en el Festival de cine de Berlín 2008, es una película cuyo visionado debería constituirse en obligación. Obligación del temario ciudadano sobre convivencia social y política, así como cultural y artística desde el punto de vista de la utilización de su bella cadencia cinematográfica, además de la plástica belleza de los ojos de sus protagonistas. Muchas preguntas son las que se puede hacer el espectador respecto al mensaje del director. Aunque no es difícil sustraerse a una conclusión general, la locura de la zona de Oriente Próximo, sus desencuentros, sus fronteras y sus muros de la vergüenza y lamentaciones.

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Agridulce amenaza

Los limoneros (Lemon Tree, Etz Limon), de uno de los principales realizadores de Israel, Eran Riklis, y ganadora del aprecio del público en el Festival de cine de Berlín 2008, es una película cuyo visionado debería constituirse en obligación. Obligación del temario ciudadano sobre convivencia social y política, así como cultural y artística desde el punto de vista de la utilización de su bella cadencia cinematográfica, además de la plástica belleza de los ojos de sus protagonistas.

Es inevitable que el cine israelí lleve implícito en su existencia la cuestión política. Hasta ahora, y gracias a los poderosos lobbies judíos estadounidenses, el Holocausto judío ha sido tratado desde absolutamente todas las aristas y agujeros. Hora es de acudir al presente y la realidad de los desafueros mentales a los que ha llevado, a este pueblo, tanta persecución histórica. Y hora es de una conciliación en Oriente Próximo, al menos en el terreno cinematográfico.

Leía por mano de Hilario J. Rodríguez en Dirigido por… a propósito precisamente de otro filme que tengo en agenda, Retorno a Brideshead (Julian Jarrold, 2008), que sus personajes viven oprimidos y alienados por aquello que los protege. No habría encontrado definición más perfecta que se ajuste a la cinta de Riklis. Hablar de cine es una tarea muy personal, algo de lo que también escribe Hilario. Tan personal, que como ya apunté en otras reseñas, no constituye nada más allá de una simple opinión de nuestra manera de mirar el mundo, una tarjeta de presentación personal, quizá de nuestros rechazos y prejuicios, de nuestra ideología incluso, de nuestros miedos y grimas. Pero una opinión al fin y al cabo dentro del cuestionamiento de la cultura del entretenimiento, tan manipulable como cualquier telediario. Carrusel de visiones coloreadas en tonos bien distintos, lecturas de una misma película en el New York Times, Le Monde, The Independent, el ABC español, o La República digital española.

los-limoneros-02Dos mujeres se comen la pantalla, (para nuestro deleite) y constituyen el foco principal de Los limoneros, dos mujeres tan cerca y tan lejos una de la otra, vecinas separadas por vallas y muros infranqueables. Dos metáforas de dos países, una representa a la moderna y avanzada Israel y la otra a la orgullosa y sufrida Palestina. En realidad ambas mujeres-países tienen mucho en común, ambas son prisioneras en su propio mundo de una historicidad que no las deja respirar. Mira, encarcelada por la hipocresía del lenguaje político como esposa del ministro, y Salma, por la doble opresión sufrida, no solo exterior, también cultural surgida de su propia comunidad. Y es curioso como unos árboles se constituyen en símbolo del trato que damos a la tierra que nos sustenta, provocando con soluciones salomónicas la hecatombe humana, la tristeza más absoluta. Atacamos a la tierra, nos atacamos a nosotros mismos.

Eran Riklis ha acudido de nuevo a su musa habitual, Hiam Abbass como Salma Zidane, actriz con una larga trayectoria y próximos estrenos entre ellos The limits of Control de Jim Jarmusch, y que vimos en Conversaciones con mi jardinero, Zona libre, Natividad, o la premiada Paradise now, donde ya trabajó junto a Ali Suliman, (The Kingdom), y pronto veremos en el último Ridley Scott, Body of lies, con quien comparte defensa en Los limoneros. No menos carisma, aunque sí más cirugía, muestra la debutante Rona Lipaz-Michael como Mira Navon. Ambas mujeres se muestran bellas y tremendamente comunicativas con el espectador en sus elipsis verbales y gestuales. Ambos países son bellos en su nexo de unión la Madre-tierra que les une, ambos devienen grises y vengativos a través de su historia de sangre y expolios.

Muchas preguntas son las que se puede hacer el espectador respecto al mensaje del director. Aunque no es difícil sustraerse a una conclusión general, la locura de la zona de Oriente Próximo, sus desencuentros, sus fronteras y sus muros de la vergüenza y lamentaciones. En todo caso el director ha dosificado sabiamente la dificultad de la zona y la no resolución final, que como siempre no satisface a nadie, de la que todos resultan dañados. Pero Los limoneros es más que un cine sobre política conflictiva a través de la defensa de una viuda palestina ante el ataque a su propiedad por parte del gobierno israelí con la excusa de la seguridad nacional, excusa sutilmente conveniente, en este siglo, en todos los rincones del globo. Es también un cine de enfoque en el detalle, del sustento en el trabajo de buenos actores, de un cine meditativo, casi contemplativo, hondo y profundo por medio de la economía del artificio, con una fotografía exquisita a cargo de Rainer Klausmann.

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El público es más sabio que los críticos y comentaristas que tanta importancia se dan, y ya le concedió a Los limoneros su beneplácito. Basada en hechos reales, tantos donde hurgar sobre el tema, el propio director comentó: quería dejar los Altos del Golán y meterme de lleno en la explosiva situación entre Israel y los palestinos. Empecé a buscar una historia y encontré varios ejemplos de palestinos que habían llevado al Estado de Israel a los tribunales.

Carne de Festivales, pero también de público exigente. Hay una escena especialmente reveladora en la que el ministro y sus invitados, ante la falta de limones para la fiesta en casa, entran en el limonar y se apropian del fruto sin permiso de la viuda. Ésta sale enfurecida por el robo de sus limones, algo que ella hubiera regalado con el debido respeto y diálogo en pedir permiso.

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2 comentarios

  1. […] Los limoneros (Eran Riklis, 2007) Notable intensidad que va más allá de moralismos y arbitrarias sentencias, […]

  2. […] cultural del poderoso Occidente. Eran Riklis sea quizás el más reciente con la emotiva e intenta Los limoneros, o Eran Kolirin con la prodigiosa La banda nos visita, coproducción israelí y francesa que […]

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